Martes, 14 de julio de 2020
29.09.2009 - 19:02h. [ Comenta la noticia ]
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Previa Spirou Charleroi - Entente Orleans. El duelo de la ilusión


La eliminatoria que enfrenta a uno de los representantes franceses, Orleans, y al representante de la vecina Bélgica, Charleroi, se presenta como el duelo de la ilusión y aire nuevo. La entente Orleanaise inaugura su trayecto en competición europea tras alzarse con el subcampeonato galo en una temporada sencillamente magnífica. Alcanzar en su debut europeo un puesto en la máxima competición sería un sueño y un soplo de aire fresco. Charleroi posee un expediente mayor al del los franceses. Participaron en las dos primeras Euroligas bajo siglas ULEB a inicios de siglo y junto al Oostende son los dos últimos representantes belgas en el mayor escaparate continental. Una ausencia que se prolonga ya siete años. Demasiado tiempo. La ilusión con la que afrontan este torneo clasificatorio no conoce límites. Por Charleroi y por la ventana que se le abre al baloncesto belga para ser parte del mas alto nivel de baloncesto en Europa.

Spirou Charleroi Spirou Charleroi

Año fundación: 1989
Ciudad: Charleroi, Bélgica
Pabellón: Spiroudome (7,500)
Posible quinteto titular: Johnson-Hamilton-Broyles-Wilkinson-Matela/Lalic

Plantilla

4. Chris Hill - Escolta - 1.91
5. Jerry Johnson - Base - 1.83
6. Dwayne Broyles - Alero - 1.96
7. Justin Hamilton - Escolta - 1.90
8. Nicholas Jacobson - Alero - 1.92
9. Beye Tabu Eboma - Base - 1.90
10. Andre Riddick - Pívot - 2.08
11. Wesley Wilkinson - Pívot - 2.06
12. Sacha Massot - Alero - 2.04
13. Jure Lalic - Pívot - 2.06
14. Leonard Matela - Pívot - 2.06
15. Gerrit Major - Base - 1.88
Entrenador: Giovanni Bozzi

El club de apenas veinte años de vida continúa con su pujanza e ímpetu jovial a pesar de haberse convertido en la principal referencia del baloncesto belga compartiendo el primer escalafón con el Oostende. El Spirou sigue dando pasos sólidos para mejorar una estructura que ya les permite obtener una presencia dominadora en el campeonato nacional e incursiones cada vez más importantes en la competición europea. Tras disputar las dos primeras Euroligas del S. XXI, la segunda competición organizada por la ULEB ha sido su hogar durante el último lustro, alcanzando la temporada pasada un lugar entre los 16 mejores equipos de la competición. Progreso constante. Una línea sin estridencias, en palabras de su propio dirigente ni siquiera intentar el retorno a la Euroliga iba a suponer un gasto que supusiese un riesgo para la gestión económica del club. Así lleva construyendo el club la directiva carola y de este modo han ido fortificando sus raíces. Crecimiento constante. A los 3 años de la fundación del club Charleroi ya se había convertido en una de las plazas importantes de Bélgica en cuanto al baloncesto se refiere. Disputaron siete finales del campeonato nacional consecutivas entre 1992 y 1999 de las que ganaron cuatro, con Giovanni Bozzi, su actual técnico, al frente del equipo. Tras dos años sin conquistar el campeonato y disfrutar de su presencia en Euroliga, Charleroi dio otro paso más hacia la modernidad. Inauguraron en 2002 el Spiroudome, su actual hogar, y con el nuevo pabellón llegaron dos nuevas ligas de forma consecutiva. El Spirou ya tenía una masa social consistente y un pabellón a través del cual seguir asentando su proyecto, importante, con un palmarés ya amplio pero aun joven. El siguiente impulso lo ha traído estas dos últimas temporadas el entrenador Drazen Anzulovic. Llegado con la temporada 07-08 iniciada tras fracasar por diversos motivos su carrera rusa, el técnico croata ha progresado a la vez que ha impulsado a Charleroi a un nuevo nivel sobre el parquet. El Spirou llevaba tres años sin lograr hacerse con el título nacional, y en las dos finales disputadas con Anzulovic al mando ha logrado el pleno, dos ligas consecutivas. A una gestión impecable en el aspecto social y económico del club se unía ahora la modernidad táctica y el buen gusto para reclutar jugadores que diesen rendimiento sobre el parquet. Pero esa misma gestión “de la casa” provocó un enorme cisma en el seno del club valón al finalizar el campeonato. La directiva necesita gente implicada 100% en un club moderno pero también modesto para hacerlo funcionar por encima de sus posibilidades (caso de la excelente temporada anterior en ULEB) y a Anzulovic, a pesar de su magnífico trabajo al frente del equipo, no le perdonaron un coqueteo mediada la temporada con un equipo de su país, el Zadar, tras el despido de Alexander Petrovic. Drazen siguió entrenando a Charleroi y el banquillo adriático lo ocupó Sagadin, pero los directivos no perdonaron esos contactos y la inseguridad provocada por el racial carácter de Anzulovic, tan buen entrenador como imprevisible persona. Y el Spirou vive de la sobriedad y la seguridad. Es la receta que les ha permitido progresar durante estos 20 años.

