Jueves, 21 de octubre de 2021
25 años del CB Murcia


13.10.10 | Pedro Serrano [ Comenta el artículo ]
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Entrevista a Johnny Rogers



Recordemos hoy a un CB Murcia brillante, valiente y ganador. Un equipo unido y comprometido, que tenía talento y que miraba a todos los rivales a su misma altura. De tú a tú, sin miedo, así jugaba todos los partidos el Club Baloncesto Murcia en la temporada 1994/95. A los buenos ingredientes que conformaban la plantilla debemos sumar el escenario ideal, el radiante fogón en el que el CB Murcia cocinaba sus platos: el nuevo Palacio de los Deportes. Muchos de aquellos partidos discurrían entre "olés" y olas mejicanas, "¡Oh!" de asombro y aplausos, grandes aplausos de una afición numerosa y enamorada de su equipo. La sintonía era total, las ovaciones se sucedían con la gente puesta en pie y, para rematar, al final de cada choque los jugadores tenían que salir del vestuario y volver a la pista para saludar. Allí nadie se iba antes de tiempo, no había motivo para acortar la cita con el baloncesto sino más bien al contrario, había motivos para no querer que terminara nunca. Los jóvenes aficionados quizá no se lo crean, pero eso pasaba hace más de quince años en el Palacio de los Deportes de Murcia.


Para revivir aquellos días mágicos, hoy tenemos con nosotros a uno de sus protagonistas, a Johnny Rogers, un alero alto como un río puesto de pie, que diría el poeta; un pelirrojo valenciano-americano que encajó perfectamente en el puzzle del equipo. Para localizarlo, recurro en primera instancia a Jose Oleart, quien muy pronto me proporciona su número de teléfono. Más tarde, cuando lo llamo por primera vez, Rogers recuerda haber hablado del tema con Oleart y me atiende con gran amabilidad, aunque me informa de que en ese momento está ocupado entrenando a los chavales. Rápidamente fijamos cita para nuestra charla, pero nada más colgar, recuerdo que no puedo llamarlo en el día previsto y no quiero volver a llamarlo y molestarle. Entonces recurro a Nacho Doña, administrador de esta "Webcasa" llamada BasketMe, quien me facilita el contacto con el ex jugador. Así pudimos volver a citarnos Rogers y yo a una hora un tanto intempestiva, pero que en vista de su agenda y de la mía, se antojaba como la única posible. Son las diez menos veinte de la noche y tengo a Rogers al otro lado del hilo telefónico:


BasketMe.com: ¿Johnny? Soy Pedro. Muchas gracias por tu ayuda para hacer la entrevista...


Johnny Rogers: De nada, de nada. Pero oye, ¿te importa llamarme dentro de diez o quince minutos? Es que estoy terminando una cosa...


B: Claro, sin problema, ahora después te vuelvo a llamar (Dejo pasar 20 minutos para asegurarme y lo vuelvo a llamar. Responde a la llamada por mi nombre).


R: ¿Pedro? Ya, ya estoy.


B: Pues eso, lo que te decía, que gracias por quedar conmigo aunque sea a estas horas. Es que ahora estoy teniendo unas mañanas muy ocupadas.


R: Mis días son bastante complicados también, porque a estas horas espero a mis hijos, que terminan de entrenar, y otros cuatro días de la semana estoy entrenando a unos niños por las tardes, así que también estoy un poco liado. Pero estoy bien (Johnny se ríe. Habla bien el español pero con un claro acento angloparlante. Me recuerda a Robinson, el periodista del Plus).


B: Bueno, pues el motivo de esta serie de entrevistas es el CB Murcia, que ya ha cumplido 25 años. ¿Qué te parece?


R: Me parece importante, es importante cumplir 25 años y hay que decirlo. Si no me lo llegas a decir, yo no lo sabía, que el CB Murcia había cumplido 25 años.


B: Hablemos primero sobre tu fichaje. Coello me dijo que en principio no contaban contigo, que fue un ofrecimiento de tu agente y que él casi no se lo creía cuando recibió su llamada. Buscabas estar cerca de Valencia, ¿verdad?


