Viernes, 22 de octubre de 2021
23.05.2010 - 21:25h. [ Comenta la noticia ]
0 comentarios
Análisis NIJT Paris 2010: Última entrega, por Alejandro González


ZALGIRIS

El equipo lituano era el gran favorito de su grupo y costó mucho imaginarles fuera de la final antes de la jornada del sábado. Tras la exhibición ante Cajasol, donde todo entraba y jugaban con una facilidad pasmosa, llegaba una victoria muy sólida y trabajada ante Union Olimpija. Sin embargo, Zalgiris no pudo superar al INSEP en el día de menor inspiración báltica y los caprichos y carambolas de los números le apartaron de la lucha por el título.


Equipo muy físico, con centímetros, intensidad y una excelente capacidad atlética, que dominaba muy bien los momentums (salvo en el partido decisivo), peleaba por cada balón y jugaba de forma incisiva y versátil en ataque. Con un núcleo básico formado por Redikas, Ulanovas, Jakstas y Mockevicius. Carecieron de algo más de sentido táctico, fundamentos técnicos y frialdad, atenazándose demasiado cuando vieron por primera vez la posibilidad de quedarse fuera de la final. Algo débil en defensa por orden que no por entrega. Los scouts y aficionados nos quedamos con las ganas de volver a disfrutar en directo de la siguiente perla del baloncesto lituano, y MVP del pasado Eurobasket sub 16 de Kaunas, Tauras Jogela, ausente en la cita parisina.


De la plantilla lituana destaca sobremanera Dovydas Redikas (18’3 puntos, 2’3 rebotes, 3’7 asistencias y 3’3 robos). Llevó al extremo (positivo) aquello que tantas veces se usa de manera demasiado fácil, “hacer de todo en la cancha”. En el caso de Redikas no hay lugar a la exageración. Espectacular exhibición de versatilidad, personalidad, intensidad e influencia en los partidos. Con un físico muy bien formado, el escolta lituano fue omnipresente y certero. Sabíamos que era un magnifico defensor, y nuestras sensaciones se vieron totalmente refrendadas al verle llegar a todas las ayudas, ejecutar cambios y variantes en los desequilibrios, emparejarse con bases rápidos y aleros altos, ejecutar una presión agobiante tanto a toda cancha como en individual ya en cinco contra cinco y mantener la tensión y el rendimiento de forma incansable. En ataque encontraba el aro con facilidad gracias a su primer paso y lo coordinado y potente de sus entradas a canasta, acabando tras contacto, sorteando el tráfico o doblando el balón al hombre abierto. Nos sorprendió su mejorada visión de juego. Además, multiplicó su peligro con su gran momento en el tiro exterior, estando muy acertado a pesar de no acabar de tener una mecánica perfecta. Redikas es un todoterreno de los que enganchan y apasionan, de los que encantan a los entrenadores. Con sus fallos propios de juventud impetuosa, pero con detalles de inteligencia y control tanto de lo que ocurre a su alrededor como de su propio cuerpo y mente. Deberá trabajar algo su técnica para el momento en que físico e intensidad no sean suficientes para alcanzar los niveles más altos, pero el proyecto que se nos presenta resulta interesantísimo.


Rolandas Jakstas (13 puntos y 8 rebotes) estuvo mejor estadísticamente que en Roma, donde fue MVP, pero la sensación general es que en Paris se quedó un peldaño por debajo, quizá por su bajo rendimiento en el momento de la verdad del Sábado. Ante Cajasol y UOL impuso su poderío atlético, la base principal de sus puntos (anotación tras rebotes ofensivos, luchas por la posición, finalizaciones al contraataque) y el motor de su gran capacidad reboteadora. Pero contra las torres francesas la ausencia de otros recursos le limitó demasiado. Sin un juego de pies o movimientos de espaldas al aro, su potencia y rapidez poco pudieron hacer ante el arsenal interior del INSEP. Una de los puntos positivos que sustraemos de la actuación del ala pívot en Paris, más allá de lo comentado y ya conocido de él, fueron sus apariciones desde media-larga distancia, acciones poco habituales hasta entonces y en las que se desenvolvió con acierto.


