Viernes, 22 de octubre de 2021
21.12.2009 - 14:58h. [ Comenta la noticia ]
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Euroliga: Resumen de la 8ª jornada, por Kantauri


Roma. En la ciudad eterna iniciamos el repaso a una jornada con varios enfrentamientos vestidos de calve en el devenir próximo de la competición. Se acerca el final de la primera fase y comienzan a despejarse las incógnitas… o a multiplicarse. La jornada fue propicia en sorpresas y aparición de nuevos candidatos a las plazas que dan acceso al TOP16, complicando cualquier cábala posible. Hasta Roma llegaba el conjunto griego del Maroussi con la intención de consumir su último gramo de fuerza, ilusión puesta en una victoria que permitiese seguir soñando con acceder a la siguiente fase, en la tempestad del debut. Tras vencer al Olimpija Ljubljana en Atenas, el Maroussi además buscaba recuperar el average particular frente a los italianos, de 12 puntos, consciente del difícil calendario que les resta hasta el final de la fase regular.

Los problemas que se suceden en el seno de la entidad romana han permitido soñar al Maroussi. La Virtus comenzó la Euroliga sorprendiendo al continente. Victorias consecutivas ante el Baskonia en Roma, el CSKA en Moscú y el Maroussi en Atenas, unida a la positiva imagen dada en la derrota ante el Maccabi, tras una intensa prórroga. Los israelíes se llevaron todo el aire que guardaba la reserva romana. Su juego, suicida, perdió frescura, energía, esfuerzo, capacidad de sorpresa. Carcomido por problemas internos, la pésima trayectoria a nivel nacional (bordeando los puestos de descenso), agravada por la mala imagen dada en Ljubljana (única victoria del Olimpija), le costó el puesto a Nando Gentile. La solución no fue excesivamente imaginativa y el entrenador abandonaba su cargo, sustituido por Matteo Boniciolli, el entrenador que fabricó el sueño Euroliga de aquel Avellino compuesto por la pareja Marques Green-Devin Smith. Polémico y con una carrera en los banquillos de trazo difuso. Recibe un equipo roto, rindiendo muy por debajo de su nivel, que sin ser tan excelente como el mostrado a inicios de competición sí es muy superior al actual. Varios ajustes y una rehabilitación de las conexiones que parecen haberse olvidado son obligación en el libreto de Matteo, marcan la hoja de ruta a seguir. Encontrar solución al rendimiento de Jaaber y acomodarla a la entrada en la dinámica del equipo de Luca Vitali será otro de los objetivos. Ibby estaba realizando una temporada notable, protagonizando la práctica totalidad de los ataques italianos, bien finalizándolos o bien desarrollando otras variables que partían de sus manos. Toca proceso de readaptación con la llegada de Vitali. Pequeños ajustes que unir al buen rendimiento que está ofreciendo Kennedy Winston, única noticia regular durante la temporada, y encontrar resultados que eleven la mentalidad.

El partido ante Maroussi significó para la Virtus Roma tocar fondo. La renta obtenida en los primeros partidos de la competición permitían al conjunto romano observar con comodidad el pase a la siguiente fase, incluso a pesar de las cuatro derrotas consecutivas mantenían ventaja respecto a su inmediato perseguidor. Pero el conjunto heleno disipó todo ese halo de tranquilidad bruscamente. Consiguieron la victoria en Roma por una diferencia suficiente para arrebatar el average a los italianos y situarse como cuarto en la clasificación del grupo C, puesto que virtualmente les concede la clasificación para el TOP16. Ahora Roma debe remar a contracorriente, poniendo toda su esperanza en el partido decisivo ante el Olimpija, esperando que Baskonia y Maccabi derroten a los griegos en ambos encuentros. Otra preocupación más en el Via Crucis italiano. Un partido que dominaron los visitantes desde el inicio, inaugurando un primer parcial de 17-28 que dejaba la ya frágil moral transalpina vista para sentencia. La primera parte finalizó con una ventaja favorable al Maroussi de 12 puntos. La Roma intentó revivir a través de las muñecas inspiradas de Minard y Winston, pero ni Jaaber, ni Vitali, ni Giachetti acertaron a dar cierta identidad al juego romano. El partido concluyó finalmente con un resultado de 74-87 que daba una victoria vital al Maroussi, recuperando el average particular y permitiendo a los helenos soñar con un TOP16 que era, hace poco más de un mes, una quimera. El recién llegado Stevan Nadjfeji, en sustitución del gravemente lesionado Lavon Kendall, fue el más destacado con 22 puntos, bien acompañado por los 13 puntos de Homan y los 12 puntos de Pelekanos. Milosevits, con 5 asistencias, destacó en la dirección griega. Por parte de la Roma fue el dúo norteamericano exterior su principal sustento. Kennedy Winston, 26 puntos, y Ricky Minard, 22 puntos, fueron los jugadores más acertados. Roma aún conserva esperanzas de clasificación observando el calendario restante, pero muchos aspectos deben cambiar para hacer realidad su pase al TOP16. La agonía no ha hecho más que comenzar a orillas del Tíber.

