Jueves, 9 de diciembre de 2021
15.12.2009 - 00:08h. [ Comenta la noticia ]
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Eurocup: Perfil de Erwin Dudley



No siempre es fácil sobreponerse a las adversidades cuando estas cambian los planes y destruyen los castillos en el aire que habían construido otros para tu futuro. Pero si tienes algo a lo que aferrarte cuando se producen, parte de la batalla está ganada. Esto es lo que le sucede a Erwin Dudley, jugador de baloncesto en Turquía, un hombre extremadamente religioso y que ha hecho de la fe su guía. Pero empecemos por el principio.

Dudley nació en Uniontown (Alabama), una villa de apenas 2.000 habitantes de mayoría afroamericana (90%), en el corazón del llamado Cinturón Negro (Black Belt) de la región de Alabama, donde los esclavos trabajaban las plantaciones antes de la Guerra de Secesión y cerca de donde Rosa Parks se negó a ceder su asiento en un autobús, un hecho que marcó parte de la historia de la América negra en el S.XX

A pesar de no ser el prototipo de jugador que procede de los barrios marginales de las grandes urbes, Erwin si sabe lo que son las dificultades. El 50% de Uniontown vive por debajo del umbral de pobreza (al igual que gran parte del Black Belt), y Dudley no fue una excepción, viviendo una infancia de privaciones y teniendo que trabajar en la recolección para ayudar a su familia. Una historia muy similar a la de otro jugador salido de esta región de pobreza rural: Ben Wallace.


En el mundo rural, Dios suele tener una mayor importancia que en la agitada vida de las urbes, y Dudley de la mano de su madre, encontró en la religión su modo de seguir adelante, su faro en la noche que le llevase hasta el puerto de una vida feliz. Siempre fiel a su fe, siempre confiando en la palabra de Dios para superar las dificultades.

En un pequeño pueblo como Uniontown, las distracciones son escasas más allá del tradicional festival denominado Footwashing, en origen una tradición religiosa, allá por el mes de Septiembre. Así el pequeño gimnasio, algo destartalado, de la Robert C. Hatch HS, se muestra como una buena opción para pasar las horas de ocio que los estudios y el trabajo permiten. De hecho, Uniontown es conocida por haber ganado 11 campeonatos estatales de baloncesto, el último el logrado de la mano de Frankie Sullivan, ahora en la Universidad de Auburn, tras anotar 51 puntos.

Y allí fue donde Mark Gottfried, entrenador de Alabama, se tuvo que trasladar para reclutar a nuestro protagonista. La primera vez en 1998 cuando Dudley no era más que un junior de High School y ya despertaba el interés de la Universidad de Alabama, una buena universidad de la SEC, experta en llevarse a jugadores de la zona como Gerald Wallace o Mo Williams, compañeros de Dudley en la NCAA.

Era una oportunidad decisiva para Dudley de salir de todo aquello y obtener una salida para su futuro, pues los medios económicos no eran excesivos en la familia y la hermana mayor de Erwin aún estaba pagando su graduación en la propia universidad de Alabama. Además Tuscaloosa, donde se encuentra el campus de la universidad, está a hora y media en coche desde Uniontown permitiendo a Dudley mantenerse cerca de su familia y de su mundo. Pero las cosas no suelen ser fáciles cuando vives en medio de los problemas y Dudley, a pesar de tener unas notas respetables en el instituto, tuvo problemas para conseguir la nota que se requiere para acceder a la universidad y por tanto a la beca. Finalmente, con la ayuda de un tutor personal, Leslie Ford, director de la R.C. Hatch H.S. Dudley pudo al fin superar la prueba tras varios intentos y obtener la tan ansiada beca.


Empezaba una nueva aventura para él, una aventura que le proporcionaría réditos en todos los ámbitos de su vida. En el apartado académico, Dudley se graduó en Justicia Criminal, con tan buena nota que le permitió formar parte en su año senior del All Academic Team de la SEC, un premio para los mejores estudiantes entre los atletas de la conferencia. Respecto a su vida personal, en la universidad conoció a Tamara Croom, cheerleader del equipo de baloncesto, hija de un jugador de football de la universidad y nieta de otro, que actualmente es el entrenador de Mississippi State. Ambos formaron un matrimonio que parece sólido, más aún tras el nacimiento de su hija LaDaisha.