R: Pues sí, porque yo había jugado en Italia y estaba libre. Volví a España después de las vacaciones de verano, y mi agente me dijo que Murcia buscaba un "4". Pensé que estaba bien porque Murcia está cerca de Valencia, y luego fui informándome más de las cosas y todo. Yo imaginaba que iba a ser un año difícil, que iba a ser complicado, porque me explicaron que el año anterior el equipo no había bajado por poco, con mucha suerte y eso, pero tenía confianza en que podíamos hacer algo importante. Al final casi nos metimos en los play-offs por el título. Ganamos partidos... Ganamos al Taugrés, que había ganado la Copa del Rey y le ganamos en un partido impresionante después de cincuenta minutos (risas). También le ganamos al Barcelona en casa, le ganamos... Bueno, jugamos muy bien contra los grandes.


B: Es decir, que tú, la referencia que tenías del equipo era la del año anterior, más que la plantilla que se había hecho ese año, ¿no? ¿No conocías a ninguno de tus compañeros?


R: No, no... Me contaron algo, y de la gente que había, la verdad, pues sabía quién era Silvano Bustos, pero los otros eran todos jóvenes, eran gente nueva. En aquella época se podía fichar a tres extranjeros, y Bobby Martin no era conocido tampoco, porque era su primer año como profesional.


B: ¿Y a Michael Anderson, lo conocías?


R: Sí, conocía a Michael como jugador. No teníamos relación personal pero sabía quién era, por supuesto. Sabía que era un buen jugador.


B: Entonces, como hemos dicho, también tuviste interés en el fichaje por la cercanía a Valencia, ya que por entonces ya tenías relación con aquella ciudad, ¿verdad?


R: Sí, ya estaba casado, llevaba ya casado dos años y teníamos nuestra casa en Valencia, y a la familia aquí también. Entonces vi la cercanía a Valencia como algo positivo.


B: ¿Recuerdas cuál fue tu primera impresión cuando llegaste a la ciudad?


R: Bueno, mis suegros me habían hablado muy bien de Murcia porque habían ido de viaje de negocios, y me hablaron muy bien de la comida, de la huerta... Tenía muy buenas referencias de cómo era, de cómo se vivía allí, del clima... Recuerdo llegar a la ciudad y ver que era un sitio muy tranquilo (¡Qué tiempos! pienso mientras escucho a Rogers). Mi mujer estaba muy a gusto. Recuerdo que iba andando al mercado para comprar fruta y verduras frescas... Estaba muy bien (risas).


B: ¿Y del Palacio, qué sabías?


R: Bueno, pues me dijeron que había un nuevo pabellón que estaban construyendo, que íbamos a jugar en el pabellón nuevo, pero nosotros estuvimos entrenando en el otro más pequeño. La primera vez que vi el grande, yo pensaba "¿cómo vamos a llenar esto?" (Johnny y yo nos reímos al unísono). Mi primera impresión fue que era demasiado grande, la verdad. Pensaba "¿Cómo vamos a sacar ventaja de campo en este sitio tan grande? ¿Cómo lo vamos a llenar?". Es lo que pensaba, de verdad, porque vi un pabellón precioso, pero era enorme. El primer partido lo jugamos contra Andorra, lo recuerdo muy bien, y Andorra entonces era un buen equipo que tenía a Villalobos, a los Llorente... Ellos vinieron a casa a cenar con mi mujer y conmigo y estuvimos charlando...




El Palacio de los Deportes de Murcia, en el año de su inauguración



B: Ah, ¿sí? ¿Los conocías?


R: Sí, porque jugué con "Jou" (Llorente) y con Quique (Villalobos), y vinieron a cenar. Mi mujer ya conocía a los Llorente, pero no conocía a Quique, y Quique entró a casa y se fue a la cocina, y se puso a abrir armarios preguntando "¿qué tenemos para cenar?", y mi mujer se quedó muy cortada, diciendo "¿Pero quién es éste?" (Nos reímos, menudo cachondo mental que es Villalobos). Quique, Quique era...


B: Él ya había jugado en Murcia unos años antes, ¿te lo dijo?


R: Sí, me lo dijo, creo que jugó en Murcia cuando estaba de entrenador Moncho Monsalve.


B: Bueno, entonces, el día del primer partido contra Andorra, cuando saliste y miraste alrededor y viste cómo estaba el Palacio, dirías: "esto no es como yo pensaba", ¿no?