Justin Hamilton en el Spirou Charleroi


El principal cambio que presenta el conjunto belga lo encontraremos en el banquillo. Cambio sin embargo no novedoso. El entrenador elegido ha sido Giovanni Bozzi, técnico de amplia trayectoria en el basket belga y en concreto parte activa de los éxitos del Spirou de los años 90. Tres ligas y tres copas nacionales adornan su palmarés logrado con el club carolo. Fue también el entrenador de las 2 participaciones en la Euroliga del Charleroi. Con un ojo siempre puesto en Charleroi, Bozzi aceptó en 2002 el cargo de seleccionador belga y el último lustro lo desarrolló potenciando el basket de la vecina Lieja, primero como entrenador y luego como manager. Logró alzarse en ese periodo con una copa belga. La pieza que debe dar seguridad a la directiva del Spirou desde el banquillo y aprovechar los frutos del trabajo excelente de Anzulovic. No alcanzan la previa en su mejor momento tras perder precisamente la Supercopa belga ante el equipo de Lieja, entrenado por Dario Gjergia, asistente la temporada pasada de Drazen Anzulovic en Charleroi. La plantilla no ha cambiado en su parte fundamental. Solo unen dos nuevos jugadores a su estructura principal de 10-11 hombres. Es cierto que una de las bajas, Matt Walsh rumbo Olimpija, es sensible ya que fue parte importante desde el puesto de alero la temporada pasada. Para sustituirle se debe esperar un aumento en las prestaciones de Broyles, otro jugador destacado la temporada anterior, y esperar un buen rendimiento de uno de los fichajes, Nick Jacobson, alero de 29 años y 1,95 m. Su tiro debe ser el complemento perfecto a las cualidades físicas de Broyles. Además no debe tener problemas de adaptación ya que cumplimentó un año en el basket belga en las filas del Bree, donde promedió 14 puntos y alcanzó las finales donde fueron derrotados precisamente por el Spirou. Procede del Domzale esloveno. Con el puesto de alero reforzado para paliar la baja de Walsh, el juego seguirá girando en torno al ritmo que despliegue Jerry Johnson. El pequeño exterior llegó en la primavera de 2008 a Charleroi y se ha hecho con un puesto protagonista en el roster del Spirou en temporada y media. Un base veloz, con buen manejo de balón y gran capacidad para el 1x1. Le encanta tanto driblar para penetrar como lanzar desde el exterior. En su acierto y su inspiración residen gran parte de las esperanzas del equipo de Charleroi. A su lado para acompañarle en el juego exterior sitúan al poderoso Justin Hamilton, encargado del trabajo oscuro aunque con mayor poder de decisión en ataque que en anteriores clubes donde militó. Hamilton cubre la merma física de Johnson en el perímetro y luce en facetas defensivas. Forman un dúo muy compenetrado y complementario. Como reservas Charleroi busca la variante y riqueza táctica. De Lieja llega el otro fichaje, Chris Hill, hombre en quien confía el entrenador Bozzi, un base-escolta de 1,91 que deberá adaptarse a la dinámica del juego exterior del Spirou y a un papel de rotación a veces tornado en protagonista. En papeles más secundarios encontramos la veteranía de Gerrit Major, jugó en 2002 con Oostende la euroliga, y el físico de Tabu. El chico nacido en Kinshasa es un clon genéticamente de Jerry Johnson, llegó a Charleroi con 20 años y ha ido quemando etapas en su formación. Con ya 24 años intentará que sus minutos y su rol vayan en aumento, aunque no será fácil debido a lo poblado del juego exterior.

