Miércoles, 18 de julio de 2018
La Opinión


14.01.18 | Marc Bret (1172 lecturas) [ Comenta el artículo ]
0 comentarios
Armenak Alachachyan, in memoriam


El pasado 4 de diciembre de 2017 murió a los 86 años Armenak Misakovich Alachachyan, uno de los baloncestistas más legendarios que representaron a la ya desaparecida URSS. Imaginativo e impredecible en la cancha, deja atrás una vida de lo más variopinta que merece ser recordada. 

 

Armenak Alachachyan nació el 25 de diciembre de 1930 en Alejandría (Egipto). Al igual que tantas otras, su familia había huido del genocidio armenio perpetrado por el imperio otomano a partir de 1915, y llegaron a Egipto poco después del fin la Primera Guera Mundial. Armenak creció en el barrio llamado "Pequeña Armenia", en el seno de una comospolita ciudad conocida en aquellos tiempos como la París africana por su increíble belleza. Situada a la orilla del Mar Mediterráneo, allí convivían coptos, griegos, armenios, judíos, británicos e italianos junto a la población autóctona. Ya desde muy joven Armenak jugaba al fútbol (el que fue su otro gran amor deportivo) y practicaba atletismo, siendo a los 12 años cuando comenzó con el baloncesto, deporte en el que dejaría su marca. La llegada de un buque de guerra americano en 1942 fue clave: el baloncesto empezó a gozar de gran popularidad en la ciudad egipcia y en el país en general (hay que recordar que a finales de los años cuarenta Egipto fue medalla de bronce en el EuroBasket 1947 de Checoslovaquia y oro en el de 1949, organizado en El Cairo... si bien sólo participaron siete equipos).

 

Poco después del final de la Segunda Guerra Mundial (o la "Gran Guerra patriótica", como es conocida en Rusia), la familia Alachachyan vuelve a Armenia, ahora convertida en una de las repúblicas de la URSS. Los inicios no son fáciles para un Armenak que, pese a recibir un pasaporte soviético al poco de llegar, al haber crecido lejos del sistema educativo soviético no habla ruso e incluso tampoco se desenvuelve del todo bien en armenio. Además, su nivel de formación académica no está a la altura de sus compatriotas soviéticos. Sin embargo, el deporte sería clave en su integración y se inscribe en el Instituto de Educación Física de Armenia en Ereván. A los pocos meses y debido a las dificultades que tenía para seguir las lecciones, Armenak está decidido a dejar los estudios y ponerse a trabajar como quería su madre, pero la intervención del subdirector del instituto, Konstantin Nikitovic Vartaryan, consigue convencer a su madre de la importancia de sus estudios y anima a Armenak a perserverar, salvando su carrera deportiva. Sin embargo, quedaba todavía una difícil decisión: ¿baloncesto o fútbol? Armenak era partidario de seguir practicando ambos deportes,  pero el subdirector Vartaryan acaba tomando la decisión por él. Años más tarde, reconocería que la decisión del subdirector fue la correcta:

"En el fútbol el campo es enorme, das un pase y puede que no te devuelvan la pelota, y yo soy muy temperamental. En el baloncesto siempre hay movimiento, las situaciones de juego cambian rápidamente, estás defendiendo y al poco atacas. Tienes la pelota en tu manos mucho más y construyes el juego tú mismo.

Durante los siguientes seis años Armenak jugará de base en el SKIF de Ereván, donde alcanzará una meritoria octava plaza en el campeonato nacional de 1952. Su nivel de juego no pasa desapercibido, y es invitado a la concentración de la selección que disputará el EuroBasket de 1953 en Moscú. Es necesario recordar que sus 174 centímetros, que ahora se antojan muy escasos, en los cincuenta eran muy aceptables (los pívots, a excepción de los gigantes Yannkis Krummins y Uvaiz Akhtaev, apenas superaban los 190).

Armenak recuerda su llegada a Moscú: 

"Llegué a Moscú en enero de 1953. El invierno ese año estaba siendo horrible, estábamos a 30 grados bajo cero. Yo siempre había vivido en sitios con un clima agradable, en Egipto y Armenia no había un invierno así. Excepto en raras ocasiones, ¡jugábamos a baloncesto en canchas al aire libre! No sabía cómo vestirme para ese clima. Además, en esa época no sabía más que tres o cuatro cosas en ruso. A duras penas encontré el estadio dónde iba a entrenar la selección. Una vez allí había 25 jugadores y sólo 12 puestos en el equipo..."