R: Sí, bueno, yo recuerdo que salimos... Puede ser que fuera el mismo día del partido o un día antes, cuando entramos al pabellón por primera vez, y no pudimos entrenar allí. Por entonces yo era muy maniático, tenía muchas manías... (Johnny resopla). No estaba contento porque yo necesito tirar mucho y entrar mucho a la canasta para sentirme cómodo, y... (Vuelve a resoplar). No estaba muy convencido con el nuevo pabellón. Había mucho polvo... Lo normal cuando acaban una obra y eso, pero aquel pabellón tan grande, no... ¿Cómo vamos a tener ventaja de campo aquí? (Mientras escucho a Johnny resoplar y hablar con cierto reparo de la nueva instalación murciana, pienso en los pisos nuevos y vacíos, cuando entras a vivir y tardan un poco en pasar de ser simples y frías viviendas, a ser un hogar. El Palacio se convirtió en el cálido hogar del CB Murcia y de su afición en un tiempo récord. Johnny prosigue con los lamentos de aquel día). ¿Cómo vamos a llenarlo? Pero vinieron bastantes para aquel primer partido (unos 7000 de un aforo total de 7500), y yo creo que como empezamos bien, poco a poco vino más gente. Recuerdo que ganábamos los partidos, entrábamos en el vestuario, y después salíamos otra vez al centro de la pista a saludar. Había una unión muy bonita con la afición, y bueno, al final vi que el pabellón no se nos quedaba grande, estaba muy bien.




La grada puesta en pie, en 1994 (Foto: cbmurcia.com)



B: (De pronto me viene a la mente el "flash"; recordaba perfectamente ese año, recordaba las grandes victorias y la gran asistencia de público, pero había olvidado por completo esa costumbre que impuso la afición y que los jugadores del equipo acogieron con entusiasmo. En este instante siento una mezcla de alegría y de nostalgia. Años después, aquella costumbre todavía no ha podido volver al Palacio). Claro, es que el Príncipe de Asturias se nos había quedado pequeño (Johnny asiente, "sí, sí"), y luego, como bien dices, la gente respondió muy bien y fue creciendo la asistencia hasta llenar casi siempre. El equipo además de ganar, es que dio espectáculo. Hace poco entrevisté a Oleart y me dijo que fue la única vez en su carrera como entrenador, en que a veces había tenido la sensación de estar viendo los partidos en lugar de dirigirlos. ¿Lo notabais vosotros también? (Johnny se ríe).


R: No, bueno, él trabajaba mucho, había mucho trabajo ahí, sobre todo a nivel mental. Yo me lo pasé muy bien con él, dentro del campo y fuera también. Fuera del campo, aprendí cómo jugar a... ¿Cómo se llama ésto? No es "la pocha", es el otro, que juegas por parejas...


B: ¿El mus?


R: Sí, el mus. Jugábamos al mus con él, pero eso es otra historia... (Risas). Pero él hizo muy buen trabajo porque sabía cómo llevar a todos y era muy positivo, siempre muy positivo. Él nos decía, "venga, que vamos a ganar ésto". El otro equipo quizá tuviera una plantilla superior, pero Oleart siempre nos transmitía confianza y nos decía "vamos a ganarles". Sabía cómo manejar a Anderson, a Martin y a mí. Nos sabía manejar con sus bromas, con bromas nos daba el mensaje que quería. Detrás de sus bromas siempre había un mensaje.


B: Oleart me decía de vosotros tres, de Anderson, de Martin y de tí, que además de tener talento erais muy buenas personas. Es importante que los integrantes de una plantilla, además de saber meter la pelota en el aro, sean buenas personas y tengan valores. ¿No? Que exista compromiso, implicación, generosidad y todas estas cosas.


R: Claro, claro... Es muy importante porque las temporadas son muy largas y estás como en una familia. Ves a todo el mundo muchas horas al día y son nueve meses. Si no eres buena persona, las cosas no van a salir bien. Puedes tener buenas épocas o malas, pero estábamos juntos demasiado tiempo y al final ves cómo es la gente de verdad. En ese equipo no había celos ni envidias, todo el mundo estaba junto y cada uno trabajaba por los otros. Si Xavi Sánchez no hace su trabajo, si Maiol, Moya, Piñero, Pedrera, Bustos... La gente, recuerdo que todo el mundo hizo su trabajo y estaban preparados para salir cuando tocaba.


B: Entonces yo vuelvo a lo de siempre, que creo que el entrenador necesita tener unas cualidades especiales como "gestor de personas", de un grupo, y debe ser casi un psicólogo, tener empatía... Eso fue un gran mérito de Oleart, imagino, y no es que me dijera que no dirigía, sino que había veces que la parte práctica la teníais muy clara y él no tenía que decir nada.