Zagreb. Una situación similar a la planteada en Roma tenía lugar en la capital croata. La Cibona recibía al Fenerbahçe como oportunidad última para introducirse en la pelea por una plaza en el TOP16. El Grupo A, a excepción de Barcelona y Siena, muestra una manifiesta igualdad entre cuatro equipos que aspiran a las dos tarjetas de acceso restantes. El Fenerbahçe aparecía en un escalón superior al trío formado por ASVEL, Cibona y Zalgiris, demostrándole sobre la pista, obteniendo 3 victorias frente a ellos en la primera vuelta. Pero la temporada está siendo un caos a orillas del Bósforo. Su entrenador, Tanjevic, tiene fecha de caducidad, fijada hace varias semanas, y aseguran que solo diversos aspectos de su contrato le mantienen con vida al frente del banquillo otomano. Willie Solomon abandonó la disciplina del equipo a inicios de temporada. Mirsad Turckan aún no ha podido debutar, aquejado de problemas físicos, y Lynn Greer no termina de desarrollar la amplitud de su potencial. Dinámica convertida en una crónica de sucesos. Hasta Zagreb el Fenerbahçe viajaba con las bajas del propio Greer y del center Omer Asik, lesionado para los dos próximos meses.

La Cibona tampoco presentaba un rostro en exceso halagüeño. El optimismo no era nota predominante en Zagreb. Perasovic está encontrando múltiples problemas para que su equipo pueda mantener una línea competitiva regular, tuvo que desprenderse de uno de sus norteamericanos, Antonio Graves, por bajo rendimiento, y la situación económica atenaza a la sociedad capitalina. No son buenos puntos de partida para iniciar la búsqueda de un milagro que coloque a los croatas en el TOP16… pero el grupo A se mantiene abierto, con el Fenerbahçe sumido incluso en problemas y abriendo opciones para dos equipos, que acompañen a los intocables Barcelona y Siena. El partido que enfrentaba a ambos conjuntos en Zagreb era clave. La Cibona recibía a un mermado Fenerbahçe, en lo anímico y en lo físico, como tren último para pelear por una plaza en la siguiente fase, e introducir al equipo turco en problemas serios. La derrota sumada por los turcos ante el ASVEL unida a una en Zagreb elevaría en varios grados la situación del grupo. La cita era objetivo ineludible para los croatas.

El inicio del partido parecía obstinado en llevar la contraria. Una Cibona desprovista de jugadores norteamericanos, Graves había sido excluido de su disciplina y Jamont Gordon quedó reducido a un mínimo minutaje, era reducida a una paupérrima expresión en el primer cuarto, encajando un parcial de 12-20. El Fenerbahçe parecía encontrar tranquilidad y efectividad en el inicio, comandados por la notable presencia en la pintura de Semih Erden y la anotación exterior de Kinsey o el joven Cetin. Fue entonces cuando la Cibona se conjuró en su génesis croata y despojó al Fenerbahçe de su sólida imagen, descubriendo al endeble ser que habitaba tras ella. Entre el segundo y tercer cuarto la Cibona realizó un parcial favorable de 46-38, que provocó llegar a los últimos diez minutos con ambos equipos igualados en el marcador. El último periodo se cerró en un estrecho margen que decantó la victoria hacia el lado local, con el dúo de anotadores Bogdanovic-Tomas como parte responsable durante la completa remontada croata. La Cibona se impuso por 80-77, con Marko Tomas, autor de 28 puntos, como principal héroe local. El alero estuvo perfectamente secundado por los 16 puntos de Andric, los 11 tantos de Rozic y los 10 de Bogdanovic. En el Fenerbahçe destaca la buena actuación de Erden, 13 puntos 8 rebotes, que reivindica su papel tras la lesión de Asik, y otro joven, Emir Preldzic, 18 puntos 6 rebotes 2 asistencias. También notable los minutos disputados por Serhat Cetin, aprovechando la ausencia de Onan. Kinsey, 21 puntos, y Giricek, 15 puntos, fueron los encargados de aportar la anotación exterior dentro de una rotación turca reducida a 7 hombres. La situación ha dado un pequeño giro, brusco si contamos la altura del calendario en la que nos encontramos, y Cibona, ya libre de partidos ante Barcelona y Siena, mira con otros ojos sus opciones de cara a la siguiente fase. El ASVEL debe jugar ante el Barcelona y el Fenerbahçe ante la Squadra italiana. Zalgiris parece ya rezagado, hundido en una racha horrible, pero que le restan enfrentamientos ante la Cibona y el Fenerbahçe, convirtiéndose en juez del grupo.