Y por último, el apartado que centra nuestra atención, el baloncesto. Dudley fue clave en el juego de la universidad desde el principio, como lo demuestra el hecho de que saliese en el quinteto titular en los 129 partidos que jugó allí. Pero fue a partir de la segunda temporada cuando se le empezó a tomar verdaderamente en serio, liderando la SEC en rebotes en los tres años siguientes y siendo incluido en el primer quinteto de la Conferencia en este período. Esta segunda temporada además le sirvió para alcanzar la final del NIT que perdieron ante Tulsa y para ser llamado por la selección USA participando en el campeonato del mundo universitario, donde logró la medalla de bronce.

Todos estos reconocimientos unido a su buen año junior le llevaron a ser nombrado en el tercer quinteto All American, además de jugador del año en la SEC , el punto culminante de su carrera, habiendo llevado a Alabama hasta el March Madness (y con un seed 2), algo que no conseguían desde 1995. Sin embargo, allí el sueño acabó en segunda ronda a manos de Kent State, en una sorpresa mayúscula. Rod Grizzard y Mo Williams (Cleveland Cavaliers) formaban parte de aquel conjunto.

Habían fracasado en su objetivo y quizá era momento de pensar en la NBA para Dudley. Con los méritos logrados su elección en el draft era más que probable y llegar allí siempre había sido su sueño. Sin embargo, en una decisión sorprendente, quiso completar su ciclo universitario y terminar su carrera en Alabama, pensando en el salto NBA al verano siguiente.

Pero la temporada 2002-03 no fue como Dudley (considerado mejor interior de la SEC por delante del ahora alicantino Mario Austin) y Alabama la habían imaginado. A pesar de estar entre los favoritos al inicio del año (habían perdido a Grizzard, pero llegaba al equipo un tal Kennedy Winston y Mo Williams entraba en su año sophomore), se fueron desinflando para acabar cayendo en primera ronda del Madness ante la Indiana de Tom Coverdale y Bracey Wright.


Había llegado, ahora sí, el momento de la NBA. Dudley fue invitado al Porstmouth Invitational para luchar por un sitio en el draft ante los ojeadores, pero tuvo la mala suerte de caer sobre un compañero de equipo en un campus pre draft en Abril y lesionarse gravemente la rótula. El sueño NBA quedaba aparcado (ningún equipo lo seleccionó en el draft) de forma definitiva y muchos pensaban que su carrera profesional, pues la lesión necesitó de dos operaciones quirúrgicas y de toda la temporada 2003-04 como período de recuperación. Muchos se habrían amilanado o desesperado y habrían tirado por la borda todo lo logrado, pero no Dudley, que había fundado en Mayo de 2003, junto a su actual esposa, H.O.O.P.S (Helping Others Obtain Personal Salvation) Ministries. Esta es una asociación que trata, a través del baloncesto, ayudar a los jóvenes llevándoles por la senda del cristianismo a la vez que progresan en la cancha y en la vida. Incluye también un campus de verano promovido por Dudley para chicos de entre 6 y 17 años. De nuevo la fe cristiana, su confianza en Dios. Eso es lo que le hizo levantarse tras ver hecho añicos su sueño de jugar en la mejor liga del mundo.

Fue un equipo israelí, el Maccabi Rishon Le Zion, quien le dio una nueva oportunidad en el baloncesto y Dudley respondió como se merece, siendo uno de los mejores jugadores de la Liga israelí y el mejor pívot de la misma.

De esta forma, un equipo de más categoría, como el Turk Telekom, habitual en Europa en los últimos años, se fijó en él y lo incorporó en 2005 a su plantilla, lugar del que no se ha movido porque allí ha encontrado Dudley la tranquilidad necesaria, sintiéndose parte importante de un buen conjunto (quedando incluso segundo en la votación de MVP en la liga turca) y pudiendo vivir con su mujer y su hija una vida apacible en Turquía, a la vez que siguen cultivando su profunda fe.

Incluso Dudley ha adquirido la nacionalidad turca, gracias a su estancia de tres años en el equipo turco y afronta esta temporada con esa condición.

La salud de su rodilla ahora es buena, y a pesar de que no olvida a la NBA, acudiendo a las Summer Leagues y estableciendo clausulas de salida en sus contratos, parece que le espera una larga temporada en Europa. Y seguro que no por ello deja de ser feliz.

Quizá era lo que Dios tenía previsto para él.



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Noticia publicada por Jorge Diez

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