Martes, 19 de octubre de 2021
22.02.2010 - 21:59h. [ Comenta la noticia ]
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Análisis NJIT de Londres, por Alejandro González.




El Torneo de Euroliga Junior de Londres nos dejó al Union Olimpija Ljubljana como campeón en un campeonato sin grandes figuras aunque con bastante talento, algo lastrado por las carencias tácticas de algunos banquillos. Tres días de baloncesto y futuras promesas que analizamos a continuación.


Union Olimpija Ljubljana

El equipo de Luka Bassin se mostró como el conjunto con mayor aplomo y recursos. Un juego bien equilibrado, con presencia interior, peligro desde fuera y un par de jugadores con carácter y experiencia. Ganaron los cinco partidos que jugaron ofreciendo una buena imagen, con lagunas defensivas y de concentración en todos los partidos que le complicaron las cosas en algunos momentos, pero siempre supieron recomponerse y recuperar el dominio.


Los eslovenos se apoyaban en un trío básico formado por Morina, Span y Prepelic, alrededor del que aparecían varios compañeros para aportar todo lo que iba necesitando el equipo. Gezim Morina fue nombrado MVP del torneo, con total merecimiento. Sensacional en la final, demostrando una muñeca aun algo inconsistente desde larga distancia pero muy prometedora, además de buen trabajo en el poste bajo, con un rapidísimo giro hacia el lado derecho. Le cuesta, eso sí, definir bajo el aro tras contacto. Móvil, rápido de pies y peligroso abriéndose al lateral para tirar de 3-4 metros.. Una gran arma para el pick&roll. Sacó partido de un físico más desarrollado que el de sus rivales, aunque deberá trabajarlo más para competir al siguiente nivel. No fue un portento defensivamente, pero hizo lo justo para parar al gigantón Ondrej Balvin en los dos partidos en los que se vieron las caras. Habrá que ver su crecimiento físico, pero podría evolucionar hacia un más que interesante ala-pívot.


Jan Span, que había debutado días antes con el primer equipo en Liga Adriática ante el Cedevita croata, mostró todo lo aprendido. Junto con Bar Even, el jugador más maduro y “pro style” del torneo. Excelente jugador ofensivo aunque con mucho que mejorar en la organización del ataque estático. Buen tirador, excelente pasador y muy creativo y hábil en situaciones de uno contra uno o por parejas. Su gran rémora, la defensa. Pierde actividad con demasiada facilidad, y los bases rápidos le desbordaron fácilmente. Muy mal desde la línea de tiros libres, aunque no parece ser algo habitual en él. El mejor base del torneo con diferencia.


Klemen Prepelic fue la gran irrupción del torneo. Ni siquiera estaba en el roster inicial del equipo, pero cambios de última hora trajeron a Londres a este escolta del 94. No fue titular en el primer partido, pero tardó muy poco en ganarse un rol importante y muchos minutos. Muy activo, apareciendo en todas las facetas del juego. Buena mano desde lejos, hábil entrando a canasta, una excepcional ayuda para Span en la circulación de balón, buen pasador, siempre bien localizado e inteligente en transición, buscando el rebote ofensivo... Con lagunas de concentración defensiva, como todo su equipo, pero con buena planta atrás y buenas piernas. Acabó por no parecer casualidad que aparecieses (en forma de triple, rebote ofensivo, asistencia, etc.) cuando su equipo más lo necesitaba. Teniendo en cuenta su edad, el chico promete muchísimo.


Junto al trianguló básico, varios complementos importantes. Dos aleros muy parecidos, el bosnio Filip Petrovic y el serbio Erjon Kastrati, que podían jugar de 3 o 4, saliendo a tirar con eficacia (buenas rachas de ambos que imprimían una inercia positiva a su equipo) y ayudaban al rebote. Será interesante seguir la progresión de ambos, sobre todo de Kastrati, también del 94. Luka Grum y Ziga Markus daban descanso a los exteriores, aunque estuvieron fallones desde el perímetro. Bojan Radulovic, serbio de 2’10 decepcionó desaprovechando sus centímetros y corpulencia por su endeblez y carencias tácticas.