Vilna. Si hemos denominado en los dos apartados anteriores la situación del grupo C y A como una lucha de “mínimos”, donde varios equipos irregulares, de perfil bajo y miserias evidentes, pelean por hacerse un hueco en el TOP16, la coyuntura en el grupo B ofrece un matiz distinto. Por motivos de nivel deportivo y, en algún caso, por motivos referentes a suma de jugadores y potencial, el grupo B presenta cinco equipos con armas diversas pero suficientes para mostrar un nivel competitivo que pueda calificar de decepción, incluso fracaso para alguna de las inversiones poderosas hechas en Europa, quedar fuera de la siguiente fase. Orleans era hasta esta jornada el único equipo que no había logrado una victoria, y sufría los rigores de un grupo competitivo. Olympiacos y Unicaja parecen libres de una lucha que promete ser apasionante. Tanto griegos como españoles obtuvieron dos victorias harto beneficiosas a domicilio y se destacan en el liderato del grupo. Lietuvos y EFES, en cambio, quedan en una situación comprometida. Los lituanos fueron una de las gratas sorpresas al iniciose la competición, encadenando varias victorias en su retorno a la Euroliga, con un equipo que había sufrido pérdidas notables en el mercado estival.

La resurrección del Partizan y una paulatina disminución en las prestaciones lituanas han introducido al club de Vilna en problemas clasificatorios. El EFES esta mostrando su peor cara. Cierto es que su plantilla esta conformada por jugadores de nivel contrastado, no en el momento álgido de su carrera pero sí con capacidad para mostrar un mayor nivel, y Ataman no ha encontrado soluciones tácticas para intentar ocultar unas deficiencias obvias en la estructura de su roster, comentadas a inicios de temporada. Por último Partizan es el club que ha provocado o introducido en un lío al resto del grupo. Comenzó de modo irregular, acusando las bajas de Tepic, Lasme y Velickovic, y parecía condenado a sucumbir en un grupo de nivel medio elevado. Pero Partizan acumuló una importante racha de victorias que le hicieron resurgir con fuerza dentro de las cábalas clasificatorias y que se detuvieron en la plaza mas extraña, en Orleans, donde la victoria parecía más que factible tras derrotar, de modo consecutivo, a Olympiacos, Unicaja y EFES.

