Jueves, 21 de octubre de 2021
25 años del CB Murcia


27.09.10 | Pedro Serrano [ Comenta el artículo ]
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Entrevista a José María Oleart




Recordemos hoy al CB Murcia de José María Oleart. Hay que llamarlo así, porque entre 1993 y 1997, el entrenador catalán marcó una época y escribió un ciclo completo al frente del club murciano. Los años de Oleart tuvieron de todo: desde el difícil inicio con un equipo limitado pero luchador, hasta las mieles del éxito con una plantilla que nos hizo disfrutar del mejor baloncesto que se recuerda por estos pagos. Con él hubo momentos mejores y peores, líneas ascendentes y descendentes, severas rachas de derrotas y victorias incontestables ante los mejores equipos de la liga. Hubo épicas remontadas, triunfos agónicos, sufrimiento y diversión. En el medio del camino se estrenó una cancha preciosa, se batieron récords de asistencia al baloncesto en Murcia, la afición viajó junto al club murciano más que en toda su historia, se organizó una fase final de la Copa del Rey y se dio la campanada llegando hasta semifinales, y perdiendo por los pelos contra el equipo que luego sería campeón. Todo apuntaba a eso que llaman "la consolidación en la élite", pero como en Murcia hablar de consolidación es poco menos que la cuadratura del círculo, al final a lo que apuntó fue al primer descenso. Una pena, porque en mi opinión, aquella era nuestra ola. Habrá que esperar otra.


A José María Oleart también lo localizo gracias a la aldea global de Internet. A través de e-mail, y con gran amabilidad, el entrenador acepta mi petición de recordar su paso por el CB Murcia: me da su teléfono y fijamos día para la entrevista. Cuando al fin lo tengo al otro lado de mi móvil, Jose Oleart inicia la conversación sentando las bases de toda buena entrevista: "Tú pregunta lo que quieras, y yo te contestaré lo que me acuerde". Nos reímos. Oleart habla con un suave acento catalán y usa un tono pausado y tranquilo; no parece un tipo que se altere fácilmente. Nada más empezar, intuyo que la entrevista va a ser muy interesante:


BasketMe.com: ¿Has visto ya la sección del 25 aniversario del club en la Web?


Oleart: Sí, ya lo vi, ya lo vi... He visto las entrevistas. ¿Tú estás en un periódico, o dónde escribes tú? Es que no me acuerdo de ti...


B: No, no, yo todavía no escribía sobre baloncesto cuando tú estabas aquí. Llevo tres años escribiendo en BasketMe.com y tengo mi trabajo aparte.


O: Ah, vale. Está bien la Web, ¿eh? Ahora es que hay tantas ya de baloncesto... pero está muy bien. No la he mirado a fondo, pero las entrevistas y eso, muy bien. Oye, una cosa que me dejó un poco... La de Ralph McPherson, ¿hablaste con él directamente, a la cara?


B: Sí, bueno, fue por video-conferencia, por Internet.


O: Ah, vale, vale... Es que dije, ¡hostia! Leí lo de la cara, que si sonreía y tal, y me sorprendió. No sabía que McPherson estuviera en Murcia... (risas).


B: No, ni él estaba en Murcia ni yo en Texas, fue una cosa cibernética (nos reímos). Pues nada, como ya te dije, el tema es celebrar el 25 aniversario del CB Murcia, que se cumplió durante la temporada pasada. ¿Sabes que el equipo cambió de dueño hace un año?


O: Sí, lo sé todo, tengo buenos amigos allí. A Murcia bajo bastante, voy a jugar al golf también, a pasar unos días, y me reencuentro con gente. Es que yo me lo pasé muy bien en Murcia, la verdad.


B: Bueno, pues como sabrás, aquí hemos tenido muchos tipos de temporadas: hemos tenido épocas malas, muy malas, regulares... Pero buenas, lo que se dice buenas, hemos tenido sobre todo dos: la época de McPherson...


O: Sí, con Kea y él... Estaba yo entrenando a Granollers y recuerdo que Murcia lo hacía muy bien (Oleart demuestra que por entonces estaba muy al día del baloncesto, de los jugadores y los equipos. Creo que todavía hoy lo está).


B: Y luego vino tu época.


O: Sí, bueno, digamos que la mejor fue la de Anderson, Rogers y Martin, los tres americanos. De base también estaba... ¿Quién estaba de base?


B: Cisteró.


O: Y también estaban Quini García, Xavi Sánchez y Piñero. Más o menos jugaban estos tres con los americanos, prácticamente.


B: Bustos también entraba un poquillo, y Cisteró en el puesto de base.


O: Sí, bueno, es que Bustos estaba lesionado, tuvo muchos problemas en la rodilla y no podía jugar mucho. A Maiol Cisteró y a Xavi Sánchez los había tenido yo en categorías inferiores en Granollers, y luego de Mollet me los traje a los dos a Murcia.


B: Fíjate si Xavi no ha hecho luego carrera aquí...


O: ¡Joder! ¿Y el Quini, no ha hecho carrera el Quini? Hostia... (Nos reímos). Es verdad, sí.


B: Repasemos un poco tu andadura antes de venir a Murcia. ¿Tú entrenabas en Granollers, verdad?


O: Sí, yo en Granollers estuve uno, dos, tres... Tres o cuatro años estuve entrenando al primer equipo. Uno lo cogí al final de la temporada, después de perder el primer partido del play off por la permanencia contra El Ferrol. Entonces cogí al equipo y ganamos los tres partidos seguidos, y salvamos al equipo. Luego estuve allí dos años más hasta que el club desapareció.


B: ¿Te viniste a Murcia directamente? (Empezamos a hablar de la temporada 1993/94):


O: Sí, de Granollers me vine a Murcia, y en mi primer año fue cuando lo del play off de descenso contra Valladolid, que ganamos. Ese fue mi primer año en Murcia.


B: ¿Cómo se salva un entrenador en una temporada como aquella? Porque ese año tuvo varias situaciones muy delicadas...


