Jueves, 21 de octubre de 2021
25 años del CB Murcia


04.10.10 | Pedro Serrano [ Comenta el artículo ]
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Entrevista a Miguel Ángel Pérez



Recordemos hoy al CB Murcia desde otra perspectiva, desde un punto de vista alejado de cámaras y micrófonos. Aunque todos sabemos que la historia de un club, la que recuerdan los aficionados, la escriben aquellos que meten las canastas en el último segundo, detrás hay personas que realizan un trabajo diario muy importante. Son los que se encargan de que todo esté listo y a punto, de que el jugador disponga de lo necesario para que sólo se tenga que preocupar de entrenar y jugar al 100%. En Murcia y durante nada menos que diecisiete años, una de esas personas en la sombra ha sido Miguel Ángel Pérez. Miguel Ángel ha sido el rostro reconocible de la labor "de intendencia", como él mismo dice. Todos en Murcia saben quién es, todos lo recuerdan aunque ya no siga en el club y, todavía hoy, hay quien lo detiene por la calle y le pregunta por su equipo del alma. Miguel Ángel Pérez no tiene problemas en pararse y en charlar, y por supuesto, tampoco los ha tenido cuando un servidor le pidió que me contara sus experiencias en el CB Murcia. A fin de cuentas, son diecisiete años de un total de veinticinco, un porcentaje más que considerable como para acumular muchas historias.


Hoy es viernes 1 de octubre de 2010. Miguel Ángel y yo quedamos en una cafetería del centro a primera hora de la tarde. El ruido del interior del local es tan elevado que decidimos sentarnos en la terraza. Al poco de empezar a hablar, una señora que salía de la cafetería a gran velocidad para contestar una llamada de teléfono, no ve la puerta de cristal y se estampa contra ella provocando un estruendo. Nos quedamos pasmados, vemos que la mujer logra salir e incluso atender a la llamada, y aunque parece algo confusa, pensamos que se encuentra bien (milagrosamente). Miguel Ángel y yo no tenemos más remedio que recordar los trompazos que nos hemos dado contra puertas de cristal en algún momento de nuestras vidas. Luego nos centramos en el tema:


BasketMe.com: Hoy se juega el primer partido de la temporada 2010/11 contra Breogán, el primer partido oficial en el que no vas a estar en el club.


Miguel Ángel Pérez: Sí, va a ser el primer partido oficial que me perderé en 17 años, porque antes, aunque ya no estaba como Delegado, estaba como trabajador del club. Este partido va a ser el primero que no voy a estar en el Palacio, el primero en 17 años, que se dice pronto.


B: A ver, recapitulemos: ¿cómo llegaste al CB Murcia?


M: Pues yo trabajaba en una empresa de óptica, y fueron los años de la crisis económica aquella, cuando estaba Felipe González, que cerraron muchos negocios y tal, al estilo de esta. Me quedé en el paro, pero aparte yo estaba en las categorías inferiores del club y en las escuelas como Delegado, porque me gustaba el baloncesto mucho. Cuando salía del trabajo, si no tenía nada que hacer, pues me gustaba ir a ver los entrenamientos de los chavales. Antes estaba en el Club Cordillera llevando también todo el tema del baloncesto, pero como el Cordillera desapareció, pues para matar el gusanillo me fui a al CB Murcia. Me llamó José Luís, que estaba de entrenador en las categorías inferiores con Pascual Piñera, y también con Manolo Martínez, que en paz descanse. Antes de empezar aquella temporada (1993/94) el CB Murcia fichó a Oleart, y el entrenador pidió un Delegado para el equipo. Lo que es el equipo, nunca había tenido un Delegado en sí, como tal, porque antes estaba el Chino Sanz que hacía un poco de todo, lo que pasa es que Alberto iba a ser el segundo entrenador de Oleart y Oleart quería un Delegado. Me lo dijeron, pero como yo por entonces estaba preparándome unas oposiciones, acepté aunque sólo podía ir por las tardes y a los partidos.