La capital lituana marcaba la cita importante del grupo. Olympiacos buscaba unir al triunfo logrado en Orleans otra victoria de mayor enjundia en el exterior, y Vilna, el Lietuvos, era una prueba de consideración. Dado el calendario restante, una victoria a domicilio de los helenos complicaría sobremanera la trayectoria del conjunto báltico. Al final la inesperada derrota del Partizan en tierras francesas edulcoró una situación que se tornaba harto complicada. El partido respondió a lo esperado. Olympiacos logró la victoria por 83-89 tras una prórroga, en un partido de ventajas alternas. Dos cuartos pertenecieron al Lietuvos y otros dos al Olympiacos, entre ellos el último, donde logró remontar una desventaja de cuatro puntos y forzar el periodo extra, donde impuso la extensión y talento de su plantilla. Volviendo a sembrar dudas a domicilio. Bourousis y Kleiza, 19 puntos ambos, junto a Childress y Teodosic, 18 ambos, llevaron las riendas de la anotación griega, mientras que, una vez más, Papaloukas dirigió con éxito las acciones griegas. Theo firmó 10 asistencias y promedia 7,6 en esta primera fase. Por parte lituana el protagonismo lo absorbió la línea exterior formada por Gecevicius, 17 puntos 4 asistencias, Popovic, 19 puntos 4 asistencias, y Jomantas, 11 puntos 6 asistencias. Bjelica, autor de 13 puntos 6 rebotes, suplió en el interior una nueva actuación fugaz de Baynes, castigadísimo por las faltas personales. Unicaja también obtuvo una crucial victoria en Estambul, frente al EFES. El equipo entrenado por Aito consiguió un ajustado triunfo por 77-79, en un partido donde tomó sus riendas al final de la primera parte y supo administrar sus pequeñas ventajas durante los segundos veinte minutos. La reacción final del EFES no sirvió para arrebatar la victoria a un cuadro malagueño que vuelve a retomar la senda de la tranquilidad, tras dos derrotas frente a Partizan y Olympiacos. Printezis, 15 puntos 5 rebotes, Welsch, 12 puntos, y otra completa actuación de Carlos Jiménez, 12 puntos 8 rebotes, pusieron las bases del éxito andaluz. En las filas turcas destacó el partido de Rakocevic, 21 puntos, acompañado por los 14 puntos de Charles Smith y los 11 tantos de Mario Kasun, viejos conocidos de la ACB. El equipo otomano dejó una imagen pobre a nivel colectivo, con Thornton bastante apagado, a pesar de dejar los detalles en equipo más destacados, y la ausencia permanente de Nachbar, en una situación que desde el exterior cuesta comprender. Tanto como la trayectoria del EFES. Dudas y sombras inmensas.

La jornada en el grupo se cerró con la sorpresa acontecida en Francia. El Partizan llegaba a su visita a la Entente Orleanaise henchido en su orgullo, pleno de confianza. Su trayectoria última era extraordinaria, la victoria ajustada ante el EFES había redoblado las reservas de optimismo y el TOP16 se antojaba objetivo factible. Además su equipo se asentaba en las espaldas anchas del irreductible Aleks Maric, MVP de la primera fase de la competición. Motivos de felicidad en la ciudad acostada a orillas del Danubio. Todo se torció en el lugar más inesperado, la salida más cómoda del grupo, del modo más extraño. El Partizan comenzó su partido en Francia mostrando su potencial, anotando 27 puntos en el primer cuarto. Pero el Orleans devolvió el golpe e hizo encajar a los serbios un parcial de 19-7. Orleans supo defender su posición en la segunda mitad, adosado a la experimentada mano de Sciarra y la volcánica muñeca de Cedric Banks. Calma y desatasco ofensivo. Síntomas de una primera victoria histórica. Escaso botín si se observa desde un punto de vista objetivo, pero el mérito buscado por el Orleans desde que dio inicio una competición que le iba grande en su nivel competitivo. Poco agraciado en el sorteo, cayendo en un grupo de nivel medio alto. Banks con 19 puntos y 7 asistencias fue el héroe de la noche más exitosa del Orleans en Europa. Los jóvenes Curti y Moerman, 11 puntos ambos, fueron otros de los destacados. Adrien Moerman esta finalizando la Euroliga a un nivel excelente, aprovechando la anterior baja de Doellman y afianzándose en el quinteto titular de la entidad francesa. En Partizan destacó el de siempre. Maric concluyó el partido con 20 puntos y 11 rebotes, figuras habituales dentro de la magnífica primera fase del poderoso pívot. La otra pieza, McCalebb, firmó 13 puntos, 4 asistencias y 5 robos de balón, siendo el otro destacado. Les faltó acompañamiento para evitar la derrota final por un angosto 75-72. Jan Vesely, en la temporada de su consagración, está jugando a un nivel realmente gris.

Milán. Los focos del grupo D en esta octava jornada giraban por completo hacia Atenas. Allí se citaban dos de los colosos europeos, dos de los clubes mas laureados, históricos, del continente. También se reencontraban Obradovic y Messina, pizarras que dirimieron un título continental sobre ese parquet del OAKA en antiguo pasaje. Un clásico de la máxima competición continental. El Panathinaikos buscaba sanar la herida que le provocó el Real Madrid en el partido de ida, y así fijar la primera posición del grupo, objetivo que no pudieron lograr ante un conjunto blanco que desplegó sobre el parquet ateniense un juego sólido y poderoso, culminado con una cómoda victoria, enjugada la mala imagen dada en Polonia, ante el Prokom. Pero tras todo el brillo que desprendía el partido en territorio heleno, y que ocultaba la totalidad de la actividad del grupo, se escondía una verdadera final invernal, en Milán, en la fría Lombardia.