O: Pues mira, yo te contaré... (Jose resopla). Yo pensaba que, tal y como iba la temporada, de un día a otro me iban a echar, ¿no? Pero realmente es que el equipo que se hizo era muy flojito y con poco dinero, y entonces, a mitad de temporada pudimos fichar a Dicenta, a Pedrera... El club tuvo mucha paciencia porque me dejó trabajar, no se puso nunca nervioso. Juan (Valverde) siempre me decía, "no te preocupes, si bajamos no pasa nada, tú sigue trabajando, que ya sabemos que tenemos un equipo muy flojo...", y tal. Y bueno, con mucho trabajo y con los jugadores muy involucrados desde que vino Dicenta, que levantó un poco al equipo, pues pudimos sacarlo adelante. Y luego también lo sacamos con el dinero que Juan se jugó. ¿Lo sabes esto?


B: Sí, John Ebeling me lo contó: la multa, la apuesta de John a la que se sumaron algunos compañeros, y luego Juan Valverde, que recogió el guante y aceptó la apuesta. Muy interesante.


O: Sí, Juan dijo: "todos los jugadores que quieran...", y le costó dinero, le costó...


B: Bueno, en un momento así, no creo que le doliera mucho (risas).


O: Sí, y es que además en el play off contra Valladolid empezamos con 2-0 en contra. Después jugamos los dos partidos de casa sufriendo mucho, en el Príncipe de Asturias, que el primero lo ganamos con mucha suerte gracias a que... Al final lo ganamos, todavía no sé cómo lo ganamos (nos reímos). En el segundo ya estuvimos mejor, y en el último en Valladolid la verdad es que el equipo jugó muy bien, enseguida nos fuimos de casi 20 puntos. Luego se acercaron, pero dominamos todo el partido. Estábamos bastante picados porque en el segundo partido allí hubo un problema al final, que pudimos haberlo ganado y al final no lo ganamos. No sé qué pasó con el reloj y hubo mucha polémica con esto. Los jugadores se calentaron y dijeron, "a ver si podemos", y la verdad es que pudieron.


B: Lo recuerdo todo muy bien, lo escuché por la radio. Además, se lo dije a John. En el segundo partido quedaban 37 segundos para el final, Valladolid ganaba por un punto y tenía posesión (cuando las posesiones eran de 30 segundos). Murcia no hizo personal porque se suponía que tendría aún tiempo por jugar, pero la bocina del final de posesión no sonó. Valladolid se quedó el balón y ganó el partido por un punto.


O: Sí, sí, algo así. No lo recordaba muy bien. El reloj no paró, y además toda la gente de allí se dio cuenta. El árbitro siguió adelante y se acabó, sí.


B: Y para colmo, Fetissov se calentó más de la cuenta y aquello casi se les va de las manos...


O: No, es que él lo veía ya todo resuelto, se veía salvado y hacía mucho cachondeo y tal, y al final se lo tuvo que tragar todo. ¡Ah! (De pronto Jose recuerda a otro crack fundamental para la permanencia). Y un poco antes fichamos a Darren Morningstar, que lo cambiamos por el americano nuestro, que estaba jodido. Fíjate cómo es John (Ebeling), que le dijo a Morningstar que si el equipo se salvaba, le daría equis dinero, no recuerdo cuánto, de su bolsillo. Y se lo pagó, se lo pagó, y luego donó su parte de la apuesta a un colegio de niños de allí, de Murcia. ¿Sabías esto?


B: Sí, sí, épico. Ese año fue muy raro, la verdad. Además, es que en una temporada así lo normal es que el entrenador caiga el primero, pero hubo paciencia. Quizá por tu buen trabajo, o porque se veía que el equipo, aun siendo limitado, luchaba...


O: Sí, el equipo era débil, y al final, porque hicimos los cambios que hicimos, que si no...


B: Ya, pero quiero decir que se luchaba al menos, que se luchó todo el año.


O: Sí, sí. Yo recuerdo que la gente llenaba el pabellón Príncipe de Asturias y salía contenta, porque el equipo luchaba y veían que perdíamos por 3 ó 4 puntos y nos dejábamos la piel. Pero lo cierto es que íbamos muy justos, muy justos.


B: Este año pasado, por ejemplo, había jugadores con "talento" pero que de luchar, lo que se dice luchar, poco tirando a nada. ¿Viste algún partido de Murcia?


O: Sí, vi trozos de partidos por aquello de ver qué había pasado, en ACB.com, que los dan en diferido.


B: Es que recuerdo algunos nombres y se me ponen los pelos de punta (le nombro a un par). Sin embargo, en aquel equipo tuyo nadie se relajaba ni un ápice.


O: Sí, no sé si tuvimos suerte o no, pero sí que sé que hubo muchas sesiones de trabajo cada día al cien por cien, y si perdíamos, pues bueno, a seguir. Y otra cosa: que el equipo estaba muy unido. Siempre estaban juntos, hasta salía yo con ellos a cenar y tomar una copa. Estábamos muy unidos.




Inauguración del Palacio de los Deportes de Murcia, 16 de septiembre de 1994: primera victoria


B: Pues al final todo ese sufrimiento tuvo su premio al año siguiente. Aquello fue maravilloso. No sabemos qué clase de magia nos tocó (empezamos a hablar de la temporada 1994/95, la de la inauguración del Palacio de los Deportes)


O: Bueno, fue porque se hizo un buen equipo con tres extranjeros muy buenos y con gente joven. Se hizo un buen equipo.


B: Ya, pero aquí también tenemos experiencia de apuestas más o menos seguras que luego no han funcionado. Sin embargo ese año es que salió bien prácticamente todo. A algunos de los fichajes los pediste expresamente tú, como el de Anderson, ¿no?


O: Sí. Anderson ya había jugado en España en el León, y al final de la temporada anterior jugó en Gerona. Por eso lo conocía.


