Sábado, 16 de octubre de 2021
29.11.2009 - 04:02h. [ Comenta la noticia ]
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Euroliga: Resumen de la 5ª jornada, por Kantauri


Oxígeno. Lyon abre la puerta occidental a los Alpes, la cordillera favorita de recreo en Europa. Pureza en el aire, manantiales de agua elevados a los altares por parte de los franceses y un lugar donde perderse, buscar un acondicionamiento físico óptimo y la concentración necesaria. El ASVEL, club de baloncesto ubicado en la confluencia de Lyon, no rehúsa a utilizar los beneficios que la naturaleza y la cercanía kilométrica le proporciona. La pretemporada del club galo suele tener como marco la región alpina, hasta allí se escapó Vincent Collet, entrenador del ASVEL y en aquella fecha concentrado con la selección nacional francesa, para apretar las tuercas, conocer a sus nuevos fichajes y agudizar los conceptos sobre los que trabajar. Se desplazó hasta los alrededores de Aix-les-Bains para pasar factura a las tropas con las que trabajaban sus ayudantes. Días después Collet emprendió camino a Polonia para disputar el Eurobasket, mientras que el Villeurbanne concluía su puesta a punto entre el oxígeno y la altura de los Alpes.

La temporada del ASVEL no ha comenzado dentro de una dinámica positiva. Los resultados no terminan de llegar y el proyecto ilusionante que la gerencia francesa quería poner en marcha permanece en estado de espera. El club francés navega en la zona intermedia de un campeonato doméstico que estaba llamado a dominar, y en Euroliga había acumulado cuatro derrotas en otros tantos partidos. A nivel europeo la dificultad podía ser previsible, pero la mala racha también en la liga francesa añade una inestabilidad que asfixia a la plantilla del Villeurbanne. Por si la situación no fuese lo suficientemente desastrosa se añadió la lesión de Curtis Borchardt, camino de alargarse en exceso. El pívot norteamericano fue uno de los fichajes principales del club durante el mercado estival, una de las piezas que les permitiese competir en Europa. Su fichaje, con suspense, fue anunciado de modo oneroso en la web del club. Una sonrisa y un suspiro. La calidad del center de Buffalo es innegable y su partido de apertura en la Euroliga correspondió a una descomunal actuación en Kaunas. Una sonrisa. Tan innegable como su calidad es su paupérrimo estado físico, con un historial médico reciente tan prolijo como sus apartados estadísticos. Un suspiro. Corazón en vilo.

En esta situación el ASVEL recibía la visita de la Cibona, en un partido que se tornaba clave para los locales. Se cerraba la primera vuelta y el equipo francés aparecía como último de grupo, sin victoria alguna en su casillero. Tres plazas parecen asignadas a Barcelona, Siena y Fenerbahçe, mientras que el último billete asegura emoción hasta el último suspiro. Zalgiris y Cibona habían ganado sus partidos como locales ante los rivales directos, en Kaunas los lituanos doblegaron al ASVEL y los croatas llegaban a tierras francesas tras lograr la victoria en Zagreb ante el propio Zalgiris. El Villeurbanne debía dilucidar en el partido del Astroballe si se unía también a la lucha por ese billete de cara a la segunda fase. Si no hubiese suficiente tensión aun quedaba otro ingrediente por añadir a una mezcla explosiva. La directiva francesa ha continuado trabajando en el mercado para mejorar el nivel colectivo de su plantilla y enderezar una temporada que ha comenzado del peor modo posible. Reforzaba el puesto de alero del ASVEL Rawle Marshall, procedente de Valencia, donde fue sustituido por Thomas Kelati. Debemos recordar que Marshall fue expulsado de la disciplina croata tras una agresión brutal a otro jugador en el transcurso de un partido de liga en la región balcánica. A pesar de ser el anotador de referencia y ser parte principal del notable arranque de temporada de la Cibona, al club no le tembló la mano y cortó al jugador. Otro ingrediente más. Había dudas de los minutos que podía disponer al tratarse de un jugador recién incorporado, pero Collet se encargó de despejarlas al hacerle jugar dentro del quinteto titular.