Grata sorpresa la disfrutada con el alero Edgaras Ulanovas (17’3 puntos, 4’3 rebotes y 1’7 robos). Completo jugador de fuerte complexión física y largos brazos. Parece haber dado un paso adelante en su faceta ofensiva, desplegando un completo arsenal de opciones. Fiable tirador de larga distancia con su zurda, ataca el aro con soltura y potencia y es capaz de llevarse a su defensor al poste bajo y lucir fundamentos de espaldas a canasta. Ayudó al rebote e impuso físico (aunque algo de desorden) en defensa. Tomas Lekunas, uno de los grandes soportes de la Lituania subcampeona de Europa sub16 el verano anterior, quiso volver a ser ese hombre de entrega y labor versátil que acompaña a las estrellas, cumpliendo bien funciones más oscuras pero estando algo apagado de cara al aro.


Reflejando el problema del baloncesto lituano, Zalgiris careció de un base de suficiente nivel, a pesar de que las estadísticas de Vytenis Cizauskas (11’3 puntos, 3’3 rebotes y 4 asistencias) puedan ser algo engañosas. Cizauskas le arrebató protagonismo al teórico base titular, Evaldas Aniulis, y a pesar de su buen hacer, la ausencia de una dirección de juego definida condujo a un ataque algo anárquico y apoyado en las acciones individuales. Con Aniulis muy frio, Cizauskas se mostró mas activo y participativo, mostrando algo de descaro y productividad a pesar de las deficiencias técnicas y un físico falto de explosividad y motor inferior para sostener a los bases rivales. Ni mucho menos un mal base, pero tanto Zalgiris como Lituania necesitan algo mas para acompañar el gran nivel que generan para el resto de posiciones


Acompañando a Jakstas en el juego interior, y ante la sorprendente falta de minutos de Jankaitis (muy bien en Roma), vimos a Egidijus Mockevicus (11’7 puntos y 7’3 rebotes), un center puro de kilos y fuerza, capaz de anotar dentro por musculo más que por técnica, aunque dejó alguna insinuación . Buen trabajo de posicionamiento y nivel de brega en el rebote en ambos lados de la cancha. No llegó a producir lejos del aro aunque se mostró firme desde el tiro libre. Su lucha contra los pívots del INSEP fue encomiable.



Union Olimpija Ljubljana

Los campeones del torneo de Londres volvieron a demostrar el buen trabajo y equilibrio táctico que Luka Bassin impregna en el equipo, desplegando un juego vistoso y completo que produjo sus mejores frutos en el partido inaugural, en el que vencieron al a la postre campeón INSEP. Sin embargo, los problemas físicos de Gezim Morina , MVP en Londres, que se perdió el primer encuentro y apenas pudo disputar minutos en el torneo, limitó las opciones ofensivas del equipo y las lagunas mentales típicas del conjunto esloveno le privaron de terminar de superar al Zalgiris en un partido que se les escapó en el tercer cuarto y en el que desaparecieron las opciones de alcanzar la final del domingo. El propio Bassin explicaba mejor que nadie la situación, comentando que tanto su equipo como el baloncesto esloveno alcanzaría una dimensión mucho mayor de tener algo del carácter típico de los equipos griegos o turcos.


Sin Morina, el peso del equipo recaía aun más en las espaldas de Jan Span (12’3 puntos, 7 asistencias y 5’3 rebotes). El base, ya enrolado en la dinámica del primer equipo, jugó a gran nivel y acabó como el mejor asistente del torneo. Span genera muchísimo juego a través del pick and roll, acción en la que se desenvuelve a las mil maravillas, creando opciones para sí mismo, buscando la continuidad del hombre alto o buscando hombres abiertos tras los ajustes defensivos. Con una buena visión de juego y capacidad de pase, busca la asistencia tras dividir la defensa con su penetración a canasta. Anota de forma solvente, aunque sigue siendo demasiado irregular en el tiro de larga distancia. En Paris estuvo muy activo al rebote. Sigue teniendo problemas en defensa individual y es parte fundamental del mal endémico del equipo, la desconcentración en determinados sectores de los partidos. Ganando constancia y mejorando su tiro, tiene cualidades y madera de líder suficientes para ser un base importante en niveles superiores.