En el cuadro de pívot la situación permanece idéntica a la temporada anterior. Wilkinson, Lalic, Matela y Riddick conforman la columna vertebral de kilos y centímetros en el Charleroi. Un valor añadido su ya compenetración y conocimiento de los automatismos. Wes Wilkinson y Len Matela, ambos norteamericanos con experiencia en Bélgica, son los encargados de llevar el peso ofensivo y aportar puntos en la pintura. Wilkinson fue evolucionando durante la temporada anterior y alcanzó un nivel interesante a final de temporada. En Charleroi esperan que siga confirmando su positiva evolución. Len Matela es un seguro de vida. Fue hace 3 temporadas MVP del campeonato belga y aporta siempre buenas estadísticas para su equipo. Un poste completo, con un juego reducido de movimientos pero que usa a la perfección, además de la intensidad con que se despliega en cancha. Ambos jugadores efectuarán labores tanto de ala pívot como de center. Los centímetros y fortaleza física corren a cargo de Jure Lalic y Andre Riddick. Además de un contraste muy interesante en cuanto a su experiencia. Lalic es un joven poste croata que llegó al club belga la temporada anterior surgido de la cantera del Zadar y reclutado por Anzulovic. Sus 210 centímetros y sus 23 años hacen de él una apuesta de futuro y crecimiento dentro del Spirou. Sus medias la temporada pasada fueron discretas pero su rol promete ir en aumento para convertirse en la referencia interior-interior de la pintura belga. Para sobrellevar su irregularidad y pecados de juventud continúa en plantilla el veterano pívot de 36 años Andre Riddick. Llegó al club cuando se inauguró el nuevo pabellón y junto al Spirou ha perseguido el sueño de alcanzar la euroliga durante estos siete años de permanencia en el club. Sus gafas y trabajo en pista son un incono ya de la ciudad. Como Spirou o Lucky Luke. Como la Basílica de San Cristóbal. Riddick completa un juego interior que parte con la misión de trabajar y acompañar a la parcela exterior, donde reside el mejor jugador de la plantilla belga, Johnson, y hábitat del ritmo, pulso anotador y corazón del Spirou. Un nuevo pabellón, el baloncesto belga, siete años de paciente espera y progreso continuado son bellos motivos para luchar por el acceso a la máxima competición continental. Ilusión.

Entente Orleans Entente Orleans

Año fundación: 1993
Ciudad: Orleans, Francia
Pabellón: Palais des Sports (3,200)
Posible quinteto titular: Curti/Sciarra-Banks-Nichols-Doellman-Covile

4. Cedrick Banks - Escolta - 1.90
5. Ryvon Covile - Pívot - 2.06
6. William Herve - Escolta - 2.00
7. Justin Doellman - Ala-Pívot - 2.06
8. Mael LeBrun - Escolta - 1.92
9. Frenc Jowe Casseus - Pívot - 2.11
10. Aldo Curti - Base - 1.80
11. Austin Nichols - Alero - 1.98
13. Elio Sadiku - Base - 1.87
14. Ludovic Vaty - Pívot - 2.06
15. Adrien Moerman - Ala-Pívot - 2.01
16. Laurent Sciarra - Base - 1.92
17. Anthony Dobbins - Alero - 1.92
Entrenador: Philippe Herve