B: Así que, de pronto, Delegado de un equipo ACB


M: Sí, la verdad es que verte Delegado de un equipo profesional, con John Ebeling, con Jim Thomas, con Santos, con Ibáñez... Y bueno, todavía algunas veces me pongo a pensar en ese año y pienso en cómo nos pudimos salvar (Miguel Ángel reflexiona un segundo). Bueno, nos salvamos por una cuestión muy fácil, porque aparte de que éramos todos una piña, teníamos un jugador que yo creo que ha sido el más grande que hemos tenido en este club, que se llama John Ebeling. Era un jugador capaz de aglutinar a todo el equipo sin decir palabras, sólo con el trabajo diario, y así tenía a todo el equipo con él. Era un ejemplo a seguir.


B: A partir de aquel año fuiste carátula del programa de TVE "Zona ACB" durante un montón de tiempo, por ese arranque de locura que te dio tras la victoria en el quinto partido del play off en Valladolid. ¿Lo recuerdas? (Mientras hablo, Miguel Ángel asiente y hace una mueca. A tenor de su expresión, no estoy seguro de que este hecho le haga mucha gracia; quizá es sólo impresión mía).


M: Bueno, es que era mi primera temporada como profesional y... Yo venía rodado de las categorías inferiores, y claro, la forma de vivir los partidos era totalmente distinta a lo que es el primer equipo. Oleart era un tío muy comedido y siempre llevaba la procesión por dentro, pero claro, yo toda la tensión que habíamos acumulado durante todo el año y la manera en la que nos salvamos, después de haber estado 2-0 en la eliminatoria... Pues es que aquello fue épico. Todavía me acuerdo de que teníamos un cúmulo de tensión, de adrenalina, y bueno, es que era de esos partidos que vas ganando de 18 puntos, que te cogen, que te vuelves a ir... Fue un partido inolvidable, y recuerdo que cuando ganamos, con todo el mundo allí abrazado... Yo la verdad es que en ese momento no pensé en lo que iba a hacer, sino que simplemente me fui corriendo al centro de la pista y de la alegría que tenía me tiré al suelo, y de repente cuando abrí los ojos tenía a siete u ocho cámaras encima de mí y a los periodistas echándome la foto, ¿no? (Nos reímos). Y todavía hay mucha gente que me lo recuerda y que me para por la calle... Algunos me dicen, "tenías que haber pedido el copyright, los derechos de imagen"... La verdad es que mucha gente dentro del baloncesto español, graciosamente, pues me conoce gracias al "Zona ACB".


B: Joder, es que aquello de Valladolid fue la leche...


M: Fue la bomba, aquello fue espectacular.





B: Tú que estabas a pie de pista, ¿viste si los jugadores se daban cuenta de todo lo que había allí, de los seiscientos y pico murcianos que había arriba en la grada?


M: Bueno, yo siempre me acuerdo de las palabras que dijo John Ebeling, que dijo que sentía el peso de la afición sobre los hombros cuando tiraba los tiros libres. Esto lo dijo después del partido, en los vestuarios, que cada vez que tiraba un tiro libre sentía el peso de la afición sobre los hombros. Es un tío que es un ejemplo, con la rodilla maltrecha como la tenía, el par de cataplines que le echaba para jugar al baloncesto y además el talento que tenía. Me acuerdo que cuando acabó aquel partido, que en el Pisuerga los vestuarios están justo en el otro lado, los jugadores se fueron al vestuario para celebrarlo y ya, pues imagínate ahí... Abrazos, todos tirándonos por los suelos... Yo tenía muy buen "feeling" con John Ebeling, y cuando lo ví en el pasillo, y cuando él me vio a mí, pues corrí hacia él, me tiré y pegué un salto, y yo no sé cómo me cogió en el aire y con la fuerza que tenía, me levantó como a un muñeco y me apretujó ahí, que casi me deja sin respiración (risas). Fueron momentos muy emotivos e inolvidables.


B: La siguiente temporada tampoco estuvo mal, ¿eh?


M: Sí, al año siguiente dejamos el Príncipe de Asturias e inauguramos el Palacio de los Deportes contra Andorra, que lo entrenaba Edu Torres. Y yo se lo dije el año pasado a la gente del club, "que sepáis que Torres fue el entrenador que inauguró el Palacio como visitante...".