B: En el Real Madrid también había estado, ¿no?


O: Sí, estuvo en el Madrid pero cuando era "rookie", que estaba George Karl de entrenador. Fíjate si hace tiempo de eso. La verdad es que nuestros tres extranjeros se entendieron muy bien entre ellos y además, es que eran buenos jugadores y muy buenas personas los tres. Muy buenas personas los tres (Jose enfatiza la afirmación repitiéndola). Rogers, por ejemplo, he leído lo que tú comentas de McPherson, y Rogers tenía un juego parecido, eran muy similares. Jugaba de 3 y de 4. Luego, Bob Martin por dentro era un tío que reboteaba mucho, y luego estaba Mike Anderson, que no necesitaba entrenador para jugar. Él sólo sabía en cada momento lo que había que hacer, no tenías que decirle muchas cosas. Lo único a veces era pararle un poco, o decirle de intentar hacer esto o lo otro, pero él en el campo ya sabía lo que tenía que hacer y qué jugador era importante en cada momento.


B: (Me voy emocionando a medida que oigo a Jose Oleart hablar de aquel año, y los recuerdos de partidos geniales se van amontonando en mi cabeza). Bueno, bueno... es que vimos un baloncesto muy bueno ese año. Recuerdo varios partidos que seguramente tú también recordarás: el del Taugrés en casa...


O: Sí, con dos prórrogas (Jose se acuerda, cómo olvidarlo).




Anderson salta ante Fetissov buscando el tiro, o quizá el pase a Bobby Martin


B: Sí, dos. Si ese día no me dio un infarto, no creo que me dé nunca.


O: Ya, ya... Es que ese año ganamos a todos los grandes en casa, ¿eh?


B: Y a algunos también fuera: Valencia, Sevilla... Vaya partido ese de Sevilla, mereció la pena la paliza de viaje que nos dimos.


O: Es que en Sevilla hubo un momento que ganábamos por 30 puntos... Pero... ¿Tú sabes lo más importante que tenía este equipo? Para mí, ¿eh? (Oleart se para a reflexionar un segundo): que es la única vez en mi vida que he sido entrenador de un equipo, y que he tenido que decir muy pocas cosas. Estaba viendo los partidos más que dirigiéndolos. Claro, siempre hay cosas que decir, pero a veces decía, "¡Hostia! Hoy estoy viendo el partido porque no hace falta que diga nada".


B: Será como el director de orquesta que tiene delante músicos muy buenos, y dice, ale, que toquen...


O: Claro, no voy a estropear lo que están haciendo, ¿me entiendes? Que yo recuerde, es la única vez que he tenido esa sensación entrenando. En Granollers tuve un año muy bueno, pero la sensación que transmitía ese CB Murcia no la he tenido en ninguno.


B: ¡Qué pena que no se siguiera por ese camino! (Empezamos a hablar de la temporada 1995/96, la de la fase final de la Copa del Rey en Murcia)


O: Porque no había dinero, no había dinero. Y después cometimos un error al año siguiente. No se quisieron gastar el dinero, o no pudieron, en renovar a los tres extranjeros, y claro, Rogers se fue a Cáceres, Anderson a Sevilla y sólo se pudo quedar Bobby Martin un año más. Fichamos a Soler, que tuvimos mala suerte cuando se lesionó en la cabeza, en Valladolid, cuando el equipo estaba jugando muy bien. Si llevábamos seis partidos jugados, creo que habíamos ganado cuatro o algo así. A partir de la lesión de Jordi Soler todo se torció y empezamos a perder y perder. Entonces también tuvo mucha paciencia el club, aguantamos el tirón, cambiamos a Crowder y luego vino Washington, y ya se solucionaron los problemas de anotación (Oleart vuelve a detenerse a pensar un par de segundos). Te voy a contar una cosa: a Corey Crowder yo lo había visto en Estados Unidos, en unas ligas de verano, y me gustó mucho, muchísimo. Dije "el día que yo pueda, voy a tenerlo en mi equipo". Jugó en Utah, y en el Barcelona... Me gustaba mucho, y cuando lo fiché, era el fichaje que más ilusión me hacía, pero no respondió. Yo pensaba que respondería, que haría puntos, y se ve que el tío o se acojonó, o no estaba acostumbrado porque había jugado en equipos donde pasaba mucho el balón... Entonces dije, hay que cortarlo, y se lo dije a él: "mira, te voy a cortar, y eres el jugador que más he luchado por tener en mi equipo". Crowder me decía "sí, sí, pero es que no..." (Oleart imita el típico tono del que busca excusas). Y yo le decía: "¡Joder! ¡Te he traído aquí no para que pases, sino para que tires, coño!" (ahora Jose abandona el acento catalán y adopta un acento más propio de Bilbao). "¿Estás sólo? ¡Te la tienes que tirar!". Y el tío, "hostias, sí, si ya lo sé...". Así que le digo que lo voy a cortar, y jugábamos contra Unicaja en casa, y metió 35 puntos. Y ya estaba cortado, ¿eh?


B: Lo recuerdo, recuerdo ese partido muy bien (sonrío para adentro; escucho hablar a Jose Oleart sobre Corey Crowder y revivo aquellas semanas, la ilusión que nos hizo su fichaje, la desilusión posterior y nuestra perplejidad tras el partido contra Unicaja).


O: Bueno, pues el partido siguiente era en León y él no tenía ficha, y el americano que tenía que venir no llegó. Entonces le digo, "oye, tendrías que venir a jugar a León con nosotros aunque te hayamos dado la baja, porque no ha llegado el nuevo jugador". Él me dijo: "no te preocupes que yo vengo a jugar, aunque me lesione o aunque no me lesione, yo voy a jugar". Luego lo íbamos a dejar en el aeropuerto de Barajas, cuando volviésemos de León, porque se iba a Estados Unidos. Pues en León metió 28 puntos, y cuando lo despedí en el aeropuerto, el tío lloraba. Yo le decía: "pero ésto, ¿no lo podías haber hecho antes?". Y el tío lloraba, lloraba por marcharse de donde estaba.




