Domingo, 28 de noviembre de 2021
02.04.2010 - 04:20h. [ Comenta la noticia ]
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Crónica Eurocup: El Bilbao Basket alcanza, entre dudas, la F4 (46-52)



Última estación previa a Vitoria. El Bilbao Basket había convertido en trámite la visita de Nymburk, correspondiente al turno de vuelta de la eliminatoria de cuartos, toda vez que habían doblegado al equipo checo por 12 puntos en su majestuosa pista. Diferencia engañosa ya que el equipo vizcaíno no encontró su ritmo y el modo de doblegar a su rival hasta el cuarto final, pero de forma clara más que suficiente para no padecer en exceso sobre el parquet del Bizkaia Arena. Un tesoro fastuoso para los aficionados locales, que aguardaban iniciar el breve periodo vacacional con una sonrisa, Vitoria dibujada en el horizonte, oasis donde olvidar definitivamente los problemas sufridos a inicios de temporada. Y por qué no soñar legítimamente con la Euroliga. El conjunto checo llegaba a Bilbao con la firme intención de agotar sus opciones, luchar por evitar la eliminación, o poner punto final a su andadura europea de forma honrosa, tal como ha actuado durante la presente Eurocup. El equipo entrenado por Muli Katzurin ha alcanzado metas meritorias y ha logrado obtener un rendimiento pleno a sus recursos. Caras opuestas bajo un signo ya sellado sobre la madera bilbaína.


Bajo mínimos. El inicio del partido iba a delimitar las variables del mismo, para hastío y desesperación de los aficionados congregados en el Bizkaia Arena, en cifras menores a las habituales a pesar de ser el encuentro que debía sellar el pasaporte a Vitoria de los locales. La tensión, el ritmo y el acierto brillaron por su ausencia durante los primeros diez minutos. El Bilbao Basket formaba con un quinteto habitual, con la entrada de Banic en sustitución de Moïso, que venía ocupando plaza de titular. Al pívot croata le acompañaban Javi Rodríguez-Warren-Mumbru-Hervelle. Katzurin, por su parte, daba orden de iniciar el partido con Lee-Lewis-Kremen-Benda-Ricci. El fuerte pívot norteamericano fue el encargado de inaugurar el marcador con una canasta a media distancia. Los primeros instantes quedaron marcados por las pérdidas y el control del rebote en ambas canastas. Los aciertos, escasos, vinieron firmados por los tiros abiertos de los pívots del conjunto checo, siendo Benda quien secundaba la primera canasta de Ricci, y por parte bilbaína fue Chris Warren el encargado de introducir electricidad, alterna, pulso irregular, a las acciones de su equipo. El alero norteamericano taponaba y asistía en contraataque para una sencilla anotación de Mumbru, encestando consecutivamente en dos acciones posteriores, tomando parte en los seis puntos que adornaban el casillero local transcurridos cinco minutos, 6-4. Ron Lewis, desde el triple, devolvía la ventaja al Nymburk, y Benda seguía causando problemas con su movilidad, encontrando la canasta en una acción fuera-dentro. Marko Banic retomó el mando local, y con dos acciones situó al Bilbao Basket por encima, renta mínima, en un exiguo marcador, 10-9. Ventaja que Mumbru iba a hacer crecer hasta los tres puntos tras anotar una complicada bandeja. El primer periodo veía su fin y el timonel del conjunto checo, Arthur Lee, situaba la total igualdad con un triple, siendo los últimos segundos del cuarto protagonizados por la norma común: cúmulo de errores. Esta vez desde el tiro libre, fallando Ron Lewis sus dos intentos desde la línea. Mumbru con un lanzamiento desde la personal dibujaba el marcador final al término del primer cuarto, 13-12. En el cuadro vizcaíno tres hombres cargaron con la totalidad de la anotación, siendo Mumbru con 5 puntos el máximo anotador. Petr Benda, autor de 4 puntos, era el hombre más acertado en el Nymburk.