B: Sí, yo también se lo dije a Torres el día de su presentación.


M: Sí, él llevaba un equipazo en Andorra...


B: Y le ganamos.


M: Sí, le ganamos, le ganamos. Bueno, es que ese año realmente es que le ganamos a todo el mundo aquí. Yo me acuerdo de partidos memorables (sé el primer partido que me va a mentar Miguel Ángel, y del cual ya he hablado varias veces en esta sección): el partido contra el Tau Vitoria (justo ese, el Partido). Yo creo que aquí la gente no habrá visto partido más espectacular en la vida.


B: Estoy de acuerdo.


M: Es que fueron 120 a 117, en una liga sin cuatro cuartos, sino con dos tiempos. Es que fue espectacular, y ganamos con un triple de Rogers desde casi medio campo... Eso era la bomba. Aquel año, cuando se ponía a jugar Michael Anderson en el poste bajo, que lo veíamos jugar a la pulga esa en el poste bajo, y cómo se movía... Y Bobby Martin, que me acuerdo que estaba cuestionado a principio de temporada, pero Oleart apostó por él, y la verdad es que Martin fue de los mejores jugadores de ese año en la liga ACB. Fue un año inolvidable, inolvidable, con un equipo que yo creo que pocos equipos en la historia del Club Baloncesto Murcia serán mejores que aquel. Cuando estaba Miguel Ángel Morate de Director Deportivo, yo creo que uno de sus objetivos era superar a ese equipo de Rogers, Anderson, Martin, Piñero, Xavi Sánchez...


B: Bueno, un equipo suyo se quedó 12º también, pero no fue lo mismo, ni mucho menos. No lo fue por juego, porque había 18 equipos y no 20, y porque se consiguieron 13 victorias frente a las 18 del año de Anderson.


M: Sí, bueno, pero perfectamente ese año el equipo se pudo quedar el 8º y jugar el play off, y al final no lo jugamos por muchas cosas, por relajación...


B: Tu último año como Delegado fue el primero en ACB tras el último ascenso, ¿no?


M: Sí, ese año... (Miguel Ángel se lo piensa, y sus primeros recuerdos sobre ese año le llevan a hablar de Fizer). Yo recuerdo a Marcus Fizer, y la verdad es que un jugador que ha sido elegido el número 4 en primera ronda del Draft de la NBA, el CB Murcia nunca tendrá otro jugador así, de esa categoría. Pero no es por nada, no sólo es el CB Murcia, es en cualquier equipo de Europa. Miras la historia y no hay más jugadores con esa categoría. La clase que tenía Fizer, y la humanidad... Era impactante, era un hombre super implicado, entrañable... No era lo que aparentaba desde fuera. Era especial, lo que pasa es que Manolo Hussein tampoco le dio... Lo que pasa con Manolo es que no se casaba con Fizer ni se casaba con nadie. Fizer era un jugador de pañales, era de mirar de vez en cuando al banquillo y hacer algún gesto, y claro, tenía mucho talento, pero Manolo para esas cosas... Lo mismo con Myers. Son jugadores, como digo yo, como los toreros, jugadores artistas que tienen su propio juego y su forma de ver el baloncesto y su forma también de ver la vida. Quizá fuera del campo, realmente un deportista debiera de cuidarse más de lo que se cuidaban Fizer o Myers, pero yo te puedo decir que en el año que estuvo en Murcia, Myers no faltó ni a un entrenamiento. Él siempre cumplía, pero a Manolo le llevaban los vientos porque él es un hombre muy estricto, y eso él se lo decía a todos los jugadores a principios de temporada, que él no miraba los nombres. Si entrenas, juegas, y si no, no juegas. Esa era su filosofía y es muy respetable.


B: Totalmente respetable. Bueno, pues hablando de entrenadores: desde tu posición de Delegado, ¿con qué entrenador de la historia del CB Murcia te quedas?


