Viernes, 22 de octubre de 2021
05.05.2011 - 13:40h. [ Comenta la noticia ]
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Guía Final Four 2011: Montepaschi Siena, el apunte histórico, por Iván Fernández





Antes de la década prodigiosa

Situada en la toscana italiana, cuenta la leyenda que los hijos de Remo, Asquio y Senio, fueron los encargados de fundar la bella ciudad de Siena entre las tres colonias que hoy en día la rodean. Leyenda o verdad, lo cierto es que hoy en día esta pequeña joya en nada desmerece la belleza de sus “vecinas” Florencia o Pisa, y de hecho su centro histórico ha sido declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO gracias sobre todo a su maravilloso herencia medieval. Es aquí, al calor de sus interminables y angostas callejuelas y el enigmático influjo gótico de su Catedral, donde paso a paso y con la coherencia por bandera, Ferdinando Minucci ha ido moldeando un proyecto ganador que domina con solvencia la LEGA y se codea sin sonrojo con los grandes clubes europeos.

Con poco más de cien mil habitantes, Siena aúna las dos caras de la Toscana la de la belleza casi sobrenatural de sus ciudades (el síndrome de Stendahl) y campos, con la de la herencia luchadora encarnada en Livorno, cuna del partido comunista italiano (impagables las páginas que Enric González le dedica en su “Historias del calcio”) o de Carrara, la ciudad de donde nació el mármol que Miguel Ángel utilizó en su David y sede de uno de los mayores centros anarquistas que hoy resisten en esta Europa cada vez más cansada de sí misma.

Ubicado el entorno, mucho más complejo resulta fechar el nacimiento exacto del baloncesto sienés, por más que se tenga asimismo como el más antiguo de Italia, criado en una de las instituciones deportivas más antiguas de Italia, Mens Sana.

Más claro es su ascenso a la élite, para el que el club toscano habría de esperar hasta los años 70 obteniendo una meritoria séptima plaza en la temporada 73/74 bajo las órdenes de Ezio Cardaioli y con Carl Johnson y Enrico Bovone como sus jugadores de referencia.

Convertido en un club “ascensor”, Siena vive años de idas y venidas con algunos momentos de gloria como su primera participación europea. En la Copa Korac 79/80, y bajo el patrocinio de Antonini, el Siena alcanza la liguilla de cuartos de final con George Bucci como referencia sucumbiendo en un cuádruple empate donde el beneficiado es el Hapoel Tel Aviv (a la postre eliminado en semifinales por la Cibona de Novosel) quedándose en la cuneta, junto a los toscanos, el Aspo francés y el Borac Cacak serbio, donde empezaba a despuntar un joven base llamado Zeljko Obradovic.

El club debería esperar catorce años más para volver a una competición europea, en concreto la Recopa del 94 (eliminados por el Tofas Bursa en la tercera ronda.

Pero si hay un momento clave en la historia del club sienés ese es la llegada de Ferdinando Minucci apenas comenzada la década de los 90. Natural de la propia Toscana, Minucci llega al club para realizar tareas relacionadas con el marketing pero en apenas un par de temporadas pasa a hacerse cargo de la dirección deportiva, logrando su primer gran éxito en la temporada 92/93 cuando la Mens Sana asciende, ya definitivamente, a la máxima categoría del pallacanestro guiado por la presencia del elegante Darren Daye. Formado en UCLA, y de interesante carrera en la NBA, Daye pasa por ser uno de los norteamericanos más elegantes y plenos de clase que vieron las pistas europeas, siendo clave en los dos títulos ligueros de Scavolini (87/88 y 89/90) así como en el subcampeonato de la Korac y el acceso a la Final Four de 1991.

Las siguientes temporadas son de plena consolidación con apuestas sobre seguro y con nombres tan reconocibles como los de Sandro Dell’Agnelo, Larry Middleton o Gerald KIng los toscanos logran un meritorio 6º puesto en la temporada que vuelve a abrir las puertas de Europa. El periplo por la Copa Korac 1999 es altamente positivo y el conjunto sienés sólo cede en los cuartos de final ante el futuro campeón, un F.C. Barcelona que necesita apelar a la épica en la vuelta en el Palau para, de la mano de Gurovic y Djordjevic, vencer a los italianos por 76-59. 17 puntos de ventaja… sólo uno más de los que el Siena había logrado en la ida (87-71 con 24 puntos de Larry Middleton).

Las bases asentadas, la gestión humilde pero segura, fiable y sin tendencia al gasto descontrolado… visto en perspectiva todo parece preparado para el salto final, y éste llega con el nuevo milenio.

Fundado en 1472 por la Magistratura de la ciudad de Siena como un Monte de Piedad, la Banca Monte dei Paschi di Siena S.P.A. (MPS) es el banco en funcionamiento más antiguo del mundo y, a día de hoy, la tercera entidad bancaria más importante de Italia. Antiguo empleado del sector, Minucci consigue la implicación de Montepaschi en el club a través de un patrocinio directo y, quizá lo más importante, de una auténtica identificación ciudadana con un proyecto que ahora ya sí se muestra claro y diáfano.

El resto ya es historia más conocida. En 2001, aprovechando el cisma europeo, una Siena con Gorenc y Evans de puntales participa en la Suproliga, pero es un año después cuando da el gran salto. Finalistas coperos, los 35 puntos en la final de Roberto Chiacig no bastan para frenar a una Kinder que con 28 de Ginobili y 17 de David Andersen se lleva el título por un ajustado 79-77.