R: Sí, claro, él sabía cómo llevar al grupo, ¿sabes? Con buen rollo, decía las cosas para que nadie pensara que era mejor que otro... Él podía hacerlo, porque es un maestro en este tema.


B: Bueno, pues volviendo a algunos de los grandes partidos que hicisteis, ya me has nombrado el partido contra el Tau, que he repetido muchas veces en estas entrevistas... Tengo que decir que hubo momentos en los que ni pude mirar a la pista, porque me daba un infarto. Tú fuiste muy importante muchas veces durante el año, pero en aquel partido lo fuiste aún más. ¿Lo recuerdas?


R: Sí, lo recuerdo porque yo no iba a jugar, estuve toda la semana que no podía ni vestirme. De verdad, estaba muy mal y pensaba que sería imposible jugar.




Vista aérea del Palacio



B: ¿En serio? No tenía ni idea, y si en aquella semana lo supe, se me había olvidado por completo.


R: Sí, sí, yo no iba a jugar por mis dolores en la espalda. Me infiltraron para jugar el partido. Estaba muy muy mal de la espalda y recuerdo que no podía vestirme. No supe que iba a jugar hasta que llegué al pabellón. Pensé, "lo voy a intentar", y poco a poco fui yendo bien. Sí, recuerdo que fue uno de mis partidos favoritos de mi carrera, este partido contra el Tau. Primero, un partido de tanta emoción, y luego ganar a un equipo fuerte como ellos, fue muy bonito.


B: El mejor partido que he visto en directo en mi vida... Y menos mal que estabas jodido, porque vamos, aguantar 50 minutos a ese nivel, tremendo (Johnny se ríe. Ese día Rogers jugó los 50 minutos y anotó 36 puntos para un 33 de valoración, y su compañero Anderson disputó 45 minutos y anotó 40 puntos para 44 de valoración). Espectacular, pero no fue el único partido espectacular que hicisteis. Ganamos al Real Madrid, que además hubo que remontar, y al Barcelona, y luego fuera en Sevilla, Valencia...


R: Sí, sí... Ganamos partidos impresionantes. Es que al final estuvimos muy cerca de meternos en play off, hicimos una temporada impresionante.


B: Yo te iba a preguntar por el final de ese año, porque es verdad que fue una temporada maravillosa y ahora, con el tiempo, la recordamos con mucho cariño en Murcia, pero lo cierto es que el final fue un poco frustrante. Hubo un bajón y se perdieron unos partidos finales teniendo un calendario no muy difícil para entrar en play off. Recuerdo el partido contra Orense, con un arbitraje dudoso... Aquella derrota, ¿fue el principio del fin?


R: (Al nombrar la derrota de Orense, Johnny resopla de manera sonora, como si aún tuviera la espina clavada). Orense... Ganando de ocho y quedando treinta segundos para el final o algo así... Yo también recuerdo ese partido (seguramente Johnny esté pensando en el árbitro del partido, igual que yo). Y Orense no tenía mal equipo, era bueno, estaba Armstrong... El partido era nuestro, pero al final pitaron un par de faltas intencionadas, una técnica...


B: Aquel partido fue muy triste, el más triste de ese año y de varios años, por la manera de perder en la pista y luego por algunos incidentes en el exterior del Palacio... Los ánimos estaban muy exaltados contra el árbitro principal. Creo incluso que el último triple sobre la bocina, el que dio la victoria a Orense, no era triple, porque Armstrong llegó en carrera y pisó la línea de tres puntos (Johnny dice "sí"). Como te decía, ¿esa derrota fue el principio del fin de la temporada?


R: Bueno, ese partido nos hizo mucho daño, sí, porque perdimos y sentimos que la derrota no era justa por muchos motivos. Pero, no sé... No creo que fuera la causa de que después bajáramos el nivel... No sé, yo creo que a lo mejor es que ya no podíamos más, simplemente (risas).


B: Eso te iba a decir, a lo mejor también fue un bajón físico, pero yo creo que en esa situación la cabeza manda mucho, y tira del cuerpo para hacer un sobreesfuerzo, ¿no? Por eso decía que esa derrota pudo afectar a la cabeza del equipo...