CB Murcia 1995/96


B: ¿En serio? Por entonces pensábamos que se estaba quedando con nosotros, porque no metió puntos hasta que no se le cortó, y resulta que el hombre estaba jodido de verdad...


O: Sí, es así, ¿eh? El tío se fue llorando en el aeropuerto por lo mal que lo había hecho y viendo lo bien que lo podía hacer. Es una lástima... Y después no acertamos con los americanos que fichamos.


B: Savoy fue uno, ¿no?


O: Sí, no, pero Savoy estaba vinculado, jugaba en el Archena. Entonces fichamos a Mike Jones y este fue un desastre, y el equipo cada vez iba a peor. Después vino Washington... Pero luego tuvimos el problema entre Jordi Soler y Bobby Martin.


B: Me acuerdo (Os pongo en situación: durante un partido de esa temporada 1995/96, nada más pararse el reloj por un tiempo muerto, vimos a Jordi Soler y a Bobby Martin discutir airadamente en mitad de la pista. El pívot decidió dejar la discusión y se encaminó al banquillo, mientras Soler continuaba andando a su lado gritándole. Cuando Martin se sentó para atender al tiempo muerto, Soler se puso delante de él, de pie, y siguió increpándole. Martin decidió acabar con la disputa soltándole la mano en el estómago, en una mezcla entre empujón y golpe. Soler cayó al suelo y se retorció con claras muestras de dolor. Hubo un momento de confusión en el propio equipo y en la afición: todos nos quedamos a cuadros sin saber muy bien qué estaba pasando. Fue una de las cosas más extrañas que hemos visto por estos lares, y cómo no, siempre que pasa algo así, el incidente saltó a las noticias deportivas de ámbito nacional).


O: Te acuerdas, ¿no? Pues cuando hubo el problema aquel, Jordi Soler se encaró conmigo y bueno, pasaron unas cosas que no tenían que haber pasado y dijo cosas que no tenía que haber dicho, y entonces lo aparté del equipo. Además de discutir y empujarse y tirarse al suelo porque Bobby Martin le había hecho daño, cuando vio que Bobby Martin seguía jugando y él estaba sentado, se tiró a mí y se cabreó mucho, y dijo cosas que no tenía que decir. Lo aparté del equipo y ya no jugó prácticamente más.


B: Recuerdo toda la situación. Además, creo que el golpe que se llevó Soler en Valladolid había sido con Bobby Martin, sin querer...


O: Sí, no, pero esto no tiene nada que ver, eso fue sin querer...


B: Ya, ya, pero por entonces yo pensé que, quizá, a Jordi se le había ido un poco la cabeza con Martin por aquello, aunque lo de Valladolid hubiese sido fortuito... No sé, la verdad es que fue todo muy extraño y muy poco agradable.


O: Sí... Cuando yo pedí el tiempo muerto, Martin le dijo a Soler, "¿no me ves que estaba sólo en la zona? Coño, dame la bola dentro...", y entonces Soler se fue hacia él chillando, y en el banquillo Bobby Martin lo apartó, como diciendo "¡venga ya, coño, no me digas nada más ya!", y Soler cayó al suelo. Ya no jugó casi más, de hecho al año siguiente Jordi Soler no siguió. Cuando lo aparté, puse a jugar a Washington más de uno, y también a Cisteró.


B: Bueno, pues dejando al margen este incidente, por el cual por cierto pensaba preguntarte, el equipo de esa temporada 1995/96 pasó una racha muy mala en el primer tercio de liga, pero luego empezó a remontar el vuelo. Y menos mal, porque había una presión ahí añadida en el horizonte, con el tema de la Copa del Rey de Murcia, ¿verdad?


O: Hombre, es que aquel año piensa que después de ganar tres o cuatro partidos de los seis primeros, perdimos once partidos seguidos, ¿eh? Once, once... Tú piensa que los partidos se jugaban de semana en semana, así que son once semanas sin ganar. ¿Tú sabes lo que es entrenar a un equipo que no ha ganado durante dos meses y pico? Hay que tener, hay que tener... (Me viene a la mente la palabra "cojones", pero Jose busca otra imagen), hay que tener mucha tranquilidad. Dos años antes ya habíamos pasado algo así, o sea, que yo ya lo sabía, que con paciencia las cosas se arreglan, y se pudo arreglar porque entonces vino Washington, que éste vino "venao", y no estuvimos en la final de la Copa del Rey de milagro.


B: Por eso te decía, que cuando el equipo estaba metido en esa racha tan mala, en el horizonte ya teníamos la fase final de la Copa del Rey 1996, que era una responsabilidad añadida. Ese fue el primer año que el equipo organizador jugaba la fase final como invitado, y se había hablado mucho sobre el tema. Hubo voces que decían que "¿cómo es posible que un equipo que va de los últimos en la liga puede jugar la fase final de la Copa?" (escucho a Oleart asintiendo, "sí, ya, es verdad"). Pero al final lo arreglamos, y tanto lo arreglamos que dimos la campanada, entramos en las semifinales y faltó poco para jugar la final...


O: Ganamos al Unicaja de Málaga (hablamos de aquel Unicaja de Nacho Rodríguez, Ansley, Miller, Babkov...), y luego en las semifinales jugamos contra el Manresa (el de Creus, Esteller, Williams...), que sería el campeón, y nos ganaron por tres puntos pudiendo haber ganado nosotros perfectamente.




El 16 de febrero de 1996 el CB Murcia derrotó al Unicaja y se metió en las semifinales de la Copa del Rey


B: Yo le decía a Coello que, aunque no se renovó a Anderson y Rogers, este equipo de la temporada 1995/96 parecía mejor hecho que el anterior. No sé si se hizo con más o menos dinero, pero sobre el papel parecía mejor, se veía una plantilla más compensada.