Orgullo checo. El equipo visitante reaccionó tras una fría puesta en escena y no dejó vencer su ánimo por la desventaja contraída en la ida, en Pardubice. Los hombres dirigidos por Katzurin realizaron un segundo cuarto muy efectivo en la zona defensiva, maniatando por completo el ataque bilbaíno, y amenazaron la seguridad local, haciendo aparecer al término de la primera parte el nerviosismo, disfrazado de tímido silbido articulado por los labios de la afición que se congregaba en el Bizkaia Arena. Para comenzar el segundo acto, el técnico Katzurin introducía una novedad en su formación, juntando sobre el parquet a Lee y Lenzly, como línea exterior. A su lado el trío checo compuesto por Pumprla-Benda-Necas. El Bilbao Basket regresaba a pista con el quinteto compuesto por Salgado-Blums-Mumbru-Hervelle-Moïso. La variante introducida por el Nymburk les reportó beneficio y consiguieron obtener las primeras ventajas claras en el marcador. La versatilidad y movilidad de la pareja interior Benda-Necas hacía daño a la defensa bilbaína. Radek anotaba una cómoda canasta tras rebote ofensivo, mientras que Petr continuaba destrozando el aro con tiros de media distancia. Junto a la actuación de ambos jugadores destacó la actuación de Arthur Lee. El veterano base pasaba a la acción y lograba superar con sencillez la defensa de Javi Salgado, poco acertado en su entrada a pista. El Nymburk firmaba un parcial de 0-9 tras tres tiros libres anotados por el propio Lee, 13-21. Katsikaris buscó soluciones y el equipo encontró a Janis Blums, héroe ocasional del último mes bilbaíno. El letón, en difícil posición, encontraba el aro desde la línea de tres puntos, rompiendo el contundente y desfavorable parcial que reinaba en pista. Los últimos minutos de cuarto fueron igualados y la ventaja checa no aumentó. Javi Rodríguez volvió a encargarse de la defensa de Lee, y tanto Banic como Benda intercambiaron acciones positivas para sus respectivos equipos. El marcador indicaba al final del segundo periodo el resultado de 18-26. El Bilbao Basket cerró el cuarto habiendo anotado tan solo cinco puntos, por 14 el cuadro checo. En las filas del Nymburk destacó el acierto de Lee, autor de cinco puntos, así como el de Benda, 4 puntos. El pívot cerraba la primera mitad con 8 puntos en su casillero, siendo el arma más fructífera en la parte centroeuropea. Marko Banic, con seis puntos, era el jugador más acertado entre las hordas locales.

Resurrección. El Bilbao Basket alcanzó el descanso con una incómoda sensación. El ataque no funcionaba en ninguna de sus variantes y los checos habían obtenido una renta de ocho puntos. Inquietante para el momento donde se encontraba el partido. Fotis Katsikaris había probado casi al completo la totalidad de sus alternativas, pero aún su rotación guardaba una carta. El entrenador heleno daba entrada como única variante al quinteto que inició el encuentro a Seibutis. El alero lituano aportó respuestas y soluciones. El Nymburk continuaba con la apuesta que tan positivos réditos le aportó durante el segundo periodo. El juego exterior lo conformaba la pareja Lee-Lenzly, mientras que el dúo interior estaba compuesto por Benda y Necas, siendo el alero Michal Kremen quien cumplimentaba funciones de engranaje entre ambas partes. El huracán bilbaíno no tardó en desatarse, llevándose por delante los primeros minutos del cuarto. Seibutis anotaba una penetración con adicional, y Mumbru correspondía con una majestuosa anotación a la media vuelta, situando el marcador en un tranquilizador 23-26. El recital del exterior báltico iba a continuar y con un triple, además de recuperación y asistencia para la inmediata canasta de Marko Banic, dejaba el luminoso numérico igualado, 28-28. En el Nymburk sólo Mike Lenzly opuso resistencia ante el demoledor inicio local. El británico anotó sus seis puntos en los primeros instantes de cuarto, culminados con un espectacular triple más adicional que despertó celos y enojó a Alex Mumbru. Los checos, que tras 25 minutos de juego ininterrumpido daban descanso a Lee, lograban retomar el pulso al partido, y desde la agresividad defensiva propiciaban veloces ataques, como el terminado en mate por Pumprla, 28-34. Un parcial de 0-6 parecía devolver el control de la situación a manos checas, pero el equipo vizcaíno supo contestar, dentro del bajo tanteo, con otra ruptura 7-0 favorable, que se unía al 10-2 inicial para darle una angosta ventaja, 35-34. Javi Rodríguez sacó a relucir sus dotes ofensivas, mientras que sendas canastas procedentes del juego de aleros, Mumbru-Seibutis, firmaban el liderazgo bilbaíno. Muli Katzurin reaccionó introduciendo en pista a su trío anotador, Lee-Lenzly-Lewis, y una canasta en penetración del base fijó el 35-36 con el que se llegaba al final del tercer acto. Seibutis, autor de 8 puntos en el cuarto, fue el hombre sobre el que resucitó el conjunto local, bien secundado por los cuatro puntos de Mumbru. Entre ambos encestaron 12 de los 17 puntos bilbaínos en el tercer periodo. Arthur Lee, 10 puntos, y Mike Lenzly, 6 tantos, eran los responsables de mantener aún en ventaja al conjunto checo.