Pese a sus dudas, Armenak consigue el puesto en el doce final que gana el oro en Moscú sin perder un sólo partido, superando a sus rivales tradicionales de la época: Hungría y Checoslovaquia. No desempeñaba todavía un rol principal en el equipo, pero su futuro se augura brillante. Sin embargo, Alachachyan no volvería a jugar en la selección de la URSS hasta 1961. Como él mismo cuenta en su autobiografía:

"En 1954 a Akhtaev y a mi nos echaron de la selección de la URSS. "Corres muy rápido" fue la razón que me dieron. A Akhtaev, que llevaba casi un año en la selección, quizás le dijeron que corría muy lento... Nos podrían haber dicho cualquier cosa. La razón está claro que era otra: el mal papel del equipo en un partido amistoso contra la selección de Bulgaria. Akthaev y yo no teníamos la culpa de que el equipo jugara mal, pero cuando alguien busca razones para culpar a otros siempre las encuentra". 

Uvaiz Akhtaev era pívot del Burevestnik de Alma Ata (Kazajistán), el hombre más alto en aquél momento con unos imponentes 236 centímetros. Durante su tiempo juntos en la selección se habían hecho amigos, lo cuál fue muy importante en la siguiente fase de su carrera. En 1954 Armenak se lesiona gravemente en el menisco, y su carrera parece terminada. Pese a su recuperación, tras varias discusiones con el comité de deportes armenio, decide marcharse de Ereván junto a su esposa Rosa, a la que había conocido poco tiempo antes. Pese a tener una oferta del Dínamo de Moscú, Alachachyan decide marcharse a jugar con su amigo Uvaiz Akhtaev. Gracias al dúo Alachachyan-Akhtaev, el Burevestnik consigue subir a la primera división soviética en 1956, e incluso consigue un meritorio quinto puesto con la selección de Kazajistán en la Spartakiada de naciones de ese mismo año. Es en 1958 cuando Armenak recibe la  invitación del CSKA de Moscú.

"Me invitaron a jugar en el CSKA cuando ya tenía casi 30 años, y al principio me mandaron al segundo equipo. Claro, llegaba un armenio no muy alto... Nada era fácil para nosotros. A cada entrenador le tenía que demostrar que merecía estar en el quinteto inicial. Superar los prejuicios del entrenador Alekseyev fue difícil. Pero en cada entrenamiento jugaba como si fuera un partido para el campeonato nacional. Cada día le mostraba al entrenador que tenía que jugar. Durante ocho meses no descansé ni un solo día. Era un trabajo durísimo desde el punto de vista físico y emocional. Imagínate tener que demostrar de nuevo con 28 años que realmente sabes jugar. Y llegó el partido contra nuestro principal rival de esos años, el ASK de Riga. El entrenador de aquél equipo letón lo conocéis muy bien [Aleksandr Gomelsky]. Cuando quedaban 4 minutos, perdíamos de 17. Evgeny Alekseiev se arriesgó y me puso en cancha. Al final conseguimos reducir la distancia a 4 puntos. Después de este partido al entrenador del CSKA le criticaron mucho, incluso su mujer, una conocida jugadora de basket. Ella decía: "¿Por qué no dejas jugar más a Alachachyan?". Al final, empecé a salir en el quinteto inicial. "

Al poco de llegar al CSKA, Armenak gana la medalla de oro en la Spartakiada de naciones de 1959 con la selección de Moscú, y en 1960 destrona al ASK Riga de Gomelsky en el campeonato liguero, iniciando una época de hegemonía moscovita en la competición doméstica. El equipo letón en aquél momento era vigente campeón de la Copa de Europa tras haber ganado las tres primeras ediciones del torneo (1958-1959-1960). La temporada siguiente el CSKA además gana la primera Copa de Europa de su historia tras superar al mismo ASK Riga en la final. Además, Alachachyan vuelve a la selección por la puerta grande ganando la medalla de oro en el EuroBasket de Belgrado. De camino al oro, la URSS supera a España por un contundente 82-49.