USK Future Stars Praha

EL CEZ Nymburk y el USK Praha unieron sus esfuerzos y canteras para comenzar en 2009 este interesante proyecto en post del desarrollo del baloncesto checo, con Jiri Zidek y Petr Jachan a la cabeza. Y este recién nacido ha demostrado en Londres que está dando buenos pasos hacia delante, si bien ha ofrecido bastantes carencias en la dirección táctica (pocos recursos de un entrenador algo limitado). Un equipo intenso, atlético, entregado y con toques de calidad, con el lastre de no contar con un base puro, lo que traía muchísimos problemas en estático cuando los rivales apretaban en defensa. Además, los 215 centímetros de Balvin fueron sensación y marcaron la diferencia en ciertos momentos del torneo.


Empecemos por el grandullón. Ondrej Balvin estuvo irregular, acusando una exigencia física (dos partidos al día y a horas bastante intempestivas) para la que su cuerpo parece no estar preparada. Da la sensación de que puede romperse en cualquier momento, y de hecho se retiró lesionado en uno de los partidos cuando uno de sus tobillos (protegidos con esmero al igual que una de sus rodillas) no resistió el aterrizaje de un salto al rebote. Balvin parece coordinado, bastante ágil para su altura, con buen trabajo de pies y sabe mover la bola, todo ello cuando no se agobia demasiado o le faltan las fuerzas. Algo frágil mentalmente, sobre todo cuanto está cansado. Brazos largos, buena planta… rebotear e intimidar le resultaban pan comido. Pero necesita ser más fuerte, físicamente, y mentalmente. Tiene que bajar su centro de gravedad y ganar peso si quiere dar el salto, aunque quizá sus frágiles piernas no aguanten esa exigencia. Tantas opciones de poder ser un pívot importante como de quedarse por el camino. Cristal de bohemia, nunca mejor dicho.


Tomas Kyzlink y Michal Mares, casi clones, compartían las labores de alero a pesar de no andar sobrados de centímetros. Pero no importaba. Chicos atléticos, intensos, rápidos, con un muy buen tiro exterior (sobre todo desde las esquinas), que salían bien a la contra y se mantenían muy activos en ambos lados de la cancha. Kyzlink más físico, con unos muelles espectaculares que ofrecieron algún mate y un par de tapones impresionantes. Si se desarrolla bien, puede ser un alero francamente interesante. Mares mejor tirador y más técnico. La organización (no-organización mejor dicho) se la repartían Michal Sotnar y Jan Hartman. Sotnar tiene un gran parecido físico al polaco Szubarga, siendo intenso en defensa, aunque con más vocación ofensiva e intercalando momentos de brillantez en la penetración con mala selección de tiro. Hartman tiene buena planta, manejo de balón y ataca bien la canasta, pero toma muy malas decisiones.


El compañero de Balvin en la pintura, Jaroslav Moravek, ha sido de largo el jugador más intenso del torneo. Enérgico al rebote, buscando bien el rechace ofensivo. Rápido y duro en defensa, llegando a todas las ayudas defensivas, peleando con contundencia en la pintura y estorbando los tiros rivales. En ataque, además de las segundas opciones tras rebote ofensivo, su gran baza, salía a tirar de media distancia, aunque debe pulir su mecánica para ser consistente en ese aspecto. Inteligente para buscar los espacio y jugando sin balón, aunque algo pasado de revoluciones. Físico duro y bien formado. Por último, y para acabar la rotación interior, Jiri Stariat, un 2’08 entregado a labores oscuras, sin brillar pero cumpliendo con lo que su equipo necesitaba de él.



Maccabi Teddy Tel AvIv

Parecía junto al Union Olimpija el mejor equipo del torneo, y tras la fase de grupos era candidato al título, pero los israelíes llegaron dormidos a la semifinal contra los checos (a las nueve de la mañana, por cierto), y sólo Bar Even plantó cara. Insuficiente contra la intensidad rival, cerrando un tropiezo que nos privó de una final de gran nivel.