Un quinteto donde junto a Marshall figuraba como ala-pívot Víctor Samnick, a causa de la ausencia del norteamericano Eric Campbell. La Cibona pudo contar también con Jamont Gordon, jugador que era duda como consecuencia de un accidente de tráfico sufrido durante la semana. El exterior norteamericano ayudó al buen arranque de su equipo. Su dirección fue positiva y colaboró decisivamente en el buen inicio anotador de Luksa Andric, así como de la pareja de aleros Rozic-Tomas. Un serio conjunto croata seguía mostrando la línea ascendente apuntada en Estambul y ratificada con la victoria ante Zalgiris, entrando con intensidad en el partido y marcando las primeras diferencias a su favor, 11-18 al final del primer cuarto. La anotación exterior fue importante para el despegue de la Cibona durante el tercer periodo del encuentro y que pareció decisivo. Un parcial de 17-25 llevaba la ventaja croata a falta de diez minutos por disputarse hasta los 15 puntos, habiendo anotado el equipo francés la pobre cifra de 43 puntos en 30 minutos. Nada apuntaba a lo que sucedió acto seguido. El ASVEL encontró aire, beta pura de oxígeno, en la figura de su base Dixon, quien comandó la remontada verde. Un parcial de 10-2 mediado el cuarto introdujo al conjunto galo en el partido y la anotación de Ben Dewar, vital su canasta en la última decena de segundos, termino por culminar un trabajo que llevó al Villeurbanne a firmar un parcial favorable de 28-10 en los diez minutos finales. Victoria en un marcador ajustado, 71-68.

Bobby Dixon con 17 puntos y 8 asistencias, junto a Traore con 12 fueron la referencia interior y exterior del equipo francés. Destacados papeles los del alero estonio Kristjan Kangur, que aprovechó su función como ala-pívot para firmar 13 puntos y 3 asistencias, y el joven pívot Bangaly Fofana, 6 puntos 10 rebotes en apenas 17 minutos de juego. Por parte de la Cibona Marko Tomas y Marin Rozic con 15 puntos cada uno aportaron desde el exterior, mientras que Luksa Andric, 14 tantos, fue el pilar interior que sostuvo al equipo de Perasovic. La victoria del ASVEL unida a la derrota del Zalgiris deja un empate a 1 triunfo entre franceses, croatas y lituanos, que deberán dilucidar el acceso al TOP16 en una emocionante segunda vuelta.


Sani boy. La Euroliga refleja la belleza que aspira a transmitir en el espejo de Sani Becirovic. Una versión maltratada por el paso del tiempo y el castigo de las lesiones. Todo el talento, y clase a la hora de expresarlo, que le fue concedido lo acompaña la mala fortuna respecto al estado físico. Pero cuando Becirovic encuentra el ritmo y la respuesta corporal necesaria sienta cátedra sobre el parquet. Hoy con su siempre querido Tivoli a modo de Aula Magna. Desarrollándose entre los puestos de base y escolta, Sani muestra su capacidad para anotar, su visión de juego y la inteligencia aguda que castiga cualquier desajuste del rival. A cámara lenta, suave y bello, enseñando cada fundamento necesario para sacar brillo al baloncesto. Bote, pase y tiro. La santa Trinidad para cualquier jugador exterior.