La ciudad del Duomo, cuna de la profesionalización del baloncesto italiano, era marco perfecto para acoger el duelo entre la histórica Olimpia y el Prokom. El equipo italiano no podía fallar en su cita como local ante un conjunto polaco que buscaba sellar su pase al TOP16, cumpliendo con el objetivo marcado, o soñado. El AJ Milano se había reforzado de forma generosa durante el verano y el rendimiento dado durante esta primera fase no estaba siendo el adecuado. Pobre imagen de un equipo, el italiano, que solo había sido capaz de ganar ambos partidos ante el débil equipo alemán del Oldenburg. Un juego ofensivo en exceso previsible, compartiendo minutos en pista Maciulis-Mancinelli, obligando a una dinámica más pesada, disminuyendo la importancia y capacidad que ofreció Mike Hall durante la última recta de la temporada anterior. Además han acusado la baja de Alex Acker, de nuevo con problemas físicos. El Prokom, por su parte, llegaba a Milán con las reservas de confianza a tope tras vencer al Real Madrid, en una de las sorpresas que ha deparado esta primera fase. Los polacos de ese modo subsanaban el error cometido en la inauguración de la Euroliga, cayendo derrotado en su pista ante el Oldenburg, única victoria del equipo germano en la competición. Incluso una derrota les servía para afrontar las dos últimas jornadas en ventaja si no suponía perder el average frente al Milán. Una final a la que el irregular equipo de Gdynia llegaba en posición ventajosa. Y con el dúo Logan-Woods funcionando a pleno rendimiento.

Consciente de ello, el AJ Milano inició el encuentro convertido en un huracán que se llevó por delante a la débil resistencia del Prokom. No hubo solución. Los locales apretaron las tuercas a la ofensiva polaca, que no encontraba respuesta en su habitual pareja de norteamericanos, y el bajo porcentaje desde la línea de triple enterraba sus opciones. El Milano ganaba al descanso por 14 puntos, y observaba la segunda mitad con tranquilidad, asentadas ya las bases de un necesario triunfo. Mantener una generosa diferencia de puntos era el próximo objetivo, poder recuperar el average. Mancinelli desequilibró la balanza desde el puesto de alero ya que Ewing-Finley se castigaban en el base y Petravicius-Lapeta/Burrell lo hacían en la posición de pívot. Los polacos cambiaron su habitual estructura interior, formada incluso por dos hombres que pueden desarrollarse abiertos como Burrell-Jagla, y ocupó permanentemente la posición de “5” con un interior pesado y de altura, bien Hrycaniuk, bien Adam Lapeta. Tras la reanudación el Prokom recompuso filas y de la mano de Ewing recortó la diferencia mínimamente, introduciéndose en la barrera de los 10 puntos, dejando algo de esperanza para el acto final. Un espejismo, el AJ volvió a dominar el cuarto periodo y doblegó al Prokom por 82-69. Petravicius, 18 puntos 7 rebotes, Finley, 20 puntos, y Mancinelli, 14 puntos, fueron las piezas más destacadas en el equipo italiano. En el Prokom destacaron los 21 puntos de Ewing, los 15 tantos 8 rebotes de Woods y el papel de Adam Lapeta, que dispuso de 20 minutos y aportó 8 puntos 8 capturas, siendo un incordio bajo canasta. El grupo se mantiene abierto, con el Milano ahora en ventaja y dos jornadas por delante. La final disputada a los pies del Duomo no despejó de modo definitivo la incógnita, pero devolvió a la vida al equipo italiano.


Pesadilla antes de Navidad. El sorteo y el posterior desarrollo de la temporada ha deparado un grupo A en tremenda desigualdad. El FC Barcelona domina con mando poderoso frente al otro rival importante del grupo, la Montepaschi Siena, tras una contundente victoria en tierras italianas, en lo profundo de la Toscana. Ambos equipos han destrozado, sin compasión ni competitividad alguna, a los otros cuatro rivales que componen el calendario. Una imagen contundente en exceso, símbolo de la desigualdad existente entre dos de las locomotoras del continente y un conjunto de equipos de menor talle, novato como el ASVEL, carcomidos por su situación económica, Cibona-Zalgiris, y el extraño caso del Fenerbahçe ya comentado, sin patrón ni guía alguna. Esta contundencia, desigualdad, ha convertido la profesión de entrenador en señal de riesgo. El Palau ha escenificado dos asesinatos hacia el cargo de director táctico, uno consumado durante esta misma jornada, el otro desgranado en la eternidad, una figura que entre silencio y desencanto se desangra a cada paso a orillas del Bósforo. Herido de muerte, destituido desde la primera jornada, una aparición cadavérica que solo Dios sabe qué le mantiene en pie.