El cambiante panorama del baloncesto francés nos arroja casi cada temporada pequeños milagros. Un nivel de igualdad notable y la aparición de nuevos talentos en los enriquecedores centros de formación a lo largo del país, dibujan nuevas potencias dentro de la Pro A gala en función de la ciudad donde crezcan esos jóvenes valores. Hace dos temporadas el basket francés observaba con estrépito la irrupción del Cholet de Nando De Colo y Beaubois, o el Roanne de Marc Antoine Pellin, que trataban de discutir el dominio del Le Mans de Batum y Diot. La pasada temporada Villeurbanne de Traoré y Fofana, junto al Orleans de Curti y Moerman fueron los dos mejores equipos de Francia. El reducido poder adquisitivo de los clubes franceses hace que acertar con los jugadores extranjeros y aprovechar la aparición de un joven talento en su cantera sea vital para tornar la balanza a favor y poder convertirse en la nueva sensación de la primera división gala. Orleans no se escapa a esa dinámica y a los jóvenes jugadores internacionales franceses en categorías inferiores, Moerman y Curti, unió el fabuloso rendimiento de extranjeros como Cedric Banks y Brian Greene. Si además añades la presencia del veterano druida Laurent Sciarra a tu plantilla el éxito parece cercano. Y de este modo se gestó el pequeño milagro orleanaise dirigido desde el banquillo por Philippe Herve, el entrenador que ha conducido a la ciudad de Orleans al primer plano del basket galo. El club, tal como lleva escrito en su nombre societario, nació en 1993 tras un acuerdo entre las ciudades de Orleans, Fleury-les-Aubrais y Saint-Jean-de-Braye para iniciar un proyecto de baloncesto con meta puesta en alcanzar el nivel profesional dentro del departamento de Loiret. Diez años tardaron en ascender hasta la segunda categoría del baloncesto francés y en 2004 con la llegada de Herve como entrenador y la construcción de infraestructuras que permitiesen el desarrollo de jóvenes promesas, Orleans iba a alcanzar su ansiado desarrollo. Tres años solo en la ProB y ascenso en un mágico 2006 a la primera división gala. Ya acostumbrados a los milagros alcanzaron la final de Copa francesa aun siendo un equipo de segunda división. Final que perdieron ante el Dijon dirigido por Laurent Sciarra. Otro período de tres años en la máxima categoría para completar un 2009 sensacional, ya en la elite del país. Subcampeones de la Semana de los Ases y subcampeones de liga. Estos fantásticos resultados son la punta de un iceberg construido de forma sólida, con un centro de formación que empieza a dar resultados en forma de talentos precoces y dirigida toda la actividad baloncestistica por el entrenador Herve, funcionando en plena armonía categorías inferiores y primer equipo. El centro de formación de rue Eugene Vignat fue construido en 2003 y remodelado en 2006 con el acceso de la Entente Orleanaise a la primera categoría del basket francés y también en 2007 para acondicionarlo a las nuevas exigencias técnicas, médicas y de confort para los residentes. La Orleanaise trabaja en el Centro con 27 jóvenes, 14 de los cuales son residentes procedentes de otros lugares de Francia u otros países. La construcción está enclavada en un lugar propicio para el desarrollo de los adolescentes, no solo deportivamente sino también académicamente. En un perímetro de 500 metros se ubica la residencia, el Liceo, el pabellón de deportes y accesos al tren y tranvía, magníficamente comunicado con el resto de la ciudad. Es la joya que explica terrenalmente parte del milagro que ha llevado al club a este torneo clasificatorio.

Entente Orleans


Y en una línea similar Herve ha construido el equipo para la temporada 09-10. Apuesta por el fichaje de dos norteamericanos que lleven junto a Banks el peso del equipo, acompañado por un grupo de jugadores poco experimentados pero con capacidades aprovechables y un margen de progresión amplio, junto a la batuta mas sabia que rige en Francia, la de Laurent Sciarra. Una mezcla que la temporada anterior dio excelentes resultados. El juego exterior titular reside en piezas complementarias. Aldo Curti es un base de 22 años potentísimo que llegó a Orleans hace 2 temporadas procedente de Le Havre. Aporta intensidad, dirección y mucho físico para acompañar al referente anotador Cedric Banks. Tras terminar su ciclo universitario recaló en Francia donde jugó para Besançon y Nancy, destacando por su capacidad anotadora a pesar de su irregularidad. Un año en Israel y vuelta la temporada pasada a Orleans para comandar la ofensiva del equipo de Herve. Banks aporta explosividad e imaginación desde el 1x1, siendo un anotador irregular pero capaz de anotar con fluidez en cortos periodos de tiempo y decantar un partido. Para el asalto a la Euroliga, Orleans acompaña a Curti y Banks con una rotación más en el puesto de alero. El año pasado el titular indiscutible era Anthony Dobbins, excompañero de De Colo en el perímetro del Cholet campeón, y esta temporada compartirá puesto de alero con Austin Nichols, 1,98 m y máximo anotador la temporada pasada en el campeonato francés. Cuatro jugadores en plenitud para tres puestos conformando un perímetro físico y muy peligroso con jugadores de amplia capacidad anotadora. Por si no fuese suficiente Orleans cuenta con Laurent Sciarra para dirigir el partido al antojo del entrenador Herve cuando sea necesario. El veterano jugador es todo un icono en el basket galo y se ha convertido en el Druida que hace magia en cada equipo para el que compite. Empezó su carrera hace ya 20 años en las filas del Hyeres Toulon, tras pasar por España, Italia y Grecia regresó a Francia y está atravesando una “vejez” prolífica. Ganó dos copas de Francia a caballo entre Gravelines y Dijon, club al que también salvó milagrosamente de un descenso que parecía seguro, y la temporada pasada recaló en la Entente Orleanaise donde de nuevo, como si de un moderno Panoramix galo se tratara, ejerció de druida, hizo magia y posible el sueño de la ciudad de Orleans. Desde su formidable planta, 1.95 m, controla todo lo que acontece en la cancha, observa y manda implicando colectivamente al resto de sus compañeros. Pieza necesaria para un juego exterior tan impulsivo y con tendencia a tirar de reserva física como el del Orleans. Aldo Curti recibe lecciones impagables sobre el parquet del veterano Laurent y la mezcla en el puesto de base es muy interesante, perfecta. El ímpetu del joven y la maestría del veterano. Para completar la nómina exterior esta temporada debería empezar a tener minutos Maël Lebrun, que ha completado un formidable verano con la selección junior francesa en Metz. Una de las nuevas promesas francesas. Físico abrumador y talento a raudales en manos de Philippe Herve, sangre nueva que comienza a llegar del centro de formación.