 

Nino Buscató comenta el encuentro:

"Hacía cosas fuera de lo común. Inventó una jugada que no había visto nunca: lanzar la pelota al tablero, cogerla y meterla. Es que era, "hostia, ¿Qué haces?" Y pum. Y él la hacía muy a menudo, también sin anotar él mismo. Tiraba el balón desde mitad de cancha al tablero, se hacía un autopase y en carrera la iba a coger. Si estaba lejos del aro, sus compañeros sabían que tenían que ir a canasta y que si estaban libres se la pasaba. No era buen tirador, pero si gran pasador. Y físicamente era un jugador muy eléctrico.  Se salía de la rigidez del baloncesto soviético."

En 1963 participó en la histórica final que jugaron el Real Madrid y el CSKA de Moscú a doble partido. Tras una abultada derrota en Madrid, el CSKA remontó en Moscú y remató la faena en un tercer partido de desempate. 

"Esa victoria en la final de la Copa de Europa contra el Real fue inolvidable. Tengo muchos logros más, diecisiete de hecho, incluída una medalla de plata en los JJ.OO. de Tokyo, pero esa Copa de Europa es la que siento más cerca de mi corazón. En el primer partido en Madrid perdimos de bastante. Los españoles tenían un equipo muy bueno, con tres o cuatro americanos [sólo dos], pero para nosotros era una cuestión de estado: ganar al club del dictador Franco en Moscú! Hay que decir que lo que nos pedían era ganar o morir. El mariscal Grechko vino a hablar con nosotros en los vestuarios, diciéndonos que teníamos que ganar para probar la superioridad del sistema soviético. ¡Somos el equipo del ejército! Todo el país creía en nosotros y nos apoyaba, ¿cómo podíamos decepcionarles?"

Emiliano Rodríguez:

"Nos llamó mucho la atención porque no habíamos visto un jugador con ese dinamismo, esa velocidad, esa improvisación. Rompía un poco con el rígido juego soviético. Era rapídisimo, muy listo. Era armenio, con unas pelambreras inusuales en la época. Lo tuve incluso en mi propia casa para tomar una Coca-Cola. Nos comunicábamos en un mal inglés, algo en italiano, gesticulando, señalábamos las cosas... discutíamos poco. Había ganas de intercambiar por las dos partes y no había discusiones."

Ya con Aleksandr Gomelsky de seleccionador, Alachachyan consigue otra medalla de oro en el EuroBasket 1963 y una medalla de plata en los JJ.OO. de Tokyo. En la final ante los Estados Unidos, la URSS compite bien durante los primeros minutos pero acaba cayendo con claridad (59-73).

"En la final jugamos un partido nefasto. Cada uno jugó por su cuenta. Si daba un pase ya no volvía a ver el balón. Eso es culpa mía. Como base debía haber dirigido mejor al equipo."

Tras su cuarto oro en un EuroBasket en 1965 y un nuevo título de liga en 1966, Alachachyan cuelga las botas. Sin embargo, su relación con el deporte de la canasta no acaba aquí. En 1968 se hizo cargo del CSKA de Moscú, conviertiéndose en 1969 en el primero que conseguía el cetro europeo cómo jugador y entrenador.

"El trabajo de entrenador me encantaba, sentía que era mi puesto ideal. Trabajaba muy bien, justo había acabado de jugar y sabía lo que hacía. Esa temporada ganamos la Copa de Europa, otra vez contra el Real en Barcelona. Fue un partido durísimo, con prórroga incluida, pero conseguimos la victoria. Hasta ese momento ellos estaban muy orgullosos de no haber perdido en casa, pero lo conseguimos."

Sin embargo, lo que prometía ser una larga carrera en los banquillos acabó mucho antes de lo previsto. En 1971 deja el puesto de entrenador en el CSKA y logra el permiso para emigrar a Canadá, dónde pasará el resto de su vida. Parece claro que hubo roces con Aleksandr Gomelsky, que en aquél momento actuaba como una especie de director técnico del CSKA pero que acabó sustituyéndole en el banquillo. De hecho, algunos jugadores apuntan a que sus dificultades con el idioma ruso hacían difícil entenderle durante los partidos. Sin embargo, el propio Alachachyan ofrecía una versión muy distinta en una entrevista concedida en 2008 para la web del CSKA.