Tomer Bar Even era el otro jugador, junto con Jan Span, que había debutado con su equipo senior. En el caso del alero hebreo, con mayor presencia en los entrenamientos y más minutos en pista en partidos oficiales. Su experiencia y saber estar sobresalían claramente, manejando ritmos y evolucionando sobre la pista de manera más inteligente. No sería raro que estuviese teniendo en Chuck Eidson el espejo en el que mirarse, porque podría acabar siendo un jugador de ese estilo dada su versatilidad. Un chico listo, con buen manejo de balón, muy buena mano, facilidad y coordinación para penetrar, capacidad de liderazgo, que rebotea bien, toma buenas decisiones e interpreta las situaciones correctamente. No es especialmente intenso en defensa, pero esta siempre bien colocado y lee muy bien las líneas de pase, además de ser rápido de manos, lo que le lleva a robar balones.


El base Tamir Simchony ha tenido tantos destellos de gran pasador como pérdidas de balón acumuladas. Demasiado irregular, aunque cuando está concentrado y acertado marca la diferencia moviendo bien al equipo y generando juego y encontrando a sus compañeros. No es especialmente buen tirador, pero podría llegar a ser un arma importante en su juego. Fue el principal desaparecido en combate en la derrota en semis. El alero Sean Labanowski estuvo lastrado por unos problemas de espalda, pero tuvo tiempo de mostrar lo mejor y lo peor de su juego. Lo mejor: su físico bien formado, grande, muy ágil, su buen tiro de larga distancia y su potencia y habilidad para entrar a canasta. Lo peor: su poca implicación colectiva y su tendencia a buscar el “highlight move”, además del poco control de su ego. Ir tan sobrado le desconcentra y acaba fallando tiros fáciles pensando con que gesto o rostro va a celebrar una acción antes que ejecutar dicha acción correctamente.


Algo parecido a lo que le pasa a Orel Lev, un alero muy atlético, de gran salto y muy rápido. Puede llegar a ser un buen especialista defensivo, pues es intenso en defensa, muy rápido en desplazamientos laterales y tiene instinto y picardía para robar balones, saliendo después muy bien a la contra. En ataque se pierde en jugadas imposibles. Si sabe dirigir su juego y su cabeza va por buen camino, es un jugador a tener en cuenta. Del resto, destacar al interior Axel Van-Ouwerkerk, con un buen físico y muy peleón en la pintura aunque con problemas para definir cerca del aro, y al alero Michael Zalmanovic, otro coco dudoso pero excelente penetrador y otro potencial gran defensor.



Barking Abbey Academy

La gran sorpresa del torneo. Incluso para ellos mismos, según confesaba uno de los entrenadores. La academia, creada en 2006, nunca había participado en un evento de magnitud semejante, y está luchando contra los obstáculos que un país “hostil” al desarrollo del baloncesto ofrece. Los ingleses llegaron al torneo con muchos y comprensibles errores de novato y ciertas carencias tácticas, pero sin complejos y desplegando poderío físico, ilusión y competitividad.


Características que definen a su mejor jugador durante el campeonato, el escolta Josh Johnson. Falto de centímetros, Johnson es un jugador muy físico, muy intenso y capaz de anotar de forma constante atacando la canasta, saliendo a la contra y gracias a su decente mano desde el triple. Es un muy buen defensor, por físico e intensidad. Además de la falta de altura, su gran problema es su carácter. Pasado de revoluciones, demasiado temperamental, lo que le lleva a tomar decisiones equivocadas y a perder la concentración, algo de lo que su equipo se resintió mucho en semifinales. Sus ganas de comerse el mundo, de mejorar, le pueden llevar lejos. Según confesaba el propio chico, a cumplir su sueño de jugar en España algún día.