La ausencia de Morina, ala pívot mas orientado a jugar de cara al aro pero que también aportaba desde dentro, dejaba desprotegida la pintura eslovena. Un buen momento para que el center de 2’10 Bojan Radulovic (14 puntos y 6’3 rebotes) diese un paso adelante y se quitase de encima el cartel de grandullón blando que se ganó a pulso en Londres. Parecía salir decidido a hacerlo en la jornada inaugural ante INSEP, encuentro en el que sacó a relucir sus buenas maneras para anotar en el poste bajo (21 puntos y 9 rebotes). Le vimos por fin finalizar jugadas de espaldas al aro con calidad y coordinación. Pero la sensación previa no llegó a desaparecer nunca. No sólo por ir de más a menos durante el torneo. Ya el primer día los mismos puntos débiles resultaron demasiado evidentes. Manos blandas, problemas para pelear la posición y falta de contundencia para anotar tras contacto. Es cierto que no es demasiado fuerte, pero parece más una cuestión de mentalidad y garra. Si tenemos en cuenta que estuvo muy sólo por dentro, podemos equilibrar ciertas cosas y sacar algo positivo de su paso por Paris, aunque mucho debe de cambiar el serbio para ganarse minutos y respeto en el terreno profesional.


Uno de los puntos más interesantes del planteamiento del Union Olimpija es la versatilidad y fuente de mismatches que generan su trío de 3-4. Si Kastrati fue quien mejor impresión dio en Londres, en la cita parisina debemos quedarnos con el rendimiento de Filip Petrovic (15 puntos y 3 rebotes). El alero siempre se mantuvo a caballo entre posiciones interiores y exteriores, si bien casi todo su peligro se genera cuando encara el aro. Su movilidad, agilidad e inteligencia le permitían ocasionar grandes desajustes en las defensas rivales, creando errores de marca de forma constante. Petrovic aprovechaba muy bien esos fallos lanzando de tres con gran acierto (44%) o encontrando posiciones cómodas en las cercanías de la canasta. Erjon Kastrati y Boris Bosnjak estuvieron algo menos acertados y, sobre todo, conectados y concentrados, hecho que acabó siendo una de las grandes rémoras del equipo. Con uno a gran nivel y los otros dos aportando de forma secundaria, Bassin tiene una fértil fuente de opciones en ambos lados de la cancha.


Intentó sobreponer esa deficiencia Dorde Micic (6 puntos y 3’3 rebotes), que no estuvo presente en Londres. Micic dejó grandes destellos de calidad y versatilidad, apareciendo de forma providencial el día de la victoria ante INSEP, pero careció de descaro y atrevimiento para seguir produciendo de forma constante. Una pena, porque cuando el alero se sintió con confianza nos enseñó su buena mano desde el exterior y su capacidad para atacar el rebote ofensivo. La gran revelación de la cita londinense, Klemen Prepelic (8’7 puntos, 2’7 rebotes y 2’7 asistencias) estuvo menos participativo (mantuvo porcentajes aunque tomó mucha menos responsabilidad ofensiva) pero tuvo tiempo suficiente para confirmar sensaciones. Un escolta muy completo, que anota con facilidad (si bien se limitó a lanzar de tres en Paris) y se implica mucho en el resto de facetas del juego, aportando mucho y haciendo las cosas casi siempre bien.


Con Morina prácticamente fuera, dos de los tres sustentos del trío de forward en bajo rendimiento y Prepelic algo menos presente, Union Olimpija acabó despidiéndose del torneo con una victoria, dos derrotes y un sabor agridulce. Toca volver a casa (jugadores como Prepelic o Bosnjak juegan como invitados) y seguir peleando contra la complicada situación que vive el histórico club de la capital eslovena.



KK SPLIT

Los croatas, con un equipo bastante limitado, pelearon lo indecible y se mantuvieron la fe y el orden tratando de arañar al menos una victoria, objetivo justo para un conjunto que recibió su invitación tras la decisión de los organizadores de apartar al Lietuvos Rytas. Apoyados en sus dos figuras principales, Katic y Najev, y con secundarios muy competitivos como Reinholt, hicieron frente a la falta de recursos técnicos puros y capacidad atlética y estuvieron muy cerca de tumbar al FMP (el milagro de Miljenovic sobre la bocina lo evitó) pero consiguieron superar a la denostada Benetton en la última jornada de la fase de grupos. Sin demasiada fluidez ofensiva, la inspiración individual de Katic y la gran labor en el rebote ofensivo eran las fuentes básicas de anotación. La rapidez, actividad y ayudas constantes salvaguardaban la canasta propia con solvencia.