O: Sobre el papel el equipo estaba muy bien estructurado, porque teníamos un base que era de los mejores nacionales que había en aquel momento, teníamos a Howard Wright y a Bobby Martin, que eran buenos pívots, teníamos a Crowder, que era un muy buen elemento, y luego teníamos a Quini García, a Xavi Sánchez y al resto del equipo. Es decir, que el equipo, en teoría, tenía que haber respondido bien, eso es cierto.


B: Es lo que tiene el baloncesto, que no son matemáticas. El año anterior, con un juego que quizá dependía demasiado de los tres americanos, nos salió muy bien, y luego ese año con una plantilla más compensada y mejor estructurada, al principio sufrimos muchísimo.


O: Lo pasamos mal, esos casi tres meses lo pasamos francamente mal, estuvimos muy jodidos. Y empezamos... el primer partido que ganamos después de aquellas once derrotas fue... exactamente, fue en Salamanca. Era antes de navidades, y allí ganamos el partido. Recuerdo que Howard Wright era un mal tirador de libres, y entonces yo le dije, "mira, ¿las suspensiones las metes?", y él me dijo que sí; "pues los tiros libres los vas a tirar en suspensión", le dije, y mejoró muchísimo el porcentaje (al escuchar a Oleart hablando de eso, recuerdo la conversación con Ebeling, cuando me contó que el entrenador le había dicho que empezara a tirar desde el perímetro; compruebo que Oleart tiene mucho de profesor, de hacer mejorar al jugador en su técnica individual y sacarle más rendimiento). Te cuento esto porque en el partido contra Salamanca, que por cierto, fue el primer partido de Jofre Lleal con nosotros... Pues eso, que el final de ese partido estaba muy igualado, y como el entrenador de Salamanca, que era Pedro Martínez, sabía que Wright tiraba muy mal los tiros libres, porque lo había tenido en el Joventut, dijo a sus jugadores que le hicieran las faltas a él. Howard había empezado hacía muy poco tiempo a tirar los tiros libres en suspensión, y cada vez que le hacían falta, metía los dos, metía uno, metía los dos... Y el Pedro miraba y me decía "¿pero me qué has hecho con este tío? ¿Cómo es posible que las meta ahora?". Así mejoró Wright su porcentaje en tiros libres, porque le hice tirar saltando al final. Él al principio tiraba parado.


B: Y unas piedras tremendas...


O: Unas piedras acojonantes, sí (risas).


B: Pues nada, aquel año al final quedó bien, el equipo hizo una segunda vuelta de play off, la Copa del Rey fue maravillosa, hubo un ambientazo espectacular en Murcia... (Oleart me interrumpe, porque se ha acordado de algo que aún no había dicho).


O: Sí, sí, no, pero déjame que te diga... El año de la inauguración del Palacio de los Deportes, aquello fue impresionante, el campo lleno casi todos los partidos hasta la bandera, impresionante... (En la temporada 1994/95, el CB Murcia tuvo la segunda media de asistencia más elevada de la ACB en la liga regular, con casi 7000 espectadores por encuentro sobre un aforo total de 7500). Murcia hizo muy bien el Palacio de los Deportes, hizo un pabellón excelente, con unas instalaciones muy buenas. Fue un año extraordinario en todo, la gente se lo pasaba de puta madre viendo los partidos, llenando el campo... La verdad es que la afición de Murcia se lo pasó muy bien aquel año, muy bien... Y en la Copa del Rey, que también llenaron el Palacio, la gente se lo pasó muy bien con el equipo. Me acuerdo...




El Palacio de los Deportes, lleno


B: Muchas veces nos hemos preguntado dónde estará toda la gente que llenaba el Palacio, ahora que sólo estamos los del "núcleo duro", como digo yo. Con esa buena ola que tuvimos, pienso que si el equipo no hubiera bajado entonces, si se hubiera mantenido unos años más, a lo mejor ahora tendríamos una masa social consolidada como las de Málaga, Valencia y otras ciudades... (Empezamos a hablar de la temporada 1996/97)


O: Sí, sí... El año siguiente es que fichamos muy mal. Estaba Washington, y los otros eran... ¿Quiénes eran? (Oleart resopla e intenta recordar. Lamentablemente, en este caso no le puedo ayudar porque hay partes de la historia del CB Murcia que tengo casi reprimidas en la mente, y esa temporada es una de ellas). Esos americanos no dieron resultado. Fichamos a uno con rizos, que estuvo un mes y medio... ¡Ah! Jarvis Lang. Estaban Lang, Washington y el otro... el otro había jugado en el Breogán de Lugo. ¿Cómo se llamaba? Que tenía el culo... (Nos reímos; ahora sí que recuerdo al jugador, porque él no fue lo peor de aquel año).


B: Cedric Glover.


O: Sí, Glover. Ahí con los pívots no acertamos, no acertamos. Después fichamos un comunitario inglés, ¿cómo se llamaba? Que antes de venir se habían muerto sus padres en un accidente de avión en Miami... ¿Halloway? Creo que sí, Halloway, y el tío vino, pero con lo de sus padres y tal, a los dos meses se fue. Nos hubiera ayudado, pero... No, la verdad es que el equipo no estuvo muy bien hecho, no. Cuando se fue el inglés fichamos a Julián Ortiz, y después... ¿A quién fichamos después?


B: Yo es que algunos años, la verdad es que no recuerdo... ¿Lars Gunnar, puede ser? ¿O fue Quinnet? No, espera, Quinnet fue antes... Es que hubo un baile ahí... (Me lío)


O: No, Quinnet era un blanco tirador que estuvo en Murcia el año antes de llegar yo. (Oleart vuelve a demostrar que estaba muy al tanto de todo en la liga). Fichamos a Tom Sheehey, que lo había tenido yo en Granollers y jugaba como comunitario. Luego me echaron a mí y ficharon a Ricardo Hevia, y luego a varios americanos más. Yo les dije, "os equivocáis, esto lo podemos sacar como lo hemos sacado otras veces...", pero bueno, qué le vamos a hacer, son cosas que pasan.


