Sábado, 22 de enero de 2022
02.02.2009 - 01:30h. [ Comenta la noticia ]
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Crónica ACB: Bruesa también da vida al Cajasol (63-70)


 


Cajasol revive tras lograr su cuarta victoria y a pesar de ser aún el farolillo rojo demuestra que a día de hoy ningún equipo se descuelga en la lucha por no descender. Si acaso los hay que se enganchan a ese mal trago con todas las de la ley, como Bruesa, ya en serio riesgo de terminar asomándose al precipicio LEB. La tozuda realidad, en forma de tres derrotas casi consecutivas en Illumbe ante Menorca, Granada y los pupilos de Pedro Martínez, no permite hablar en otros términos.

 

Tras vivir in situ el partido que Bruesa jugó en Vista Alegre hace siete días, resonando aún el eco de la cálida ovación que el público madrileño tributó al final al derrotado, resultaba difícil sin embargo extraer conclusiones positivas; en todo caso quedaban a la espera de corroborar ante Cajasol toda la alegría, el acierto y la calidad que por momentos desprendieron en Madrid -infructuosamente- los de Laso. Y es que empeñarse en jugar notables partidos contra la aristocracia ACB lejos de Illumbe perdiendo con todo honor (Kalise, Real Madrid), por mucho que vengan acompañados de ocasionales campanadas en casa (TAU, Unicaja), si se acompaña de sonoros varapalos contra iguales a los que se da impulso no sólo a domicilio (Fuenlabrada, Murcia, Manresa) sino sobre todo en casa (Menorca, Granada) puede llevar a un torbellino del que resulta difícil salir si no es por debajo.  

 

A la vista de todo lo anterior y por el hecho de que Cajasol se jugaba literalmente media vida en San Sebastián, no parecía descabellado pensar que era el visitante, que venía de lograr una victoria importante, quien debía considerarse favorito mientras GBC no demostrara lo contrario.

 

Y no lo ha demostrado. Los donostiarras han vivido desde el salto inicial a remolque de la iniciativa visitante, lastrados tanto por su terca falta de lucidez en ataque como por su habitual intermitencia en defensa. Lo peor para los locales es que no ha hecho falta ni el concurso de Pecile, ni tan siquiera que Cajasol redondeara un gran partido para salir reforzado de Illumbe.

 

Tras el irrelevante 3-0 inicial de Sergio Sánchez (irrelevante por suponer ventaja de Bruesa y por provenir de un triple, acción local casi inédita durante el resto del partido) han bastado apenas cuatro minutos para constatar que el choque se iba a jugar bajo batuta sevillana, y alguno más para que los guipuzcoanos empezaran a soliviantar a su propio público. Milisavljevic dirigía cómodamente a los cajistas y las opciones fáciles de canasta se multiplicaban bajo el aro vasco. En ataque, el romance de los de Laso con el 6:25 no ha pasado de mero espejismo: para el minuto cinco, el 1/1 de Sergio Sánchez era ya 1/4; un adelanto de lo que quedaba por venir. El Cajasol ha jugado más la carta de guarecer su zona que la de defender el triple, y el bajísimo 23% local le ha dado la razón. Así, sin grandes alardes, con una naturalidad casi enervante, Cajasol se ha disparado 9-21 (m.7) y la primera pitada del público de Illumbe ha acompañado al primer tiempo de Laso.

 

GBC ha vuelto a la cancha intentando presionar en defensa, pero la verdadera iniciativa ha correspondido de nuevo a Pedro Martínez. La zona 2-3 ordenada por el técnico catalán ha dado una vuelta de tuerca más a la escasez de ideas ofensivas de los donostiarras. 13-25 al final del primer cuarto; demasiado fácil para Cajasol.

 

El segundo cuarto ha supuesto una cierta reacción de GBC, si se puede llamar así a reducir a trancas y a barrancas la desventaja de doce a seis al descanso (32-38). Pero, por debajo de los números, no han desaparecido los motivos para la preocupación de la parroquia donostiarra: la defensa, poco dinámica y de solidaridad más bien frágil, ha mejorado más sus números que sus prestaciones. Del ataque tampoco provenían muy buenas noticias: falta de movilidad, pocas ideas, escasa capacidad para obtener situaciones de ventaja a partir de un esquema ofensivo repetitivo…un par de triples y un 2+1 de Doblas (demasiado poco dado en ocasiones a sacar la bola) apenas han hecho olvidar la voluntad huérfana de acierto de Isaac López y el empeño donostiarra por lanzar a canasta sin casi elaborar jugada. Pedro Martínez ha movido mucho a sus hombres (buenos minutos de Xavi Rey, recambio de un gris Triguero), mostrado siempre una claridad de ideas superior y se ha refugiado en los puntos de Savanovic, básico para los suyos, y en dos triples de Ignerski para no perder el paso. Seis puntos abajo al descanso, la película sonaba ya demasiado vista en Illumbe. ¿Bastarían diez minutos de reflexión en el vestuario para buscar otro final?  