R: Bueno, no lo recuerdo bien... Recuerdo aquel partido contra Orense, y luego que no jugamos bien algunos partidos al final, partidos que tendríamos que haber ganado. Pero nada, no fue por falta de ilusión ni fue por falta de esfuerzo, es que seguramente las cosas no salieron.




Johnny Rogers con la camiseta del CB Murcia



B: Una pena. Claro, como digo, eso no ha empañado el buen año y el buen juego que se hizo, pero en aquel momento, cuando te ves ahí arriba a poco del final y lo tienes en la mano, y se te escapa... Bueno, pues al final acaba la temporada y ¿qué pasa? ¿Pensabas en volver cuando te fuiste?


R: Yo quería quedarme, la verdad, quería quedarme porque estaba muy a gusto, pero no... No lo sé, quizá no hubo mucha voluntad de... Yo con Valverde tenía muy buena relación, pero no... Yo ví cómo tocábamos el techo, y era muy difícil porque recuerdo que Oleart me llamó y me dijo, "mira, estamos ofreciendo ésto...", y yo sé que lo que me ofrecían era un esfuerzo para el club, pero no sé, no estaba convencido de cómo podrían salir las cosas. Había algo, pero no era claro lo de los patrocinadores y demás, no estaba tan claro, pero sí, yo tenía una oferta de renovación. Bueno, oferta concreta no sé si me llegó, pero sí. Y con Oleart, con la gente del club, con Valverde, con Barceló, con Miguel Ángel Pérez... Estaba muy bien con ellos, son amigos. Vi a Valverde y a Coello en la Copa del Rey del año pasado... Pero no recuerdo exactamente qué pasó, seguramente es que no vi tanto futuro.


B: Qué pena, porque con vosotros tres otro año más...


R: Sí, sí, fue una pena. Yo recuerdo que queríamos seguir. Estuvimos hablando Michael (Anderson), Bobby (Martin) y yo, y los tres queríamos seguir, pero no llegaron las ofertas que esperábamos, y Bobby fue el único que se quedó. Pero sí, con los tres otro año y un par de piezas más, sí, la verdad...


B: Te fuiste a Cáceres, y ahí sí que estabas lejos de Valencia, ¿no?


R: Sí, sí, me fui a Cáceres al final... (Risas). Y bueno... (Johnny pone cierto tono de lamento). Tampoco fue una mala temporada, pero sí, estaba a gusto en Cáceres, tengo que reconocerlo. Estaba muy bien con mis compañeros y nosotros también estuvimos bien viviendo allí, pero era otra cosa.


B: A nivel personal, he estado mirando tus números, y creo que la temporada que hiciste en Murcia ha sido la mejor de tu carrera en España, ¿puede ser?


R: Sí, por eso, porque jugaba muchos minutos. Por números puede ser que sí (Johnny se detiene un segundo para decirle "hola" a alguien, y prosigue). Creo que tuve mejores números en Italia, pero en España puede ser que el de Murcia fuera mi mejor año en cuanto a números.


B: (Por los sonidos que escucho al otro lado de la línea telefónica, intuyo que Johnny tiene gente cerca a la que atender). No te quiero entretener mucho más, únicamente, ya para acabar, ¿tenías algún lugar, algún rincón en Murcia que te gustara frecuentar?


R: Sí, sí, siempre íbamos al centro para comer. Había una pizzería a la que íbamos mucho...


B: ¿La Tarantella, en San Juan? (Recuerdo que esa pizzería, que aún hoy sigue funcionando, se convirtió aquel año en una subsede del CB Murcia. No era extraño ver a algunos componentes de la plantilla cenando tras los partidos y saludando a todo el que se les acercaba).


R: Sí, sí, La Tarantella. Sí, íbamos allí... Pero también tenía otro sitio favorito, el Palacio de los Deportes (risas), ese era mi sitio favorito, desde luego, con la sala de pesas, la cancha y eso. No, pero sí que hay un sitio del que aún hablamos, un sitio de arroces... La mejor paella que hemos comido nunca fue en ese sitio, donde nos llevaba el presidente siempre. Espera un segundo, espera... (Escucho a Johnny saludando alguien y hablando, y mientras espero, pienso en la importancia de lo que me acaba de decir teniendo en cuenta que vive en Valencia. De broma, pienso en una crisis institucional a nivel mundial, porque Johnny Rogers acaba de reconocer públicamente que la mejor paella no se come en Valencia, como toda la gente piensa, sino en Murcia. Lo siento por nuestros vecinos y amigos valencianos, pero no es la primera vez que escucho algo así). Pedro, perdona, dame treinta segundos más (Johnny sigue hablando con alguien. Ya vuelve). Sí, era un sitio de arroces que estaba yendo a la montaña, y ahora hay otro al lado del Palacio de los Deportes.