"Eso fue por el KGB. Ellos querían que yo, un conocido deportista, trabajara para ellos. Me propusieron un salario - 60 dólares al mes. El intento de reclutarme duró bastante tiempo, y no me dejaban salir al extranjero con la excusa de que no se podía confiar en mí: mi hermana vivía en el extranjero. Por ejemplo, mi participación en el primer partido de la final de la Copa de Europa de 1963, contra el Madrid, estuvo en entredicho. Solo jugué porque el mariscal Grechko insistió en ello. Después de la victoria ante el Madrid en 1969, cuando volvimos a Moscú, empezaron los registros. El ministro de defensa en aquel momento dijo que cada jugador del CSKA tenía en sus manos 6000 dólares, una suma absolutamente irreal en aquellos momentos en la URSS, dijeron que yo intentaba desacreditar al ministro. Decían que el trabajo que se llevaba a cabo en el CSKA de baloncesto era anticomunista. En general, hicieron lo que hiciera falta para que dejara el equipo. Cuando jugaba, no podían hacer nada para impedírmelo gracias al Mariscal, pero ahora... Entendí que no me iban a dejar trabajar, así que pedí que me dejaran marchar a Canadá para reunirme con mi familia. Al final me dejaron marchar ya que sabían que no iba a ser un informador del KGB bajo ninguna circunstancia."

Una vez más, los inicios fueron difíciles, pero la suerte le sonrió una vez más.

"Al principio fue muy difícil en Canadá, nadie me esperaba aquí, no les hacen falta inmigrantes, tienes que conseguirlo todo por tí mismo. Yo tuve suerte, encontré un trabajo en joyería, así que me fuí a Montreal para a aprender a cortar diamantes. Después tuve suerte de nuevo. Un armenio adinerado me reconoció y me dió un préstamo de 50000 dólares. Eso me ayudó a abrir un negocio que a larga fue muy exitoso."

Cuatro veces campeón del EuroBasket, una medalla de plata en los JJ.OO., ocho títulos de liga (seis como jugador), tres Copas de Europa (dos como jugador) y dos medallas de oro en la Spartakiada de naciones. Si bien llegó tarde a la élite del baloncesto europeo, la carrera de Armenak Alachachyan estuvo plagada de éxitos. Su camiseta cuelga todavía en la cancha del CSKA. Sin embargo, su mayor logro es haber dejado una huella imborrable en la memoria de aquellos que le vieron jugar. Quizás la mayor alabanza que recibió nunca fue la que le dedicó Yuri Gagarin: "¡Corre como un cohete!".

Descanse en paz.





OTRAS OPINIONES DE Marc Bret
 Diario de un neófito: la Final Four desde dentro (23.06.18)
 Munich 1972: Tres segundos que marcaron la historia (y II) (11.03.18)
 Munich 1972: Tres segundos que marcaron la historia (I) (11.02.18)
 Armenak Alachachyan, in memoriam (14.01.18)


LAS 10 OPINIONES MÁS LEÍDAS
 Los mejores americanos de la historia de la ACB (pivots) (T.C. Mo Sweat )
 600.000 dólares a la basura (Juanjo De Miguel)
 Baloncesto y saber (Gonzalo Vázquez)
 Ante Tomic, el blando (T.C. Mo Sweat )
 El mito del machismo en el baloncesto femenino (Juan Manuel Muñoz)
 La abducción de Walter Herrmann (Santiago Salas)
 El estancamiento de la Liga Femenina (Juan Manuel Muñoz)
 La gran oportunidad de Vitor Faverani (Nacho Doña)
 Baron Davis: Made in America (Juan Manuel Sánchez)
 Louisville Cardinals 1980-86: Los Clippers del Draft (II) (Meej )
0 comentarios
Danos tu opinión
Danos tu opinión
Nick:


Comentario:


Código de seguridad: 6825

Por favor, necesitamos que reescribas el código de seguridad para asegurarnos que no se trata de un robot:


Patrocinadores: Federación Española de Baloncesto           Marina Esports           Basket Málaga

© BasketMe, 2006-2011   RSS   |   Live scores   |   Aviso legal   |   Contacto   |   Colabora con nosotros   |   Créditos