Becirovic conduce ahora la fluidez ofensiva del Olimpija Ljubljana. Su temporada en Euroliga esta siendo un cúmulo de derrotas, alcanzando la última fecha de la primera vuelta sin conocer el triunfo. Hacían frente como locales a la Virtus Roma. Italia retornaba al camino de Sani. Un país con el que guarda una extraña relación. Ha pasado mucho tiempo desde que un joven Becirovic, una de las promesas más firmes del continente, a inicios de década llegaba a Bologna. A la todopoderosa Virtus bajo nombre Kinder. Allí inició una tormentosa relación que soportó el amago de despido a Ettore Messina, una lesión grave y culminó con una denuncia por impago que posteriormente desencadenó el episodio más lúgubre de la histórica V. Pero también Italia y la propia Bologna, en forma de F, le concedió la oportunidad de reaparecer en el escaparate europeo, y el pasaporte que trasladó a Sani hasta el Panathinaikos de Obradovic, donde se proclamó campeón de Europa. Reeducado. Con una respuesta física menor pero toneladas de talento. Tras el periodo heleno, Sani retornó al país transalpino, a Roma. Buscando quizá mayor protagonismo. Lo encontró y Becirovic fue uno de los jugadores mas destacados durante la primera fase de la Euroliga anterior. Una relación que se truncó en verano, de nuevo con la aparición de diversos problemas económicos y reajustes salariales. Lejos de aquel Becirovic que llegó a Bologna expresando su amplia felicidad por firmar con el equipo de Messina, tras superar problemas de índole físico y monetario, en un país y una competición que le mostró su cara más próspera y también la más amarga. Precisamente era un rival italiano, su último equipo, la Virtus Roma, quien visitaba Ljubljana para cerrar la primera vuelta.

El equipo esloveno debía afrontar el partido sin Matt Walsh, su mayor amenaza ofensiva y uno de los jugadores más relevantes de este inicio de competición. Fue más fuerte el deseo por inaugurar el casillero de victorias. Zdovc dibujaba una línea exterior donde entraba el joven Jaka Koblucar, que formaría pareja de aleros con Saso Ozbolt mientras que Becirovic marcaba el ritmo, los latidos eslovenos, con su sabia y lenta mano. Vlado Ilievski recién entraba en la convocatoria del Olimpija y contó con minutos reducidos. En la parcela exterior comenzó a firmar la victoria el equipo esloveno. Se trata sin duda, la defensa a jugadores exteriores, la parcela más floja de la Virtus Roma y de ello se aprovechó Becirovic. Dispuso de minutos tanto como base como en la posición de escolta, acompañando a Djordjevic, y tuvo un gran acierto anotador. Una de esas noches. Sani realizó un partido completo y lideró a su modo, a sus pulsaciones, a la Olimpija. Un parcial en el segundo cuarto demoledor, 25-7, rompió un partido que nació igualado y simbolizó el ladrillo clave del triunfo balcánico. La segunda parte favoreció a los italianos pero el conjunto local supo administrar la ventaja acumulada. El resultado final indicaba un claro 87-70 favorable a los eslovenos, su primera victoria. Sani Becirovic firmó 24 puntos, 9/13 en tiros de campo, 5 rebotes y 6 asistencias, siendo el hombre sobre el que giró la totalidad del partido. Los focos, como antaño, volvían a alumbrar al genio de Maribor. Más viejo, más cansado, pero sacando lustre a todo su arsenal. Tiro tras bloqueo, lanzamiento dibujado en parada, explotando la media y larga distancia, incluso acudiendo a la línea de personal, siempre ofensivo, sacando a sus pares del partido, entre ellos a Ibrahim Jaaber, uno de los pilares de los esquemas romanistas. Becirovic estuvo acompañado por los 15 puntos de Ozbolt y 9 de Koblucar, destrozando desde la zona exterior. Uros Slokar, autor de 12 puntos y 4 rebotes, sostuvo al equipo en la pintura. Por parte de Roma, dos de sus principales fuentes de anotación, Jaaber y Hutson, estuvieron desaparecidos mientras que Winston con 18 puntos y Giachetti con 10 fueron los más destacados entre los visitantes.