M: Pues mira, yo te voy a decir una cosa, han pasado infinidad de entrenadores por delante de mí, pero quizá por los años que ha estado en el club y porque fue mi primer entrenador, el que me marcó mucho y sigue siendo muy buen amigo mío, es José María Oleart. Para mí, Oleart más que un entrenador era un amigo. Cuando "Ole" estaba aquí, su mujer llevaba un restaurante en Badalona y él estaba sólo, y muchas veces los domingos por la tarde o los lunes yo lo llamaba y le decía, "venga, vámonos". Ha sido un entrenador que me ha marcado mucho, pero te puedo decir por ejemplo también a Felipe Coello. Felipe Coello, por todos los años que ha pasado en el club, pues es una persona con la que tengo amistad. Realmente ha sido un hombre con mala suerte... (Miguel Ángel se para un momento, y prosigue). Te puedo decir una cosa: de todos los entrenadores que he visto, el que más conoce a los jugadores, cómo juegan, si se peinan por la mañana o no se peinan por la mañana, si comen galletas o comen magdalenas, ese es Felipe Coello. Conoce un montón de jugadores y lo sabe todo sobre ellos, y cuando estaba en LEB conocía perfectamente la liga, era un hombre super currante. También tuvo suerte de que en LEB tuvo buenos jugadores, y él les dejaba a sus americanos cumplir con su rol, y los acompañaba de buenos jugadores. Pero te puedo decir que él en ACB ha tenido mala suerte. Recuerdo cuando cogió el equipo el año en que fichamos a David Wood y a Alanovic, y la verdad, que nos meta un tío aquí una canasta en el último segundo y desde medio campo, es que eso rompe a cualquiera (me acuerdo del hecho, los aficionados de Murcia hemos visto eso alguna que otra vez). Entonces, ahí Felipe, el hombre, después de tanto tiempo con el equipo es normal que diga, "oye, no puedo seguir más". Además, su condición de yerno de Juan Valverde, pues claro, todos los días encerrarse en la casa con el presidente del club, oye... Hay que estar en su pellejo, ¿no? Pero te puedo decir que Felipe Coello es un gran entrenador, para mí es muy buen entrenador, y como te digo, cuando el equipo ha estado en ACB, ha sido un hombre con muy mala suerte.


B: Hemos hablado de entrenadores, de Jose Oleart y de Coello, pero, ¿y jugadores? ¿Cómo los has visto tú? Aquí hemos tenido cada uno... (Pienso en ejemplos muy positivos y en ejemplos muy negativos).


M: Hay de todo, como en la viña del Señor. Eso sí, de todos los jugadores que han pasado por delante de mí, yo puedo decir con la boca abierta y la cabeza bien alta que nadie, absolutamente nadie, podrá decir que yo le he faltado al respeto a un jugador ni podrá hablar mal de mí. Eso es muy importante en la vida de una persona, y también en este caso de un Delegado, que pasan muchos jugadores delante de tí. Es importante que los jugadores tengan confianza en tí, y eso no lo puede decir todo el mundo que se dedica a esto.





B: Pero, a ver, ¿alguna anécdota? Tú sabrás, como todo el mundo en Murcia, lo de Marcus Kennedy y el coche que quemó y dejó en plena calle (estuve recordando este hecho con Felipe Coello).