 

Tras el descanso, un arranque de genio de Úriz y Doblas -máximo anotador ya de los suyos- ha permitido a Bruesa asomarse en el marcador (39-38) y perfilar un tercer cuarto de gran igualdad, aunque casi siempre comandado mínimamente por Cajasol. Pero de los arranques puntuales de genio no cabe esperar largas ventajas. A pesar de ir mano a mano (41-40, 44-44, 46-46, 48-50) los andaluces seguían dando la sensación de saber más lo que hacían tanto en una zona como en otra. En ataque, Rey ha añadido alguna acción positiva y Caner-Medley ha empezado a ser un quebradero de cabeza para Bruesa. En defensa, la 2-3 visitante ha vuelto a dejar en evidencia las carencias ofensivas de los de Laso, que si contra individual han abusado de las penetraciones forzadas, contra zona han fracasado sin paliativos. De todas maneras, GBC ha apelado a sus valores tradicionales (casta de Doblas y Úriz, puntos y defensa de Panko) y le han bastado para dejar las espadas en alto tras treinta minutos (53-54). El público animaba, pero ya había hecho notar que su apoyo no era incondicional: cuando al borde del final del cuarto Laso ha sacado al habitualmente inédito Andrade del fondo del banquillo para la última defensa, el portugués ha recibido una ovación que parecía tanto de ánimo como de reivindicación.

 

El empuje defensivo inicial de Bruesa en el último cuarto lo ha vuelto a poner fugazmente por delante (58-56), pero no era más que la antesala de una recta final en la que los donostiarras han exasperado a los suyos. Primero porque Caner-Medley, ganando la línea de fondo o desde los cinco metros, ha anotado cuatro canastas que han puesto contra las cuerdas a GBC sin que nadie acertara a provocar su quinta falta; pero sobre todo porque el ataque donostiarra ha vuelto a ser un despropósito que no ha generado más que una canasta en siete minutos y ha rematado a sus autores, erráticos en el tiro y sin recursos contra la defensa cajista. La horrible serie de triples (uno de ocho), generalmente producto de la falta de paciencia y claridad para madurar la zona, ha llevado a Bruesa a un 60-68 difícil de remontar a falta de 1:50. Tiempo muerto. Los donostiarras habían ganado 71-77 en Sevilla. ¿A por la victoria o a por el average? ¿Ambición o resignación? Quizás cohibidos por su propia impotencia, los locales han optado demasiado llamativamente por defender lo único de lo que tal vez se veían capaces y han parecido renunciar a la heroica. Difícil de comprender para un público que ha terminado de desesperarse con el último minuto los suyos; más aún cuando el horrible ataque final de Bruesa, siete abajo, ha certificado que la derrota iba a ser total y absoluta. El 63-70 final ha desencadenado una bronca de considerables dimensiones a la vez que el banquillo andaluz celebraba la importantísima victoria. Cajasol podía haber terminado la jornada cuatro victorias más el average por debajo de los donostiarras. Al final del partido, nadie habría dicho que -al menos por ahora- estos últimos siguen por delante.

 

Cajasol (4-16) sigue en coma, y Real Madrid y TAU lo esperan, a ambos lados de su jornada de descanso; pero ha ganado el derecho a seguir soñando a poco que sus rivales no se muestren muy acertados. Posiblemente el nivel que ha mostrado hoy su oponente sea un acicate más para que los de Pedro Martínez renueven esperanzas y redoblen esfuerzos. Aunque no puedan permitirse el lujo de considerar imposibles a sus próximos rivales, no todo está perdido en Sevilla.

 

Bruesa (6-13) empieza a recordar peligrosamente al equipo que descendió ganando en el Martín Carpena y en el Palau a base de ser presa fácil de quien no debía en Illumbe. La victoria ante el TAU, la fama de equipo difícil para los grandes…todo eso, si se da vida repetidamente a los rivales directos en casa, son fuegos artificiales que no deben hacer olvidar que en este momento es de noche en el caminar de GBC. La inercia actual de Bruesa, a la vista de su calendario, conduce a la LEB. De la capacidad de todos los estamentos del club para frenar esa inercia o de las decisiones que se tomen para revertirla dependerá el que la segunda singladura ACB de Gipuzkoa Basket Club sea más exitosa que la primera.   

 

 

Bruesa GBC 63 (13 + 19 + 21 + 10): Sergio Sánchez (5), Úriz (4), Panko (14), Roe (9), Doblas (14); Popovic (-), Isaac López (3), Urtasun (5), Andrade (3), Hopkins (2), Marconato (4).

Cajasol Sevilla 70 (25 + 13 + 16 + 16): Milisavljevic (10), Ellis (10), Miso (5), Triguero (2), Savanovic (13); Rivero (-), Ignerski (8), Caner-Medley (14), Rey (8).

 

Árbitros: Arteaga, Jiménez, García León. Eliminaron por personales a Ellis (Cajasol).

 

Partido correspondiente a la vigésimoprimera jornada de la Liga ACB, jugado en la Plaza de Toros de Illumbe de San Sebastián ante unos 8.500 espectadores.

 




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Noticia publicada por Gorka Lekaroz

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