B: Sí, ese año se veía que la cosa no iba bien. El CB Murcia acabó bajando y ahí empezó un poco el declive, en mi opinión.


O: Sí, yo estuve aquí después, esa misma temporada, viendo el play off de descenso, cuando el equipo lo cogió "el Chino" (Alberto Sanz), porque yo con él tenía mucha amistad. Todavía nos hablamos y todo. A Hevia también lo echaron y cogió el equipo Alberto Sanz.


B: Pues Jose, yo creo que tú fuiste el primer entrenador de fuera, en el sentido de que no eras de la casa como Felipe Coello, que ya llevaba tiempo viviendo en Murcia... Digo que fuiste el primer entrenador de fuera que estuvo tanto tiempo, y con el que el equipo alcanzó su techo, en la temporada 1994/95, cuando incluso llegamos a estar varias jornadas en puestos de play off por el título. De hecho ese 12º puesto final en liga regular no ha sido superado, sólo pudo ser igualado hace un par de años, pero en una ACB con menos equipos y ganando menos partidos que aquel CB Murcia tuyo (13 victorias de Hussein frente a los 18 triunfos de Oleart).


O: Bueno, sí, al final no se llegó muy alto, pero hicimos cosas que yo creo que estuvieron muy bien. Hubo un par de años en los que la gente disfrutó con el equipo.


B: ¡Qué falta nos hace ahora! La verdad es que entonces disfrutamos pero nos faltó un poco. Murcia es un club clásico o histórico o llámalo como quieras, del baloncesto español, porque se mantiene ahí entre ascenso y descenso, pero sigue sin dar un salto de calidad en ACB. Nunca hemos jugado competición europea, por ejemplo, que es algo que llevamos clavado los aficionados de toda la vida.


O: Es que, para que un club siga tiempo... Las cosas hay que hacerlas bien, y tener mucha paciencia, y hacer cantera para sacar jugadores de Murcia, de la Región de Murcia, con paciencia... Tiene que haber dos o tres jugadores que sean de Murcia, que eso también es positivo para que la gente vaya. No voy a decir que sean jugadores titulares en el primer año o en el segundo, pero ir sacando algún jugador que esté en el primer equipo y que pueda dar una imagen de gente de Murcia que está jugando. Eso hace una cosa que aquí en Cataluña decimos "caliú", y que la traducción sería... Ambiente, o motivación para que la gente diga, "hostia, juegan murcianos".


B: Pero nada, no llega, no nos llega, y ahora otra vez para abajo...


O: Pues es una lástima, porque Murcia lo tiene todo para tener un equipo muchos años en ACB. Yo creo que el problema puede ser más que nada también económico, ¿no? Cuando no hay dinero, cuesta mucho aguantar. Puede haber algún equipo que con poco dinero... sí, pero con poco dinero te salvarás uno o dos años, pero al tercero vas a bajar seguro. Es muy difícil. El León era un equipo de puta madre y bajó, y el trabajo que va a tener para subir, un equipo con solera en ACB. Girona ha desaparecido... Quiero decir que no es fácil. Yo estuve después en Huelva en ACB y el equipo lo hicieron con muy poco dinero. Estuve desde mitad de temporada, jugamos el play off contra Granada y perdimos 3-2, que podríamos haber ganado, pero no pudimos, y si no te gastas dinero es muy difícil que te salgan bien las cosas. Y a parte de tener dinero hay que acertar, y eso a veces, pues no se acierta.


B: Aquí es que influye un poco todo. En el tema del empresariado, a lo mejor en Murcia son más conservadores con el tema del baloncesto, y la prensa, pues tampoco ha tenido nunca demasiado interés en hablar un poco más de este deporte tan bonito...


O: Mira, yo te voy a decir una cosa, por lo que hablas de la prensa: cuando se inauguró el Palacio, y quizá los tres años... Bueno, mis dos primeros años, por poner un tiempo, yo creo que la prensa hablaba bastante, que entonces estaba aquel del bigotín, que trabajaba en un banco... ¿Cómo se llamaba? (Le digo que Santiago García). Ese, exacto, pues ese venía a todos los entrenamientos, y el periódico La Verdad hablaba, y La Opinión también hablaba. Pero ahora, por ejemplo, que entro en La Opinión o en La Verdad para seguir cosas de Murcia y del equipo y tal... ¡Pero si no hablan nada de baloncesto! (Oleart estaba muy tranquilo, pero de pronto adopta un tono de enfado). ¡Si no ponen nada! Prácticamente nada, y no es que el Murcia de fútbol esté boyante... Es que nunca han apoyado lo suficiente al baloncesto, creo yo, los periódicos de Murcia. Por la radio sí, porque estaba el de la Cope, que venía a los partidos, y el de Onda Regional, que siempre viajaban con el equipo. Las radios sí que hacían cosas, pero los periódicos, pocas cosas, pocas.


B: Es que esos años que dices, en los que el CB Murcia iba muy bien y llenaba el Palacio, si no hubiesen hablado nada de baloncesto ya habría cantado demasiado. De hecho creo que el Real Murcia estaba en Tercera División, o en Segunda B, es decir, que no tenían más remedio que decir algo de baloncesto...


O: Por eso, por eso... Pero no es que hablaran a montones, con montones de páginas. Ponían lo justo, pero por lo menos hablaban, pero es que ahora entro y miro los deportes en Internet, y de baloncesto, casi nunca, muy pocas veces veo que hablen: una reseña del partido con muy poca cosa y nada más.


B: Sí, del CB Murcia hablan poco o nada, pero otra cosa en la que siempre incido yo, es que tampoco se habla nada de la competición en la que juega el equipo. Se supone que un aficionado quiere saber cómo va un poco la liga, al menos la clasificación o algo, porque creo que todo eso también genera interés. Un murciano no puede hacer un seguimiento a la liga, ni a la ACB cuando estábamos en ACB, ni ahora a la LEB.