La paella: no sólo valenciana



B: Sí, los Arroces de Segis, ya lo estuve hablando con Oleart también. Tiene mucha fama. Pero oye, si esto se lee en Valencia, que dices que la mejor paella te la has comido en Murcia... (Risas). Aunque no es la primera vez que lo oigo.


R: Sí, sí, sí (Johnny repite la afirmación muy seguro y decidido). Mi mujer también lo dice (Pienso, "no hay más que hablar", y me río). Y yo también lo digo, es verdad, es impresionante, impresionante. Hay gente a la que no le hace gracia, pero es verdad, es la mejor paella que hemos probado nunca en cualquier sitio.


B: Bueno, pues muy bien, sí señor. Johnny, ya lo dejamos, muchas gracias de nuevo por tu presencia aquí. En Valencia también estáis de 25 aniversario, ¿no? Aunque bueno, aquí en Murcia ya vamos por la temporada 26...


R: Sí, este año. Pues nada, Pedro, llámame cuando quieras si necesitas algo.


Nos despedimos y casi antes de colgar, ya oigo a Johnny hablando con más personas. He podido comprobar lo atareado que está, y también la gran predisposición que ha tenido con esta entrevista, cosa que le agradezco mucho. Rogers y yo hemos vuelto sobre un año mágico que pudo tener continuidad, pero que al final se quedó en eso, en un bonito recuerdo, en unos días llenos de baloncesto, de emoción y de alegrías. No será la última vez que recordemos en esta sección al CB Murcia de la temporada 1994/95, porque aquel equipo se lo merece y nosotros también.




Johnny Rogers y Pedro Serrano hace 16 años



Nombre: John Bernard Rogers

Lugar y fecha de nacimiento: Fullerton, California (Estados Unidos), 30 de diciembre de 1963. Tiene nacionalidad Española desde 1996.

Posición y altura: Alero, 203 cm.


Trayectoria: Tras formarse en La Quinta (California), y jugar la liga universitaria con la universidad de Stanford primero (81-83), y de California Irvine después (84-86), Rogers es elegido en el Draft de la NBA con el número 34, segunda ronda, por Sacramento (1986). En la primera liga profesional estadounidense juega dos años, uno en los Kings y otro en Cleveland Cavaliers, antes de dar el salto a España en 1988. Se viene al Real Madrid y luego al Valencia. En 1991 inicia su aventura italiana, que duró tres temporadas y que le llevó a Milán, Varesse y Forli, a razón de un año por club. En 1994 vuelve al baloncesto español de la mano del CB Murcia, donde completa una excelente temporada. Después jugaría en Cáceres y en Valencia de nuevo, y más tarde saldría de España con destino a Grecia: desde 1997 hasta 2002 juega en la HEBA: dos años en Olympiacos y tres en Panathinaikos. En 2002 retorna a España y disputa su última temporada profesional en Lleida. Entre los numerosos campeonatos, trofeos y nominaciones que figuran en su palmarés, hay que resaltar las dos Euroligas ganadas con Panathinaikos (99/00 y 01/02), y su debut con la Selección Española en 2000. Actualmente forma parte del equipo técnico del Valencia Basket.


Los números en Murcia: Johnny Rogers fue titular en los 38 partidos que jugó con el CB Murcia, anotando 23 puntos y capturando 7 rebotes por encuentro en nada menos 39 minutos de media, que se dice pronto. La valoración media de Rogers en Murcia fue de 22 puntos. Sus números en el total de su trayectoria en ACB tampoco son malos: promedió 16'6 puntos y 5'8 rebotes por partido.






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1 - Los datos de tercera división (temporada 1985-86). Pese a debutar con el Juver en enero del 86, bien avanzada la competición, Randy Owens se convirtió en el máximo anotador del campeonato, con un total de 701 puntos. Su promedio fue de 58 puntos por partido, siendo su máxima anotación de 76 puntos contra el otro equipo de la capital, el CB Murcia de entonces. Un saludo.

Publicado por cuatrosurcos el día 31/05/2016 a las 01:20h.
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