Siena arrancó la Euroliga con una victoria demoledora en Zagreb. También tras un primer cuarto fatal en Francia desarboló por completo al ASVEL durante los 30 minutos restantes. Su visita a Kaunas se convirtió en paseo de homenaje hacia uno de los héroes locales, Ksystof Lavrinovic. El FC Barcelona, muy reforzado de cara a la presente campaña, arrasó en Estambul, dejando la figura de Tanjevic a merced del viento, muñeco al son de la falta de respeto, de un vestuario complicado, preso de sus propios demonios, que ya no comprenden. Perdido todo crédito en una tormenta iniciada en tierras polacas, desatada por el diablo de Larissa, Vasileios Spanoulis. Una caída vertiginosa a los infiernos. En el Palau el silencio fue patíbulo del reo, del viejo vestigio, del juicio a la historia. En la pista catalana también fue ejecutada la personalidad de Gintaras Krapikas. Tras una durísima derrota, que culminaba un camino recorrido de siete derrotas consecutivas, lejana ya la victoria en el debut ante el ASVEL. Solo los proyectos francés y croata, demasiado personalistas, asidos a Collet y Perasovic respectivamente, sobreviven a esta especie de pesadilla en la que se ha tornado el competido grupo A. Aún en medio de esa mediocridad restan dos plazas para el TOP16, billete que dará gloria y valor a los técnicos que lo consigan.

Krapikas abandona el Zalgiris, su entidad, su hogar, donde fue reputado jugador, de su época más gloriosa, donde su paso por el banquillo quedó sepultado en ese lugar dado a las avalanchas. El Palau observó, de nuevo, una cara demoledora de su equipo, que se impuso por un contundente 89-55 al Zalgiris. Al término de la primera parte, el Barcelona ya vencía por 18 puntos, ritmo anotador altísimo, reduciendo al Zalgiris a 28 puntos en dos cuartos. Cuando tras el descanso parecía llegar la clemencia, el lento paso de los minutos hasta la lógica victoria local, los tambores de guerra volvieron a resoplar, las tuercas dieron otro giro, y el tercer acto se saldó con un 23-9 demasiado esclarecedor. Krapikas ya tenía demasiados argumentos en contra para salvar su pellejo. A pesar de la igualdad con la que se cerró el partido. 20-18 en el último cuarto, como parcial final en la momentánea despedida del banquillo lituano por parte de Gintaras. La brega de Travis Watson, 17 puntos 14 rebotes, nota extraña, un extraterrestre dentro del impasible equipo báltico, fue la única nota destacada. En el Barcelona la obra fue coral, acompasada, dibujada con mano firme y a ritmo alto. Mickeal con 14 puntos y Navarro, autor de 13, fueron los máximos anotadores de un equipo donde hasta cinco jugadores sobrepasaron la decena de puntos. Pesadilla en azul y grana para Krapikas. La crónica de su muerte. Ya escrita. Por la diferencia, la desigualdad, la falta de competitividad. Señas del grupo A.

El coleccionista. Aleks Maric se convirtió en el MVP de la octava jornada de la temporada 2009-20010. El pívot del Partizan Belgrado realizó una gran actuación en la que sumó 20 puntos, 11 rebotes, y 5 faltas recibidas para una valoración de 29 en 33 minutos de juego.

Maric culmina un mes de Diciembre demoledor, y adorna una primera fase de la Euroliga que está resultando espectacular. El pívot australiano se ha convertido en el MVP continúo de la Euroliga. Obtiene el galardón de mejor jugador de Diciembre, donde ha conquistado dos trofeo de MVP de la jornada, y ha promediado 22 puntos, con un increíble 80% de acierto en tiro, y 11 rebotes. Ha sido protagonista además de la resurrección del equipo serbio en la competición e introducir de nuevo a los partisanos en la lucha por el TOP16. Un nivel excepcional.


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Noticia publicada por Kantauri

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