La insoportable eternidad. Baskonia y CSKA firmaban una cita ineludible en la 5º jornada. Ambos conjuntos han conformado durante el último lustro, podíamos hablar de década, parte importante del cartel de las Final Four, y han provocado enfrentamientos que forman parte de los instantes clásicos de la competición. No podemos obviar a Theo Papaloukas rasgándose la garganta tras eliminar en el TOP16 al equipo vitoriano, Scola y Macijauskas en plena efervescencia tras ejecutar el último proyecto de Ivkovic en Moscú, su duelo en el majestuoso Khodynka o el choque que firmaron en las semifinales de Madrid. Viejos conocidos en la élite, galones brillantes. El partido que les enfrentaba en la presente jornada, su previa, desarrollo y desenlace, recordó a otra situación pretérita. El actual Caja Laboral había cambiado la faz de su plantilla, no solo a nivel de sponsor sino tras renovar el vestuario habitual de las últimas campañas, y llegaba a la cita con notables bajas, a pesar de mantener un esqueleto imponente con la figura del coloso Splitter como principal amenaza. Recibían a un CSKA que aterrizaba en la ciudad alavesa tan o más cambiado que el equipo local. E igual de mermado. El conjunto ruso había clausurado la etapa Messina y ahora es Evgeni Pashutin quien se hace cargo de su dirección técnica. El colectivo ruso había comenzado de modo irregular la temporada, las primeras dudas se cernían sobre su nuevo entrenador y las bajas azotaban sin compasión. El CSKA arrastra la baja, eterna, de Matjaz Smodis y había sumado en la enfermería a Sokolov, dejando muy mermada la zona interior rusa. Tocaba leer a los clásicos.

Una historia rica como la referente a los duelos entre ambos conjuntos siempre ofrece una experiencia de la que aprender. En la temporada 07-08, el CSKA entrenado por Ettore y con Evgeni ya como asistente visitaba Vitoria con notables bajas, entre ellas Siskauskas y Smodis. Disputaron aquel partido con 5 hombres por encima de los 30 minutos, Zisis-Holden-Langdon-Andersen-Goree, y pequeñas colaboraciones de Vorontsevich, Zabelin o el otro Pashutin, Zakhar. Lograron una victoria tan amplia como sorprendente. Minimizaron la situación, sus defectos y doblegaron a un potente equipo como el Baskonia. Dos años después los protagonistas han cambiado pero el CSKA basó su victoria en un quinteto de amplia presencia en minutos sobre el parquet, Holden-Langdon-Siskauskas-Khryapa-Kaun, y un excelente trabajo táctico. Mismos ingredientes. La afición local, tras finalizar el partido, siguió maldiciendo nombres que perduran al máximo nivel europeo, eternos, tales como Langdon y Siskauskas.

El trabajo del alero lituano fue de primer orden. Midió de forma perfecta cada milímetro del parquet vitoriano. Danza para tres: él, su defensor y el bloqueo. Ramunas recuperó su faz más anotadora, el instinto asesino, asumiendo responsabilidad ante las bajas y el nivel que estaba ofreciendo un maltrecho CSKA. Jugó con su par, respiró a través de las pantallas y ayudas de sus compañeros, anotó sin cesar, principalmente para abrir el partido. El primer acto llevó sello ruso y un contundente 12-24 dejó de modo diáfano las intenciones con las que llegaba a tierra vasca el conjunto ruso. El equipo baskonista no perdió la cara al partido y mantuvo la intensidad, la agresividad necesaria para no acusar el primer mazazo y remontar el encuentro, con un parcial favorable de 18-8 en el tercer cuarto y llegar al periodo decisivo con dos puntos de ventaja. La muñeca de English, el trabajo descomunal de Splitter, aunque desacertado ofensivamente y bien respondido por Kaun, gigante dentro de la ausente pintura moscovita, igualó y decantó el marcador por una angosta ventaja hacia el lado local. Pero los rusos encontraron en su debilidad la fe, las ganas de luchar. Sello eterno, las muñecas de Langdon y Siskauskas, como en tantas otras ocasiones, y la actuación de Kaun. El CSKA recolectó un triunfo necesario, vital para reafirmar sus aspiraciones, en una cancha siempre complicada. 67-71 con un parcial en los diez minutos finales de 14-20 al equipo ruso. Ramunas Siskauskas con 24 puntos y 4 rebotes fue el jugador mas destacado, bien secundado por los 13 puntos y 6 rebotes de Langdon así como los 14 puntos y 8 rebotes de Kaun. Viktor Khryapa realizó, como de costumbre, un partido muy completo, 9 puntos 7 rebotes y 5 asistencias. En las filas alavesas, English con 14 puntos fue el arma anotadora principal, mientras que las dos vías sólidas de juego fueron Splitter, 10 puntos 8 rebotes 5 asistencias, y San Emeterio, 12 puntos 5 rebotes 5 asistencias.