Johnson fue el mejor, pero dos de sus compañeros atesoran más potencial. El más evidente es Jesse Chuku, un descomunal físico de largos brazos, gran complexión y desarrollo, que además se mueve con una sorprendente agilidad. Tiene un muy buen tiro de media distancia, y lanza de tres con acierto, aunque ha estado algo tímido estos días, quizá demasiado consciente de todos los ojos (y algunas cámaras) que habían puestos en ‘el. Si es capaz de evolucionar a la posición de 3-4, y podría hacerlo, tendría muchas opciones de llegar a la élite. Mientras tanto, tiene mucho trabajo por delante, con aspectos tácticos básicos que aprender, así como mejorar en todos los aspectos del rebote.


El otro gran talento es Teddy Okereafor, un excelso base que atesora calidad y elegancia a raudales, más anotador que organizador pero que tiene margen y coco suficientes para aprender a leer el juego. Su facilidad para manejar la bola y el dribbling parecen innatas. Muy hábil penetrando a canasta. Tiene un físico que acompaña, rebotea muy bien para su posición, roba balones y tiene un aceptable tiro exterior. Es claramente un chico muy tímido y retraído, quizá algo frio, y eso le resta intensidad en la pista. Necesita confiar en sí mismo y ganar carácter. Un paso por la NCAA (calidad en la pista y en las aulas tiene de sobra) podría venirle de maravilla. No estará de más seguir la pista de Raphell Thomas-Edwards, un alero rocoso y reboteador, y Simeon Espirit, un escolta de largos brazos y versátil juego.



Banca Sella Biella

Equipo con calidad y bien trabajado por Federico Danna, un entrenador metódico y académico, casi perfecto para estas edades. La falta de capacidad atlética y solidez mental, así como de presencia interior y kilos, le llevaron a un torneo muy irregular. Los italianos nos brindan al jugador con mayor proyección de los presentes en Londres.


No es otro que Williiam Magarity, sueco de origen estadounidense que llegaba días antes del torneo a Biella tras estar a prueba con la Benetton, mientras grandes europeos como Panathinaikos le siguen de cerca. Con un físico muy similar al del lituano Motiejunas, Magarity une a su agilidad y coordinación corporal y movilidad una pack técnico exquisito. Manejo de balón, lanzamiento en suspensión en estático, parándose tras carrera o tras dribbling, movimientos bajo el aro con capacidad de definición, penetración a canasta con una gran variedad de finalizaciones, inteligencia, juego sin balón, clase, elegancia…Sólo su reciente llegada al equipo, que le dificultaba la integración en los sistemas tácticos, y algunos problemas físicos, fueron impedimento para este prometedor alero/ala-pívot.


Del resto del equipo, destacó un jovencísimo Niccolo De Vico (94), que con minutos en el partido por la quinta plaza, demostró una gran muñeca y capacidad anotadora. Aun muy endeble y demasiado inocente, pero aplicado y con calidad. Eric Lombardi es un escolta atlético, que ahora saca partidos a sus condiciones físicas, pero que tendrá que trabajar mucho técnicamente y mejorar en defensa para tener una opción en siguientes niveles. Stefano Stassi, ala/ala-pívot del 93 tuvo destellos de calidad, con facilidad para crearse sus tiros.



BC Khimki Moscow

Una pena, una verdadera pena. Jugadores con talento lastrados por un entrenador anclado en la vieja escuela soviética. Un hombre que desquiciaba a sus jugadores con aparatosas broncas (llegó a agredir a uno de sus jugadores por no cerrar un rebote defensivo) y sustituciones constantes al más mínimo error, amedrentando y limitando a unos chicos temerosos en la cancha que nunca consiguen coger ritmo. Sergio Scariolo, un hombre muy atento y activo en todos los aspectos deportivos del club en el que trabaja, debería ver lo sucedido en Londres y hacer algo. La rémora que tienen los jóvenes talentos del Khimki es enorme.