O: Nada, nada, nada... Es verdad, es cierto.


B: Eso también influye en la afluencia de público, y luego en el interés del empresariado por poner dinero en el equipo. Si los empresarios ven que de ese tema no se habla, pues no querrán poner dinero. Así es imposible crecer...


O: Exacto, exacto... No, no, es que si tú pones dinero, al menos quieres que te dé algo de publicidad en contraprestación, ¿no? Y esto es una cosa que yo recuerdo, que el club luchaba mucho para que se hablara más de baloncesto.


B: Bueno, y cambiando de tema, por darle un cierre distinto a la entrevista, ¿qué recuerdos te trae Murcia? La afición, la ciudad... (Oleart deja el tono de enfado sobre el poco apoyo mediático al CB Murcia, enfado que un servidor comparte, y se anima a la hora de hablar de Murcia, su gente, sus fiestas y, cómo no, su gastronomía).


O: Pues ya te digo, que yo vuelvo cada vez que puedo. Vuelvo a Murcia cada vez que puedo a jugar al golf, o para ir a comer a muchos restaurantes que he comido yo en Murcia... En Murcia se come muy bien en muchos sitios, y tengo muy buenos amigos todavía. Con Juan Valverde tengo muy buena relación, con los directivos de entonces también, con Manolo Álvarez... con todos, con todos tengo muy buena relación. ¿Y la gente? Muy bien, muy bien, muy bien. No he tenido nunca ningún problema. Cuando iban mal las cosas, al contrario, la gente siempre te intentaba ayudar, te decían "oye, no pasa nada, venga..." y tal. No tengo ninguna queja, la verdad, y además Murcia me gusta muchísimo, y cada vez que voy la veo más grande y más bonita.




Santuario de la Fuensanta


B: ¿Cuando entrenabas aquí, había algún lugar, algún rincón que te gustara especialmente?


O: Bueno, yo muchas veces me subía con el coche a la Fuensanta, me sentaba ahí y veía todo el valle, y me lo pasaba de puta madre estando ahí arriba. Esto no lo sabe nadie, ¿eh? Esto te lo digo porque me has preguntado, pero yo me iba muchas veces sólo, cogía el coche y me iba allí, y desde arriba veía todo y es precioso (Oleart habla del Santuario de la Fuensanta, que se encuentra en la falda de una montaña a 7 km. al Sur de Murcia, dentro del Parque Natural de Carrascoy-El Valle. Se trata de un pulmón verde y de un lugar de esparcimiento muy querido por los murcianos, que además ofrece unas vistas preciosas de la ciudad y de toda la vega media del río Segura).


B: Es un sitio muy bonito, es cierto. Al lado del Santuario hay una cafetería con una terraza muy agradable, rodeada de pinos, que se llama el "Quitapesares". Dicen que todo el que tiene un pesar, se sube ahí, se toma una caña o algo, y se le quita.


O: Ah, sí, sí... La verdad es que siempre me han tratado muy bien en Murcia y me lo he pasado francamente bien. He conocido a mucha gente ahí... Además es que yo tengo algo de murciano, aunque no lo parezca, ¿eh? Mi madre era de Murcia. Si miras, mi segundo apellido es Pastor, y Pastor en Murcia hay muchos. Mi madre era nacida en Murcia capital.




Murcia desde la Fuensanta


B: Curioso, muy bien. Fíjate lo que hablábamos de tener jugadores de la tierra, y también tuvimos un entrenador medio murciano, ¿eh? (risas)


O: Sí, sí, es verdad... (Jose se queda un poco pensando). ¿Y las fiestas de Murcia? Son acojonantes. ¿Y el "paparajote"? De puta madre (nos reímos. El "paparajote" es un postre murciano hecho con masa pastelera en la que se mojan hojas de limonero, preferiblemente a principios de otoño y de primavera, y que luego se fríe en aceite, se deja escurrir y se espolvorea con azúcar y canela). Me hicieron una putada Miguel Ángel (Pérez) y Alberto (Sánz) en el primer año que estuve allí, en las Fiestas de Primavera, cuando te comes los paparajotes en las barracas. Me dicen "cómete el paparajote, que está buenísimo", y cogí y me lo comí con la hoja y todo y no me dijeron nada... Han estado todos estos años riéndose de mí.


B: Esa broma es un clásico, se la hacemos al que no ha comido nunca paparajotes (risas), y tú picaste...


O: Sí, piqué, piqué como un conejo, macho... (Nos reímos). Les pregunté "¿la hoja se come?", y ellos "sí, sí, se come". Me cago en los cabrones... (Risas) Miguel Ángel y Alberto han sido mis "cicerones" durante muchos años, han sido los que me han enseñado todo. Fueron mis dos amigos más importantes allí y me enseñaron toda Murcia. Ya te digo, me lo he pasado muy bien allí, y si puedo, bajo a comer un arroz al Segis, o me voy al Alfonso... me los conozco todos, todos los restaurantes. El Calcetín...


B: ¿Qué tal la zona de la Plaza de San Juan? ¿La Parranda, la Pequeña...? (Veo que a Oleart le interesa este tema, así que exploro el camino del buen comer).


O: Bueno, bueno... A La Parranda iba muchísimo, y la Gran Taberna y la Pequeña... Los dueños eran dos hermanos, que uno era así rubio pelirrojo... Sí, eran los dueños de la Pequeña Taberna, que hace esquina, que pasas el arco de San Juan, entras y está a la derecha en el callejón aquel. Yo iba mucho ahí, sí, hombre, sí, y a tomar tapas ahí a la Taberna de Pepico del Tío Ginés, y a la Plaza de las Flores... Vamos, que me conozco Murcia de punta a punta. Y a los arroces de Segis, el primero que tenía en aquella pedanía, al lado de una discoteca... Luego han montado restaurantes en Madrid y todo. El dueño se llama Segismundo, y le llaman Segis, y se come el arroz muy bien allí... ¡Ah! Y también me gustaría dar recuerdos al que lleva el bar, que no sé si todavía sigue allí. Me sabe muy mal pero es que no recuerdo su nombre... Llevaba el bar del Príncipe de Asturias...