Línea sucesoria. El Partizan de Belgrado afrontaba la Euroliga 2009-2010 observando como la reciente exitosa generación de jóvenes talentos que tuvieron paso al primer nivel europeo de la mano de Dusko Vujosevic abandonaba el club en su totalidad. Ettore Messina y Zeljko Obradovic se repartían las dos joyas que aun restaban el la capital serbia, Novica Velickovic y Milenko Tepic respectivamente. Se ponía de este modo fin a la columna vertebral de un conjunto que ha alcanzado un lugar entre los 8 mejores de la competición durante los dos últimos años. Al frente del equipo continuaba el artesano Vujosevic, y para fortalecer la zona interior del club balcánico llegaban Branislav Dekic y Aleks Maric, que se unían a la joya de la corona, Jan Vesely. Un objetivo y casi una certeza, solo faltaba conocer el nombre del interior que iba a despuntar esta temporada. El hombre encargado de continuar la reciente línea sucesoria que parece instaurarse de forma estable, con solidez, en Belgrado. Anteriormente jugadores interiores como Predrag Drobnjak, Kosta Perovic, Nikola Pekovic o el propio Novica Velickovic han cumplido fantásticas temporadas al máximo nivel, unos dando sus primeros pasos en la élite, otros como Drobnjak relanzando su carrera o, al menos, rindiendo al mejor nivel de sus últimos años.

Jan Vesely, la apuesta más clara, esta realizando una temporada irregular. Destacó por su versatilidad, físico y extrema movilidad, además de su talento ofensivo, durante la pasada campaña, bien como ala-pívot o como alero, aprovechando los espacios que generaban Velickovic y Lasme. El checo no está ofreciendo el nivel que podíamos presumir y su año adquiere tintes grisáceos. Dekic por su parte ya ha mostrado sus mejores virtudes a nivel Euroliga, y también ese grupo de defectos que debe ir puliendo. Un jugador de notable envergadura y que goza de jugar permanentemente abierto, usando su excelente muñeca. Otra firme promesa procedente de la fábrica de Zeleznik, donde construyó sus pasos primero a la sombra de Bojan Subotic, y después como fiel escudero de la enorme impronta de Dejan Musli. Allí aprendió a crecer en la distancia, concediendo espacios a la figura interior. Sin embargo ha sido Aleks Maric quien está sorprendiendo al continente con sus fenomenales actuaciones en la Euroliga. El interior australiano formado en la Universidad de Nebraska llegó al continente fichando por el C.B. Granada, club de la prestigiosa ACB. Una aventura dura para tratarse de su primera experiencia europea. Maric acusó el fuerte cambio pero aprovechó su estancia granadina para progresar y afianzar sus características. Ahora es el Partizan quien disfruta de ellas.