En el apartado interior la Entente deberá hacer frente a la baja de Brian Greene, uno de sus hombres referencia la pasada campaña. Para ello firmó a Justin Doellman, ala-pívot de raza blanca formado en Xavier y que ya conoce el basket francés tras su paso por Cholet y Besançon la temporada anterior donde promedió unos fantásticos 14,6 puntos y 6 rebotes. Se trata de un interior móvil capaz de salir a tirar exterior y abrir espacios para el 5. Herve busca mantener un esquema similar al que tanto éxito le dio la temporada pasada. Un interior que pueda jugar abierto para dejar espacios a la brega y el oficio de Ryvon Covile. El de Detroit terminó convenciendo con el rendimiento ofrecido en Orleans la temporada pasada y ha prorrogado su contrato por un año. Firmó 10 puntos y casi 6 rebotes de media, involucrándose perfectamente en el rol secundario asignado, siendo un arma ofensiva secundaria y aportando en intimidación y oficio bajo tableros. Completan las posiciones interiores dos jugadores que simbolizan la apuesta por la juventud de la que hablábamos anteriormente mezclada con el peso de los extranjeros en el reparto de roles. La temporada pasada llegó a Orleans Adrien Moerman, pívot de 21 años y 2,04, muy poderoso, formado en Roanne. El año pasado gozó de 20 minutos por partido aprovechando la versatilidad de su juego, capaz de rebotear por esfuerzo, inteligencia e intensidad reemplazando su ausencia de centímetros así como de poder jugar exterior y amenazar en un tiro de media-larga distancia sobre el que debe trabajar y mejorar sus porcentajes. Convertirse en una amenaza exterior fiable llevaría el juego de Moerman a otra dimensión. De momento intenta responder a la exigencia de su técnico y abrir espacios jugando como ala-pívot para el center. Otro chico también nacido en 1988 aterriza procedente de Pau Orthez para dar relevo a Covile e intentar progresar junto a su compañero de generación Moerman dando el salto a la titularidad. Estamos hablando de Ludovic Vaty, pívot de 2,06 atléticamente perfecto. Capacidad de salto infinita, amplia movilidad y un juego que aun solo se muestra sólido con espacios y en velocidad. Es un jugador que debe trabajar muchísimo sobre sus fundamentos, su juego de pies y su tiro desde la media distancia. Es muy joven aun y tiene un potencial físico enorme, esta en su mano convertirse en algo mas que un especialista en el rebote ofensivo, el juego por encima del aro y la intimidación. Evolucionar desde su capacidad atlética y su extrema envergadura hacía la comprensión del juego, el trabajo con sus pies al poste y su muñeca. Un espécimen físico de primer orden cuya ambición y talento para absorber nuevas habilidades delimitarán su crecimiento. La temporada pasada de su equipo, Pau Orthez, fue muy complicada y a pesar de ello demostró la madurez suficiente para sobreponerse y firmar unos sólidos 12 puntos y 8 rebotes de media. Es un buen principio sobre el que basar su desarrollo. En Orleans tiene una buena plaza para crecer siempre que la apuesta se mantenga en estos términos. Trinidad. Igual que bajo la que fue fundada la Entente Orleanaise, el entrenador Herve apuesta por tres principios: los jóvenes, la responsabilidad extranjera y la sabiduría del último druida francés, Laurent Sciarra.


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Noticia publicada por Kantauri

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