Pesadilla antes de Vitoria. Aún restaba un último acto, diez minutos que separaban a los bilbaínos de su meta, la fase final que tendrá lugar en la capital vasca y enfrentará a los cuatro mejores equipos de la competición. Un proceso final de tortura dentro del caos y absoluto desastre sobre el que había girado el enfrentamiento de vuelta entre el Bilbao Basket y el Nymburk. El objetivo parecía alcanzado, y el rival situado bajo control, pero el desacierto y los múltiples errores en las filas locales no terminaban por hacer desaparecer la sensación de malestar. Katsikaris introducía un solo cambio, Warren por Mumbru, respecto al quinteto base de la reacción en el tercer periodo. El Nymburk gastaba la totalidad de su arsenal e iniciaba el cuarto con su quinteto con mayor capacidad de anotación, Lee-Lenzly-Lewis-Benda-Ricci. Fue el norteamericano Ron Lewis quien con un tiro lateral abría el marcador en el último acto. El exterior más desacertado en esta noche europea amenazaba con despertar. Fue un espejismo que los hombres interiores del Bilbao Basket no tardaron en difuminar. Banic convertía tras rebote ofensivo y Hervelle anotaba una sencilla bandeja a pase de Seibutis, 39-38. El ala-pívot belga sería el encargad de asistir a Blums, intercambiados sus papeles, para que el letón anotase en un extraña posición, en la cercanía del aro. Sólo Benda, con su acertado juego de cara y fluidez en su muñeca conseguía mantener al Nymburk dentro del partido, 41-40. El periodo transcurría sin sobresaltos, con Salgado encontrando el camino al aro e intercambiando canastas con Arthur Lee. Phil Ricci, con cuatro puntos consecutivos, intentaba dejar su firma en el partido, y Mumbru, inspirado, obtenía oro de su ventaja física al poste sobre Lewis, encontrando a Banic en su asistencia, 45-46. Fue entonces cuando los errores bilbaínos y los ajustes efectuados por los checos hicieron mella El último latido, irreverente, de un condenado a muerte. Dos pérdidas, realizando un 3x1 a Mumbru en su juego al poste, provocaron sendos veloces contraataques de Pumprla, y dos tiros libres de Lee cerraron un parcial favorable al Nymburk de 2-10, dejando el marcador a escasos dos minutos para la finalización con siete puntos de ventaja, 45-52. Supuso el final de la rebeldía checa, obligados a abandonar su notable Eurocup luchando. El desacierto y control por parte del Bilbao Basket impidió que se produjese un daño mayor, concluyendo el partido 46-52. Vitoria y la Euroliga se dibujan en el horizonte vizcaíno. Realidad. Marko Banic, 12 puntos, y Alex Mumbru, 10 puntos, fueron los máximos anotadores del equipo local. En el Nymburk Lee con 12 puntos y Benda con 10 encabezaron la anotación de su equipo. El Bilbao Basket, invicto durante una larga fase de la competición, ha perdido tres de sus últimos cuatro partidos en la Eurocup, y las dudas en su juego ensombrecen la clasificación para la F4. Sumidos en una inmejorable racha de resultados en la competición ACB, Katsikaris confía en cambiar la imagen europea de cara a la cita de Vitoria.

46 - Bizkaia Bilbao Basket (13+5+17+11): Javi Rodríguez (3), Warren (4), Mumbru (10), Hervelle (2) y Banic (12) -cinco inicial-; Salgado (2), Blums (5), Seibutis (8), Markota (-) y Moïso (-)

52 - CEZ Nymburk (12+14+10+16): Arthur Lee (12), Ronald Lewis (5), Kremen (3), Ricci (6) y Benda (10) -cinco inicial-; Lenzly (8), Pumprla (6), Sokolovski (-) y Necas (2)

Árbitros: Sasa Pukl, Sasa Maricic, Damir Javor.

Incidencias: 6.000 espectadores en el Bizkaia Arena.





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Noticia publicada por Kantauri

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