El equipo balcánico está ofreciendo una cara menos competitiva que en recientes temporadas. Las bajas casi consecutivas de Pekovic, Velickovic y Tepic son una carga demasiado pesada. Además dos de los extranjeros que tuvieron exitoso paso, Milt Palacio y Stephane Lasme, encontraron rápido acomodo en equipos económicamente poderosos, volando de Belgrado. Al base de Belice intentó Partizan reintegrarlo en su plantilla a inicios de verano pero cuestiones disciplinarias terminaron de forma veloz con la segunda etapa de Milt en el Partizan. En su lugar llegó Bo McCalebb, procedente del baloncesto turco. Un jugador muy completo que ofrece siempre un rendimiento notable. Agresividad, confianza y liderazgo son las características que el norteamericano quiere introducir. Para reforzar la zona interior llegó Lawrence Roberts, ya adaptado al baloncesto balcánico ya que procede del Estrella Roja, un interior norteamericano que ofrece ayuda en la pintura pero de rendimiento pobre. Partizan quedó encuadrado en un grupo de nivel elevado, donde Unicaja, EFES y Olympiacos partían como favoritos, y un Lietuvos sobre el que pesaban ciertas dudas está rindiendo a un nivel notable que encarece en exceso el billete para el TOP16. El equipo dirigido por Vujosevic trata de aprovechar la fuerza del Pionir para obtener resultados positivos, y el pabellón sigue respondiendo. A pesar de perder ante Unicaja en un final igualado, el Partizan firma sus dos victorias en esta primera vuelta como local. La última, de prestigio, conquistada ante el poderoso Olympiacos. El equipo heleno se desplazaba hasta Belgrado habiendo mostrado debilidad a domicilio en su visita a Málaga, tras dos partidos solventados de forma clara en casa, el viaje a la ciudad blanca suponía una reválida para el macroproyecto que dirige Yannakis.

El partido transcurrió igualado, Olympiacos afrontaba el partido sin Papaloukas, enésima baja por Gripe A en el seno del club heleno, pero con Teodosic y la vital ayuda de Halperin en la dirección como principales armas. Por parte del Partizan la extraordinaria figura de Maric alteró por completo el decorado del partido. Ni Bourousis pudo frenar las acometidas del australiano, quien siguió mostrando su alto nivel. Sus 23 puntos y 15 rebotes, números monstruosos, fueron el principal soporte de la victoria balcánica. Un acertado Rasic, 25 puntos 4 rebotes 5 asistencias, y McCalebb, 19 puntos, completaron la actuación del pívot. En Olympiacos destacó su pareja de aleros Childress-Kleiza, autores de 18 puntos cada uno, así como el partido de Halperin, 15 puntos y 4 asistencias para intentar lograr la confianza de Yannakis. Los tiros libres dibujaron el final 86-80, que supone la segunda victoria partisana y concede esperanzas en la lucha por un billete para la segunda fase.


Color blaugrana. Montepaschi Siena volvía a encontrarse por segundo año consecutivo con el equipo que entrena Xavi Pascual. El último encuentro que enfrentó a ambos, disputado en el Palau, había concluido con una exhibición catalana terminada en contundente victoria, ante una Squadra italiana que fue expulsada del parquet sin concesión alguna, la derrota más dura que había padecido Simone Pianigiani. En la presente edición el azar quiso volver a emparejarlos, con la posición primera del grupo amenazada por dos serios candidatos, cuyo nivel augura una presencia entre los 8 mejores clubes de la competición. Fenerbahçe, Cibona, ASVEL y Zalgiris completan la nómina de equipos en el grupo A, pero su competitividad se sitúa muy por debajo de la que ofrecen ambos ogros continentales. El duelo estaba servido. Diálogo que debe dilucidar el primer puesto del Grupo.