Lejos de ser una decepción, la temporada sigue viento en popa y el Siena se alza con la Copa Saporta derrotando en la final al Pamesa Valencia y, por si fuera poco, se gana plaza en la siguiente Euroliga. La rapidez de Stefanov, la clase anotadora de Naumoski, el trabajo de Chiacig o la polivalencia del gran Milenko Topic arman un equipo heterodoxo pero brillante y muy difícil de superar, capitaneado en el banquillo por Ataman.

La temporada siguiente se habría de saldar con un nuevo, e inesperado éxito, al alcanzar la Final Four de Barcelona (donde por cierto sus seguidores se hicieron querer con su gran sentido del humor y sus ingeniosas pancartas “Sexo, droga y pick’n´roll”…). La base del equipo la sustentan la excelente dirección de Vrbica Stefanov, los puntos de Alphonso Ford y los rebotes de Turkcan, aunque hay que reconocer que su pase a la Final Four fue cuanto menos rocambolesco.

Por aquel entonces la primera fase de la Euroliga se componía de tres grupos de 8 equipos, de los cuales los 5 mejores de cada grupo y el mejor 6º de los tres accedía al Top 16. Llegada la última jornada la única opción de los toscanos, que debían jugar el jueves, pasaba sólo por ser el mejor sexto y el primer resultado de la jornada del miércoles les daba alas, pues el Pau Orthez caía en casa y se quedaba en 6 victorias, las mismas que el Siena tendría si ganaba el día siguiente y con un average más beneficioso. Pero paralelamente, otro resultado daba al traste con las ilusiones del Mens Sana, que contemplaba estupefacto como el Real Madrid perdía en casa ante el Villeurbanne, quien liderado por un enorme Gulyas (en todos los sentidos) se colaba como quinto y dejaba a los blancos como sextos, obligando al Siena a obtener una victoria clara. El resultado de ese partido lo dice todo: 112-49 ante un Buducnost (Milojevic, Koljevic, Pavlovic, Cabarkapa…) totalmente desbordado.

Con la inercia del milagro el Siena afrontaba el Top 16 (por entonces el primero pasaba directamente a la Final Four) y completaba la gesta dejando por detrás al Panathinaikos (vigente campeón, Skipper y Ulker). Pese a caer en las semis ante el Benetton y no pasar del 4º puesto en la LEGA, el éxito era todo un hecho.

En esta tesitura y con la salida de jugadores clave como Ford o Turkcan y del propio Ataman, el Siena decide apostar por Carlo Recalcati. Recalcati, toda una leyenda en el basket italiano, era un tirador excepcional y junto a Marzorati había liderado al Cantu durante los años 70 consiguiendo dos scudettos y 6 títulos europeos (3 Korac y 3 Recopas) con actuaciones memorables, como los 50 puntos entre los dos encuentros de la final del 73 o su pique con Kikanovic en la del 74. Como entrenador tampoco se quedaba corto y había guiado al título a la Fortitudo y al Varese, además de ese mismo verano al bronce europeo a una brillante y sorprendente Italia.

Recalcati apuesta por una nueva pareja de extranjeros (Thornton-Vanterpool), amén de la por la llegada de un David Andersen que habrá de ser decisivo y por un basket más dinámico que pronto daría sus resultados. En primer lugar el Siena consigue repetir presencia en la Final Four, donde cae en una extraña y espectacular semifinal. Extraña porque pese a la trascendencia y a la rivalidad el partido resulta un tanto frío ya que el pabellón esta prácticamente vacío por la negativa de las aficiones a viajar a Tel Aviv y la desidia del público local que se reserva para “su” Maccabi. Y espectacular, por resolverse mediante una prórroga (la única hasta la temporada en la historia de la Final Four que no se ha disputado en el partido de consolación) y por el juego presenciado. Finalmente el Siena cae por un ajustado 103-102 ante un Skipper de Bolonia (Vujanic, Basile, Pozzeco, Smodis, Van der Spiegel, Lorbek, Mottola, Delfino, Bellinelli…) que ya había propiciado algunos de los momentos más brillante de la temporada con resultados de lo más abultado (derrotas caseras 114-118 ante el Panathinaikos o 104-111 ante Maccabi o grandes victorias fuera 89-99 en Tel Aviv o en casa 117-107 al Zalgiris).

Lejos de conformarse el Siena se planta en la final liguera tras dejar en la cuneta a Varese y Scavolini con sendas demostraciones de fuerza.

Tras su vibrante semifinal europea, Siena y Skipper vuelven a encontrarse, esta vez en la final de la LEGA, a la que ambas escuadras han llegado invictas en play-off, y pese a que el Siena cuenta con el factor pista los precedentes no son buenos (4-1 para el Skipper durante la temporada). La final se disputa en formato alterno y arranca con victoria del Siena tras una gran segunda parte. En el segundo encuentro, disputado en Bolonia comienza a emerger la figura de Andersen que guía al Siena a la remontada en el último cuarto y termina con 15 puntos y 25 de valoración. Con todo, la consagración definitiva del pivot australiano, que en Bolonia no había dejado de ser un excelente complemento, llega de nuevo como local y ya desde el primer momento.

El Skipper enrabietado sale con un 0-5 pero el australiano replica con 6 puntos seguidos que lanzan definitivamente al Siena que acaba aplastando al Skipper y logra así el primer título de su historia. Por su parte Andersen termina con 20 puntos, 37 de valoración y un espectacular 14/14 desde el 4´60 que se ve reconocido al recibir el MVP de la final.

Las dos temporadas siguientes resultan más agridulces con el equipo cayendo en los cuartos de final, justo antes de que en la temporada 2006/07 Simone Pianigiani tome el relevo iniciando la actual etapa de bonanza. Un período coronado con la impresionante racha de triunfos domésticos y su doble presencia en la Final Four (2008 y 2011) que configuran una década realmente prodigiosa.


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Noticia publicada por Iván Fernández

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