Porque talento y aptitudes los rusos tienen de sobra. Comenzando por Alexander Zakharov, un alero con muy buena planta y al más puro estilo Carlos Jiménez, apareciendo por todos lados, peleando el rebote (muy bien en el rebote ofensivo, importantísimo para su equipo), ayudando en defensa y anotando con solvencia. Mejorar el tiro exterior le haría subir varios peldaños. Maxim Chislov promete ser un excelente escolta/alero, con buen tiro y creatividad, pero sobre todo un muy buen defensor (robando balones e intimidando de forma muy activa). Maxim Sakharov es uno de los ejemplos de la cohibición de los jugadores rusos. Unos muelles impresionantes y grandes condiciones atléticas que, con más descaro, le hubiesen hecho ser mejor anotador de lo que ya mostró ser, por su capacidad para el uno contra uno y su buena mano desde el triple.


Del resto, quedarnos con el base Yury Karpenko, que perdió demasiados balones por falta de ritmo desconcentración (procedentes desde el banco) pero que mostró buenas maneras, y el interior Alexander Balakirev, con 2’05 centímetros, buena planta, destellos de calidad en el poste bajo y mucho peligro saliendo a tirar desde el perímetro.



La Caja de Canarias Gran Canaria

El equipo mejor trabajado desde el banquillo, con una gran labor de Rafael Arocha y Martin Guerreiro, al que la ausencia de Bakary Konate (el espigado pívot malí que ya firmase un doble-doble de promedio en el torneo de Roma) por problemas con el visado (los canarios sustituían al BC Kyiv a última hora y no tuvieron tiempo material de arreglar el papeleo) dejó demasiado cojo. Con un buen grupo de bajitos de mucho desparpajo y talento y un interior puro sin centímetros, dejaron buenas sensaciones y mucho carácter, y sólo las circunstancias y caer en el grupo más duro le relegaron a la penúltima plaza.


Brilla con diferencia el escolta Christian Día z, uno de los mejores jugadores ofensivos del torneo. Descarado, eléctrico, excelso en el uno contra uno y buen tirador. Dejó algunas de las acciones más plásticas del torneo, levantando a un frio publico de sus asientos en varias ocasiones. Demasiado irregular, y algo desesperado por las limitaciones que su equipo encontraba. Fabio Santana actuó de base, y se mostró como un chico inteligente, ordenado, muy activo en el rebote defensivo y no exento de calidad. Subrayar el coraje y el desparpajo de Carlos Parras y Adrian Batista, que pasando del 1’80 a duras penas atacaban el aro rapidez y valentía, encarando a cualquiera.


Jonay Cazorla se va del torneo promediando un doble-doble por corpulencia y contundencia en el poste bajo. Un cuerpo tosco y duro, con muchos kilos pero muy pocos centímetros (1’95). Destacar por último a David Delgado, alero poco ortodoxo y ágil en sus movimientos, pero coordinado y que aporta en muchas facetas del juego.



KK Zadar

La gran decepción del torneo. Un conjunto sin disciplina ni trabajo táctico, demasiado blando y anárquico, que fue incapaz de engarzar más de cinco o seis minutos de buen baloncesto y que se marchó de Londres sin conocer la victoria.


Emilio Banic se salva de la frialdad general, pero se va al extremo contrario. Un alero con talento ofensivo, muchísima intensidad, buena defensa, que rebotea mucho y lanza con mucha solvencia de tres, pero cuyo carácter le pierde por completo. Pasado de revoluciones, protestando todo e incapaz de mantener la calma durante todo el partido. Si madura y gana entereza mental, es un jugador muy a tener en cuenta. Donat Milin insinuó su mayor entereza y experiencia (ya estuvo a un nivel correcto en Hospitalet el año pasado) pero parecía desesperado por sus compañeros (y su escaso acierto en el tiro, claramente no fue su torneo) y se perdió para la causa. Una pena, porque tiene maneras para ser un buen base.


Franko Sango es un prometedor alero, con envergadura y capacidad ofensiva, que debe ganar dureza física y mental, pero podría llegar lejos. Benjamin Bucaj fue un chico para todo, con momentos de entrega e intensidad hasta que su equipo se quedó sin opciones, aunque algo desordenado en la cancha. Josip Micic es un base menudo pero rápido y, sobre todo, un excelente triplista. Por último, comentar los desaprovechadísimos centímetros (hasta 213) de Franjo Marasovic, terriblemente blando y perdido en ambos lados de la pista.



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