M: Sí, hombre, estaba yo en juveniles aquel año. Ese era un bala. Le dieron unas zapatillas de esas nuevas, de la marca "John Smith", y se las puso para ir por la calle un día de lluvia. Iba con un pedazo de radiocasette de esos enormes, por la puerta de El Corte Inglés, pisando los charcos con las zapatillas nuevas, con una camiseta de tirantes en pleno mes de diciembre... (Me imagino la estampa, muy discreto el hombre. Nos reímos). Ese... Hay de todo, como en la viña del Señor, pero es que esto es así. Te traes a gente que es cada uno de su padre y de su madre, y hasta que no vienen y ves cómo son... Te encuentras de todo. Yo conozco a muchos jugadores, te puedo hablar de muchos, Esteban Pérez... Cuando yo estaba liado con el tema de la ropa, el hombre me cogía, se venía conmigo, me ayudaba con la ropa... Yo le decía, "¡Muchacho! ¡Véte a tu casa!", y él decía, "no, no, me voy contigo"... Esteban Pérez es una persona extraordinaria. Anécdotas te puedo contar muchas, con tantos años... Por ejemplo, una muy buena fue en Orense. Recuerdo la eliminatoria por el descenso contra Orense, cuando estaba con nosotros Esteban Pérez (temporada 1996/97). Allí jugaba Crujeiras, y Esteban lo odiaba, deportivamente odiaba a Crujeiras. "Al Crujeiras este, al Crujeiras este..." (Miguel Ángel imita el acento argentino de Esteban Pérez). Y en una de esas, estaba Esteban defendiendo a Crujeiras por detrás, y de pronto Crujeiras se revolvió para atrás y le metió un manotazo a Esteban Pérez. Esteban le dijo "que yo no te he hecho nada", y se pusieron muy acalorados. Los árbitros tuvieron que meterse por medio y Navarro, que entrenaba a Orense, pidió tiempo muerto. Y cuando vino Esteban le pregunté que qué había pasado, y me dice, "no me ha pasado nada, que es un mariquita, sólo le he metido el dedo en el culo" (nos partimos de risa). Esteban le metió el dedo en el culo, y por eso Crujeiras se revolvió. Le digo que es un mentiroso, y me pone el dedo delante y me dice, "mira, si todavía me huele a caca". Qué cabronazo... (risas). Era tremendo, me estuve riendo todo el partido, madre de El Pilar...


B: Muy fuerte... Bueno, ¿y algún jugador que te dejara una huella especial?


M: Hombre, Xavi Sánchez. Yo a Xavi le digo "el nene". Lo quiero mucho, es mi amigo. Me acuerdo en el primer año de Oleart, que estábamos Oleart, Toti Soler, Alberto Sánz y yo cenando en la Plaza de San Juan, en la terraza de la pizzería La Tarantella, y me dijo Oleart, "espérate, que he quedado aquí con Xavi Sánchez y con Maiol Cisteró. Mira, por allí vienen", y eran dos críos. Esa imagen de Xavi, atardeciendo en el mes de agosto en Murcia, viniendo a cenar, todavía la tengo en mi retina y la guardo con mucho cariño. A él y a su mujer, a Mónica, los quiero mucho.


B: Oye, y hablando un poco de tu trabajo como Delegado, que no todo el mundo sabe qué es, ¿te gustaba?


M: Sí, la verdad es que sí. Algunas veces me preguntaba alguien, "oye, ¿en qué trabajas?", y yo le decía que era Delegado del Club Baloncesto Murcia, y me decían, "¡uy!, que bonito, ¿no? Cuántos viajes y cuánto tal", pero bueno, si yo te contara... El ser Delegado del equipo no significa el viajar y el "jijijí-jajajá". Yo lo llevaba todo: extranjería, los coches, los pisos, la ropa del equipo, los partidos, los viajes... Había que estar en todo, y a lo mejor, a las cuatro de la madrugada te llamaban... Pues normal, el clásico jugador que no es de aquí, y "oye, que se ha roto un vaso y mi hijo se ha cortado con un cristal y necesita que le den puntos", y entonces había que ir... (Le interrumpo).


B: O sea, que entre tus atribuciones estaba tener el móvil conectado todo el día, ¿no?


M: Sí, yo era la farmacia de guardia 24 horas. Realmente, yo las vacaciones las conocía poco, en todos los años que he estado, vacaciones pocas. Las tenía, y casi que ni me las tomaba, porque prácticamente empalmaba una temporada con la siguiente: que si la ropa, que si los pisos, que los pisos quedaran bien, los coches... Yo a veces sufría mucho, porque no éramos un club poderoso económicamente, y yo, los dineros del club... Había veces que había que llevar los coches al taller, o había que buscar pisos que el alquiler estuviera acorde al presupuesto pero que estuvieran bien equipados. Los jugadores que tenían casa y coche en el contrato, pues había que proporcionárselos con relación al contrato, y claro, a veces los jugadores... Pues si tú crees que eso es blanco, pues a lo mejor otro dice que es color crema, y el jugador te dice, "no, yo lo he pedido blanco", y las películas de siempre. Yo te puedo decir que intentaba dejar al jugador lo más contento posible y no he tenido problemas... Bueno, problemas he tenido muchos porque en el trabajo tienes días buenos y días malos, pero dentro de las posibilidades de nuestro club, todos los jugadores salían contentos de Murcia y muy pocas veces un jugador ha salido descontento de aquí.