En la jornada que cerraba la primera vuelta, Siena tenía la ventaja que le otorgaba el calendario de disputar el partido mas transcendente en su propia pista. Actuar como local ante un pabellón que mostraba un excelente aspecto concedía cierto aire extra a los italianos. Pianigiani decidió partir con la pareja McIntyre-Zisis como dupla exterior. El griego iba a encargarse de la defensa sobre JC Navarro, principal seña de identidad del ataque barcelonista. En el apartado interior Stonerook-Eze era la pareja titular designada para enfrentarse a Morris-Ndong. El encuentro cambió de su guión previsto ya desde el inicio, McIntyre cometió dos tempranas faltas que le sacaron del partido, demasiado castigo para la rotación italiana. A su regreso a pista el base norteamericano se mostró acelerado, cometiendo errores impropios en él, pleno de pérdidas de balón. Asfixiado por las constantes manos e intensidad de Ricky Rubio. Las continuaciones, el físico y la electricidad que el Barcelona imponía en su juego iban terminando con las reservas italianas, mermadas por la baja forma tras regresar de una lesión de Ksystof Lavrinovic. Esto obligó a Pianigiani a imaginar multitud de dibujos, donde Sato dispuso de minutos jugando como ala-pívot, o Stonerook debió jugar hasta la extenuación. Una rotación reducida a 8 hombres. Precisamente Lorbek aprovechó los espacios que le concedió la fatiga del norteamericano para con dos canastas exteriores, tiros cómodos y con espacio, abrir brecha en el marcador durante el segundo periodo, el FCB firmó un parcial de 16-23 que le concedió las primeras ventajas. Siena no encontraba su ritmo, desprovistos de McIntyre, y la presencia defensiva azulgrana se dejaba notar sobre el parquet. Salvo un acercamiento basado en el tiro exterior por parte local, el Barcelona dominó también la segunda mitad. La labor de Mickeal estaba haciendo un daño inmenso a la defensa italiana y Ndong finiquitó el partido ofreciendo un muestrario de su reserva atlética. El Barcelona cerró el partido con un sensacional cuarto donde arrodilló al Siena con un parcial de 12-23, que delimitaba el 65-84 final. Victoria contundente para el club catalán, de prestigio ante un gran equipo y un pabellón que mostró a una afición incansable e intensa. Propia de las grandes noches europeas.

Pete Mickeal, 14 puntos y 7 rebotes, fue el jugador que llevó durante los 40 minutos el ritmo azulgrana. Su acierto y presencia física resultaron vitales. Estuvo bien secundado por Boniface Ndong, que completaba su primer gran partido vistiendo los colores del Barcelona y firmaba 19 puntos y 4 rebotes. Se mostró letal en las continuaciones a los envíos que le ofrecían sus compañeros, la reserva de ingenio del Barcelona es inagotable. Rubio, Navarro y Lorbek concluyeron el partido con 5 asistencias cada uno. En Siena Romain Sato, autor de 13 puntos y 4 rebotes, fue el más destacado. McIntyre también firmó 13 puntos pero estuvo peor que en otras ocasiones. Siena notó la falta de acondicionamiento físico idóneo de Ksistof Lavrinovic, que firmó una horrorosa carta de tiro, 1/6. Ahora el FC Barcelona toma el testigo decisivo para concluir esta primera fase como líder del grupo, dejando además sensaciones muy positivas en la visita a Italia. 2 visitas, Zagreb y Lyon, y tres partidos como locales, Fenerbahçe-Siena-Zalgiris, marcan la ruta que seguirán los azulgranas para asegurar esa primera posición. El primer gran duelo en la Euroliga tuvo claro color azulgrana.


El coleccionista. La 5º jornada de la Euroliga presenta un galardón de MVP compartido entre el jugador del Khimki Keith Langford y el pívot de Partizan Aleks Maric. Ambos realizaron dos actuaciones magníficas que supusieron ayudar a conseguir la victoria de su equipo.

Keith Langford ganó el derecho a compartir título de MVP de la quinta jornada de la temporada 2009-20010 tras sumar 20 puntos, 11/12 en tiros libres, capturar 5 rebotes, repartir 9 asistencias y recibir 9 faltas personales para un total de valoración de 38.

Aleks Maric contribuyó en la victoria de su equipo frente al Olympiacos al sumar 23 puntos, 8/11 en tiros de 2, 15 rebotes y 8 faltas recibidas, suponiendo un constante quebradero de cabeza para la defensa griega.





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