B: Sí, que llevaba bigote y ahora ya no lo lleva, creo. Este hombre estaba en la cantina del Príncipe de Asturias y ahora sigue en el Palacio, sí. Lo llevo viendo desde que voy al baloncesto, que era yo un crío...


O: Ah, ¿sabes quién es? Sí, este delgadito y su mujer. Oye, pues si lo ves, dale recuerdos porque es muy buen tío. Cada vez que he ido después y tal... Es muy buen tío. Alguna vez me he quedado a comer allí, y cuando yo estaba en Murcia, que vivía sólo, iba a desayunar prácticamente todos los días, y a comer cuando teníamos viaje por la tarde, también me quedaba. Un tío muy amable, lo que pasa es que no me acuerdo del nombre ahora... Pero vamos, es ese, que llevaba bigote.


B: Pues nada, cuando lo vea le daré recuerdos de tu parte. Por cierto, ¿tú sigues llevando bigote?


O: Sí, sí, claro. Yo me lo corté, que hacía muchos años que no me lo había quitado, cuando me lo jugué con los jugadores a que no ganaban en Gerona, que lo entrenaba Iriarte. Me jugué el bigote a que no ganaban.


B: Pero eso, ¿entrenando a Murcia?


O: Sí, sí, al Murcia. Fue en mi primer año. Ganamos y me tuve que afeitar el bigote.





B: ¡Ah! Vale, sí, el CB Murcia ganó en Gerona en el año de Ebeling. De hecho, John fue elegido jugador de la semana en esa jornada, así que se ve que él era el que más ganas tenía de que te lo cortaras (por casualidad, vuelvo a comprobar que al bueno de John Ebeling le gustaban las apuestas y los desafíos. Nos reímos).


O: ¿Ah, sí? No recordaba yo esto...


B: Sí, yo sí porque estuve mirando el historial de John Ebeling cuando preparé su entrevista. En ese partido fue el mejor jugador, y luego fue elegido el mejor jugador de ese mes, en noviembre.


O: Pues me corté el bigote, me lo hicieron cortar los jugadores, sí, y desde entonces no me lo he vuelto a afeitar más.


B: Pues nada, José María, me alegro de haber hablado contigo de estos años. Muchas gracias...


O: Nada hombre, para lo que quieras, no hay problema. Y si un día quieres, si me invitas a un arroz del Segis te vengo a ver y todo (nos reímos).


B: Eso está hecho... Vamos, que ya estás invitado.


O: Vale, hombre, vale (risas). Da recuerdos a todo el mundo.


Nos despedimos con un "adeu". Ya sabía yo que la entrevista a Oleart iba a dar mucho de sí. Se le ve una persona muy afable, muy educada y con muy buena memoria. Vamos, perfecto para hacerle esta entrevista. Para comprobar tanto su buen hacer en la pista como su carácter afable, sólo hay que ver, por un lado, que no se ha superado su mejor clasificación, y por otro, la cantidad de amigos que ha dejado aquí. Como decía al principio del texto, José María Oleart ocupó una etapa muy intensa en la vida del equipo, unos años de crecimiento del club y de gran ambiente de baloncesto en la ciudad. No sé si es por los años que han pasado o porqué, pero aquella eliminatoria contra Valladolid, aquella temporada siguiente en la que se inauguró el Palacio de los Deportes, y luego la siguiente con la Copa del Rey, me parecen como un sueño, como un cuento de hadas. ¿Volverán las oscuras golondrinas? Ojalá, ojalá que podamos disfrutar de nuevo de un equipo ganador y luchador, de ese CB Murcia que fue durante tanto tiempo.


Nombre: José María Oleart Pastor.

Fecha y lugar de nacimiento: 11 de febrero de 1946, Badalona.

Entrenador de baloncesto, debutó en ACB con Granollers el 17 de febrero de 1990. También entrenó al CB Murcia y al Ciudad de Huelva.

Sus números: Junto con Felipe Coello, y bastante por delante de Manolo Hussein, José María Oleart es el técnico que más partidos ha dirigido al CB Murcia en ACB: 127 encuentros. Estuvo tres temporadas completas en el club murciano: la 1993/94, que terminó con 11 victorias y 22 derrotas, incluyendo los partidos del play off por la permanencia; la 1994/95, que concluyó con 18 triunfos y 20 derrotas, tope de victorias y mejor clasificación histórica del CB Murcia (12º); y la 1995/96, con 16 victorias y 25 derrotas, incluyendo los partidos de la Copa del Rey: por primera y única vez en su historia, el equipo murciano se metió en las semifinales del torneo copero, perdiendo contra Manresa y cayendo después por el tercer puesto ante el Real Madrid. En la temporada 1996/97, Oleart comenzó en el banquillo murciano hasta que fue cesado en la jornada 15ª, tras perder en Fuenlabrada y acumular 1 victoria y 14 derrotas. En total, como técnico del club rojiblanco Oleart acumuló 46 victorias y 81 derrotas, un 36% de triunfos, y si sólo contamos los dos mejores años (94/95 y 95/96), el porcentaje de triunfos sube hasta un 47%, sorprendente e inédito para la trayectoria del CB Murcia.






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1 - Los datos de tercera división (temporada 1985-86). Pese a debutar con el Juver en enero del 86, bien avanzada la competición, Randy Owens se convirtió en el máximo anotador del campeonato, con un total de 701 puntos. Su promedio fue de 58 puntos por partido, siendo su máxima anotación de 76 puntos contra el otro equipo de la capital, el CB Murcia de entonces. Un saludo.

Publicado por cuatrosurcos el día 31/05/2016 a las 01:20h.
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