Toni Katic (14 puntos, 5’7 rebotes y 5 asistencias) fue el motor del equipo. Todas las acciones pasaban por sus manos, generando peligro desde su gran habilidad para el uno contra uno. Entrando a canasta, es terriblemente hábil para sortear el tráfico y sabe utilizar su cuerpo para protegerse y finalizar tras contacto. No estuvo demasiado acertado de cara al aro y volvió a evidenciar sus problemas en el tiro exterior, algo de lo que Split se resintió bastante. Katic es un base de instinto anotador más que director, con problemas para crear en estático pero con gran facilidad para superar defensores y salir rápido a la contra. Con buena ejecución en el pase, cierta visión de juego y mucha actividad.


El otro gran pilar del equipo fue el ala pívot Filip Najev (13’7 puntos, 11’3 rebotes). Intenso y contundente por dentro, Najev dominaba los tableros imponiendo su ley (actividad, posición e intuición) en el rebote, atacando de manera brillante el rechace ofensivo. Inteligente, se movía muy bien sin balón y tenía buenas manos para recibir y resolver de forma rápida. No rehúye la pelea y se mide a cualquiera. No tuvo su torneo en el tiro exterior, faceta en la que suele desenvolverse bien pero en la que estuvo negado en Paris. Móvil y ágil, fue una gran arma al contraataque y jugando situaciones de pick and roll con Katic.


Una de las más gratas sorpresas de la cita parisina fue la protagonizada por el escolta danés Esben Reinholt (12’3 puntos, 4’3 rebotes). No es nada habitual ver a un jugador del resto de Europa ir al baloncesto balcánico de categorías inferiores. Estamos más acostumbrados a presenciar el camino inverso, más bien. El entrenador de Reinholt en Dinamarca, de origen croata, buscó hueco en Split al joven, otorgándole así la oportunidad de crecer como jugador lejos de un baloncesto tan estancado como el danés. Reinholt es un escolta de fuerte físico y completo juego. Excelente defensor, tanto por capacidad atlética como por fundamentos e intensidad. En ataque se encuentra en plena progresión, pero ya se ven las primeras trazas de anotación consistente, no sólo entrando a canasta sino lanzando en suspensión tras bote. Su muñeca no es aun consistente, pero parece más que probable que acabe siendo un tirador fiable.


En una rotación corta, Josip Matic (6 puntos, 9 rebotes) se convirtió en una pieza fundamental. A caballo entre los puestos de 3 y 4, Matic fue un buen complemento aportando sobre todo gran actividad reboteadora, gracias a sus largos brazos y posicionamiento. Sus rechaces ofensivos otorgaron importantes segundas opciones a un ataque nada fluido. No era una referencia en ataque, pero cada vez que se decidía a lanzar a canasta ejecutaba con acierto, siendo una buena descarga para los tres anotadores principales. Mihail Maric (4’3 puntos y 4 rebotes) desempeñó un papel parecido, aunque con una presencia predominantemente defensiva. Faceta en la que cumplía con su velocidad para ir a las ayudas, anticipación e infatigable actividad. Desacertado en el tiro, se centró en su rol al otro lado de la cancha.


Completaban la rotación dos hombres de perímetro, Bruno Markulin (7’7 puntos) y Vicko Perasovic (7’3 puntos). Markulin es un escolta de buena planta física, con buenas maneras pero que no estuvo acertado en el tiro a pesar de mostrar buena mecánica y fundamentos. El hijo de Velimir Perasovic aportó algo que, salvo Najev en algún momento, ninguno de sus compañeros tenia. Temple, visión de conjunto, control. Lejos de ser tan buen tirador como su padre, anota principalmente desde la penetración aunque sacó algún tiro de media-larga distancia interesante. Un hombre de labor más discreta pero importante. Una ayuda, junto con Reinholt, para subir el balón y comenzar las jugadas, dada la atención y estrechos marcajes dedicados a Katic.



Benetton Treviso

No ha sido un buen torneo para el equipo trevisano. Todo salió mal desde el principio, pues el equipo senior de la Benetton decidió no permitir a la estrella de su cantera, Alessandro Gentile, viajar con sus compañeros, para ayudar al primer equipo en el decisivo de serie A en el que la escuadra verde se jugaba su pase a playoffs. Sin la principal fuente de puntos, Benetton perdió el norte y la calma, mostrándose como un equipo desestructurado, pasional pero caótico, en el que además sus tiradores estuvieron negados de cara al aro. Demasiado cuando además empiezas un campeonato enfrentándote a equipos del nivel de FMP (soberana paliza) y Unicaja. Ante Split los italianos plantaron cara en un encuentro sin presión pero con tensión competitiva, aunque los croatas acabaron ganando dejando al conjunto transalpino como el único incapaz de saborear las mieles del triunfo.