B: Es muy interesante, porque esa cara de un equipo no la solemos ver. Vemos los partidos, si un jugador está más acertado o menos, pero claro, si a lo mejor tiene problemas con esa cara oculta de su trabajo, pues no rinde igual...


M: Claro, esto es la intendencia, como digo yo, es el día a día. Lo que pasa es que yo, fíjate, yo todo esto lo hacía sólo. Ahora en el club hay dos personas... (Miguel Ángel cambia un poco el gesto, se detiene un segundo y retrocede un poco en el tiempo). Cuando yo dejé el puesto de Delegado, me acuerdo que fue después del partido contra Menorca (2006/07), y aunque nadie me lo había dicho, yo intuía que ese iba a ser mi último partido oficial como delegado del equipo. Recuerdo que después de ese partido, que sufrimos y nos salvamos contra Menorca, me fui a la grada a abrazar a mis padres, que ya son mayores, y a darles dos besos y les dije, "que sepáis que este ha sido mi último partido como delegado". Yo me olía movimientos raros alrededor, y bueno, me llamó Miguel Ángel Morate. Él, como Director Deportivo del club hizo buenos equipos pero también porque tuvo dinero para hacerlos, pero yo creo que no fue humano. A todos los que éramos murcianos nos quiso cepillar, igual que hizo en Sevilla cuando se cargó a Benito Doblado, a Raúl Pérez, al fisioterapeuta Gallardo... y aquí hizo lo mismo: se cargó a Xavi Sánchez, a Perico Fernández, a José Luís Mendoza, a Fernando Ibáñez y a mí. A los otros cuatro los echó, pero a mí, por lo que sea, pues me llamó un día y empezó a soltarme un rollo y al final me dijo que yo ya era demasiado mayor para ser el delegado del equipo. Yo me quedé... "Tú no estás ya para ser el delegado del equipo", me dijo. Y mira, te vuelvo a repetir una cosa, yo soy un trabajador del club, y el club, en este caso el Director Deportivo, estimó oportuno cambiarme por otras personas. Hussein quizá debió implicarse más, pero no por mí, sino por Mendoza, Ibáñez, Xavi y Perico, pero bueno, yo estas cosas ya las hablé con Manolo Hussein y me dijo que no tuvo nada que ver y que no pudo hacer nada, que fue una cosa de Morate. De hecho Morate esperó a que Manolo Hussein estuviera en el avión camino de Las Palmas para echarme de mi puesto, y así que yo no pudiese llamarlo. Morate era muy frío, y quería que los jugadores estuvieran por un lado, el cuerpo técnico por otro, y él por otro. Y de repente, de estar de Delegado del equipo, pues me metió a un agujero allí arriba y me puso a llamar a los socios del club para ver si renovaban, en esas pedazo de campañas de abonados que hacíamos. Algunas veces algún socio me preguntaba, "¿y tú quién eres?", y yo les decía que era Miguel Ángel, y me decían "pero muchacho, si tú eres el Delegado", y yo les decía que ya no lo era, y tenía que contar la película. La verdad, quizá en ese momento me tenía que haber ido del club, pero claro, te pones a pensar en la hipoteca, en la familia... (Le interrumpo).


B: ¿Cuánto tiempo has estado en las oficinas?


M: Tres años. Y bueno...


B: Te gustaba más ser Delegado, evidentemente, a pesar de los marrones que te debías comer, a lo mejor, ¿no?


M: Sí, claro, totalmente, porque yo, mi vida era eso, yo donde me sabía mover era en el puesto de Delegado. No sólo era Delegado, es que yo me lo curraba todo, yo me buscaba la vida. Yo he hecho cosas en el club que quizá no las tendría que haber hecho, como decir que nos dejaran el alquiler de un piso más barato, peleando un duro en los viajes con los hoteles para que nos dejaran las habitaciones más baratas, que si los menús... Hasta he dormido en el suelo del autobús, con un colchón y una manta, por ahorrarle un duro al club en una noche de hotel... Historias. Entonces, pues verte llamando a socios... Fue muy duro. No estaba contento porque cuando subía las escaleras para ir al club, era como si alguien estuviera tirándome de la camiseta hacia arriba. Verme echando las ocho horas allí... Que yo como Delegado echaba a lo mejor más horas, pero verme encapsulado entre cuatro paredes...


B: Hombre, desde ese punto de vista sí que sería más cómodo, pero claro... Si tú has vivido como Delegado tanto tiempo... Bueno, pues hemos hablado de entrenadores, de jugadores y también de un Director Deportivo, ¿Qué tal los otros?


M: Hombre, yo con Miguel Ángel Martín...


B: Es que justo quería preguntarte por él.


M: Sí, para mí Miguel Ángel Martín fue una persona super entrañable. Yo le decía "mi yayo". Además de Director Deportivo, era amigo mío también. Iván Déniz y yo nos pegábamos unas risas tremendas... Y Con Fernando Ibáñez también. Miguel Ángel Martín es un tío muy cachondo, le encantan las películas de Torrente y muchas veces nos poníamos las películas en el autobús, y Fernando y yo nos poníamos a su lado, y nada más de ver a Miguel Ángel Martín cómo se ponía a reírse, nos partíamos de risa nosotros.





B: Hablando de Fernando Ibáñez, ¿Qué tal con los fisioterapeutas?


M: Bueno, pues Fernando era un currante del club, una persona impresionante. He visto muchos fisioterapeutas, y hombre, el número uno es Diego Albaladejo, que es un monstruo, es un profesor. Pero la verdad es que Fernando Ibáñez, siendo una persona joven, me sorprendió la capacidad de trabajo que tenía y que tiene ese hombre, lo que quiere a su trabajo. La de horas que este hombre le ha dedicado a su trabajo. Recuerdo las veces que a lo mejor llegábamos de un viaje a las cuatro de la mañana, y Fernando se quedaba tratando a un jugador que se había lesionado para empezar a recuperarlo lo antes posible. Yo a Fernando lo quiero mucho, y Morate tampoco fue justo con él. Su trabajo era muy importante, porque un jugador de élite sólo se pone en las manos de una persona que les inspira confianza. Un jugador no se pone en las manos de una persona que sabe que más que ayudarle, lo puede joder más. Y Fernando les dedicaba todo, y lo que no lo sabía, lo preguntaba, para recuperar a los jugadores bien y cuanto antes. Fernando era amigo de los jugadores y eso a Morate no le gustaba. Nos llamaba los "coleguillas" de los jugadores, pero oye, yo creo que el CB Murcia, además de un club, es una familia. Una de las claves de este club es que somos una familia.


B: Escuchándote pienso que este trabajo se hace, imagino, si te gusta mucho y si sientes mucho al equipo, ¿no?


M: Después de diecisiete años, y de estar en un club que ha sido tu casa, que has estado allí más horas que en tu casa, pues imagínate si puedo querer yo al Club Baloncesto Murcia. Lo llevaré siempre en el corazón. Cuando hablo del CB Murcia, ahora que ya no estoy en el club, pues sinceramente me emociono, y se me queda el sabor agridulce por la forma en que he salido de allí. Pero mira, yo soy un trabajador y alguna vez te puede llegar el día, oye, que nadie es perenne en un sitio. Han sido unos años difíciles desde que me quitaron de Delegado, aunque por mi amor al club yo hacía lo que me pedían. Pero la forma en la que he salido no me lo esperaba, porque no me lo merezco. Yo he hecho muchas cosas por este club en todos estos años, pero bueno, una puerta se cierra y espero que se abra otra.


B: En este 25 aniversario del CB Murcia, ¿de quién te acuerdas?