Se necesitaba un director que pusiese orden en tal desconcierto, y Alessandro Zanelli (15’3 puntos, 3’3 rebotes, 3’3 asistencias) se ofreció voluntario. Con más corazón que técnica, Zanelli es un base muy incisivo, intenso y peleón. En el torneo de Roma se quedó en un segundo plano ofensivo pero en Paris dio el paso adelante que precisaba su equipo. Buscando siempre el uno contra uno, penetrando a canasta y finalizando (incluso en tráfico y tras contacto) o parándose para lanzar tras bote. Incluso mostró buena mano de tres. No fue un director al uso, y tuvo problemas para superar la presión a toda cancha y generar en estático, pero su capacidad de desborde (de nuevo, más por fe que por fundamentos) daba vida a la Benetton.


Sin Gentile, los dos alas foráneos del equipo debían tomar mayor peso anotador, pero ambos fallaron desde la línea de tres, desequilibrando el ataque trevisano. Además, ambos estuvieron demasiado anárquicos e indisciplinados, perdiendo la concentración, la posición y el control con demasiada facilidad. Son chicos con talento, pero necesitan trabajar mucho en aspectos tácticos y mentales. El croata Armin Mazic (13 puntos, 3’7 rebotes) posee un muy buen físico para el puesto de alero. Largos brazos y buena estatura, aunque no demasiado explosivo. Su buen manejo de balón le permitía echar una mano a Zanellli para subir la pelota, llegando a ejercer de base por momentos. Buena planta en el lanzamiento pero no encontraba el aro. El búlgaro Pavlin Ivanov (11 puntos, 4’7 rebotes, 2’3 asistencias) es más pequeño, perfecto para la posición de escolta, más explosivo y mejor penetrador. Es buen tirador también pero acumuló tiro fallado tras tiro fallado (29% de dos, 20% de tres). Más físico, también fue una buena ayuda en la circulación de balón.


La pareja interior de la Benetton se complementaba muy bien, aunque se vieron superados por sus rivales en casi todo momento. Raphael Gaspardo (3’7 puntos, 5’3 rebotes) es un ala pívot que juega de espaldas al aro, sacando partido de su movilidad y agilidad. Capaz de desbordar y atacar el aro, pero demasiado blando para finalizar con contundencia. Andrea Quarisa (9’3 puntos, 9’7 rebotes) era más corto de estatura pero terriblemente batallador e intenso. Escaso de técnica y touch alrededor del aro, anotaba en segundas opciones y movimientos al poste bajo llenos de energía. Desordenado y en ocasiones descentrado, podría ser un buen interior en profesionales si consigue conducir su constancia y concentración en los partidos.


Del resto del equipo, destacamos a dos chicos interesantes. Ludovico De Paoli (6’7 puntos, 5’7 rebotes) tiene unas condiciones físicas tremendas. Con un cuerpo muy similar al de Donatas Motiejunas y 2’07 de estatura, es francamente ágil y coordinado, capaz de poner el balón en el suelo y salir fuera a lanza de media-larga distancia con solvencia. Su tiro de 4-5 metros es muy preciso y difícilmente defendible. Necesita fuerza y contundencia para aportar también en las cercanías del aro. Gianluca Valesin (10 puntos, 2’3 asistencias) es un escolta con capacidad para crearse su propio tiro gracias a su dribbling, buen manejo del balón y coordinación para movimientos complejos entrando a canasta. Buen tirador de larga distancia, perdía el control con demasiada frecuencia y parecía carecer de cierto sentido táctico y visión de juego.



Compartir noticia:  Facebook |  Twitter |  Menéame |  Digg |  Del.icio.us |  Technorati |  Yahoo! My Web   


Noticia publicada por Alejandro González

0 comentarios
Danos tu opinión
Danos tu opinión
Nick:


Comentario:


Código de seguridad: 6308

Por favor, necesitamos que reescribas el código de seguridad para asegurarnos que no se trata de un robot:


Patrocinadores: Federación Española de Baloncesto           Marina Esports           Basket Málaga

© BasketMe, 2006-2011   RSS   |   Live scores   |   Aviso legal   |   Contacto   |   Colabora con nosotros   |   Créditos