M: Pues mira, de una persona que ha sido muy maltratada por la prensa e institucionalmente, una persona que, sin esa persona, el CB Murcia no existiría y esta entrevista no tendría sentido. Es una persona que no entendía nada de nada de baloncesto, pero en 1985 unas personas le dijeron de hacer un equipo de baloncesto, y ahí nació el club. Esa persona es Juan Valverde. A Juan Valverde le deberían hacer el homenaje que se merece. Le podrá caer bien a muchos, y le podrá caer mal a otros muchos, pero sin Juan Valverde el Club Baloncesto Murcia no existiría y muchos de los que comen de esto, no podrían comer de esto. No se han portado bien con una persona que lo ha dado todo porque existiera un equipo de baloncesto en Murcia, le siente bien o le siente mal a quien le dé la gana, y quien lea estas palabras, sabrá que estoy diciendo la verdad (Miguel Ángel eleva el tono de voz y demuestra su indignación). Oye, y yo con Juan Valverde he tenido mis días buenos y mis días malos, pero además de ser él, es mi amigo, y me duele que no lo traten como se merece. Tendrían que ponerlo en el centro de la pista del Palacio de los Deportes y ponerle una insignia de oro y brillantes, porque se lo merece. Cuando él ha podido tirar la toalla y pasar de todo olímpicamente, él ha seguido por no dejar a muchas personas en la calle. El que no lo quiera entender, que no lo entienda.


B: (En este punto le doy la razón a Miguel Ángel, comparto su enfado y además, aprovecho para decirle que yo he querido rendirle un humilde homenaje a Juan Valverde desde esta Web, he querido entrevistarle y darle las gracias por haber iniciado esta historia, pero por desgracia, me he quedado con las ganas. Lamento la situación que ha llevado a Juan Valverde a declinar mi invitación). Bueno, ¿Volverás a ver baloncesto en el Palacio, o no te apetece?


M: Pues mira, el otro día era el partido de presentación contra Granada, y eran las doce y cuarto y me puse los pantalones y me fui a verlo, pero yo creo que este año no voy a ver al equipo. El CB Murcia tiene muy buen equipo, pero no creo que vaya por el Palacio de los Deportes porque para mí son muchos recuerdos. La gente me para y me pregunta que qué es lo que pasa, y me tengo que limpiar las lágrimas porque yo soy persona, ¿no? y me emociona que la gente se acuerde todavía de mí. Y quiero aprovechar esta oportunidad que me estás dando, que te la agradezco, para darle las gracias a la afición y a toda la gente que me ha mostrado su cariño todos estos años, y nada, desearles la mayor de las suertes. Al CB Murcia lo tendré siempre en mi corazón, siempre, siempre, y como institución le deseo lo mejor, y le deseo suerte por Xavi Sánchez, que ha iniciado su etapa como entrensdor. Y también por tí, que estás ahora delante de mí, que para tí esto es tu vida además de tu familia; a esto le dedicas muchas horas con ilusión, y a tí no te paga nadie por estar haciendo esto... Y por todos vosotros, por la afición, os deseo que el año que viene estéis en ACB, y nada más.





B: Pues Miguel Ángel, gracias a tí por tu tiempo, y por tus años de trabajo en el CB Murcia.


M: Gracias a tí, tío. Gracias, Pedro.


Miguel Ángel y yo seguimos hablando de baloncesto, de la dureza de la LEB y de otras muchas cosas: de su salida del puesto de Delegado, de su salida del Club... Al hablar con él, compruebo la importancia que tiene el factor humano. Miguel Ángel tiene mucha humanidad, y habla con mucho cariño de las relaciones personales que ha trazado bajo el paraguas del Club Baloncesto Murcia. Más allá de todo lo que rodea a un equipo profesional de baloncesto, más allá de los negocios, de la política, de las gestión económica, de la táctica y de la técnica del baloncesto, del talento de los jugadores, de las canastas sobre la bocina... En la conversación con Miguel Ángel, me da la sensación de que más allá de todo eso, al final de lo que hemos hablado es de amistad, de compromiso con un club y con unas personas con las que compartes mucho tiempo y muchas vivencias: "El CB Murcia somos una familia".






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1 - Los datos de tercera división (temporada 1985-86). Pese a debutar con el Juver en enero del 86, bien avanzada la competición, Randy Owens se convirtió en el máximo anotador del campeonato, con un total de 701 puntos. Su promedio fue de 58 puntos por partido, siendo su máxima anotación de 76 puntos contra el otro equipo de la capital, el CB Murcia de entonces. Un saludo.

Publicado por cuatrosurcos el día 31/05/2016 a las 01:20h.
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