Domingo, 24 de octubre de 2021
05.05.2011 - 14:18h. [ Comenta la noticia ]
0 comentarios
Guía Final Four 2011: Panathinaikos, el apunte histórico, por Iván Fernández




Dominadores de nuevo - Los años oscuros

Que el Panathinaikos es a día de hoy uno de los grandes dominadores del panorama cestita en el viejo continente es una obviedad que llega avalada por unos impresionantes números que incluyen 5 Euroligas en los últimos 15 años (4 en la pasada década). A este periodo de fortaleza continental el Panathinaikos le ha unido en las últimas temporadas el de una competición helena que domina con una autoridad casi aplastante. Ganador de 12 de las 13 últimas ediciones ligueras (con la única excepción de 2002 donde caía en semifinales y donde finalmente el AEK de Zisis sería campeón), el Panathinaikos vive el que es su segundo gran reinado en la HEBA y lo hace tras superar la peor racha de sus historia…

Fundado en 1922 como parte de la estructura del PAO, entidad polideportiva fundada ocho años antes como una escisión del Panellinios (la primera significa para los atenienses por el más genérico para los helenos de la segunda… aunque el motivo del cisma vino por la negativa de estos últimos a desarrollar una sección futbolística), el Panathinaikos logra su primer gran éxito con la consecución del título liguero de 1946, que revalida al año siguiente. Ganador de otros 7 títulos en las dos décadas siguientes, es sin embargo en la década de los 70 cuando el Panathinaikos se erige en el gran dominador de la competición helena, de tal manera que entre 1971 y 1984, los verdes se llevan 11 títulos ligueros. Dirigidos desde el banquillo por entrenadores de la talla de Mouroutzis o Kostas Politis (clave como jugador en los éxitos de la etapa anterior y seleccionador de la mítica Grecia de 1987), el Panathinaikos alcanza además las semifinales de la Copa de Europa cayendo ante un Varese, que a la postre se proclamaría campeón tras derrotar por un sólo punto a la Jugoplastika de Split en la final.

Pero la liga del 84, y con un único alivio en forma de victoria copera en el 86 ante el odiado Olympiacos, marca el punto final a la primera hegemonía “verde” virando el poder hacia una Salónica donde a siete títulos consecutivos del Aris (a los que hay que sumar 6 coperos y tres presencias en la Final Four) le sigue el segundo entorchado en la historia del PAOK.


- Los años del PAOK de Salónica

Aunque la historia reciente pueda hacer creer lo contrario, el club blanquinegro no había sido un factor diferencial en el campeonato griego prácticamente nunca. Fundado en 1926, el PAOK de Salónica creó su sección de baloncesto en 1928 formando parte de los inicios baloncestisticos de la competición griega. Convertido en un clásico europeo a partir de los años 80, el PAOK no presenta sin embargo un currículo nacional excesivamente grande ya que en sus vitrinas “sólo” se acumulan dos títulos ligueros (1959 y 1992) y 3 de Copa (1984, 95 y 99). El primer título liguero data de 1959, y fue conseguido tras derrotar en el partido decisivo a su sempiterno enemigo, el Aris de Salónica por 66-58, con 25 puntos de Ikonomou y 18 de Theothoritis.

Como curiosidad, hay que decir que el título se decidió por el formato triangular y que para evitar problemas la organización contrato a dos árbitros yugoslavos (Vukovic y Pastor). En 1992 llegaría el segundo título tras imponerse 3-1 en la final ante el Olympiacos de Paspalj, y contando con la exultante capacidad anotadora de Prelevic y la solvencia interior de Fassoulas y Barlow.

En cuanto a los títulos coperos, el más recordado es el de 1984 cuando el PAOK, finalista ya un año antes, derrotaba en la final al Aris por 74-70 con 27 puntos de Stavropoulos.

El segundo título copero llega en 1995, con el PAOK superando en la final al Panionios por un claro 74-59 y con Prelevic y Savic como hombres fundamentales (27 y 21 puntos respectivamente), y el tercero habría de esperar hasta 1999, donde derrotaba al AEK por 71-54 en un torneo cuyo MVP iba a parar a las manos de Walter Berry. Curiosamente su historia europea es más pródiga en grandes resultados.

El debut europeo del PAOK de Salónica tuvo lugar en 1960 con la participación del club en una Copa de Europa donde no pudo pasar del primer corte tras caer doblemente ante el CCA Bucarest. Los blanquinegros no volverían a Europa hasta 1975, donde caían en segunda ronda ante el Bosna Sarajevo de los Delibasic, Varajic, Radovanovic o Pesic. Con todo, la historia europea del PAOK habría de virar para tornarse en exitosa, en especial en los años 90 y muy particularmente en la antecesora de esta Eurocup, y es que en esta década el club de la macedonia griega disputaría tres finales y curiosamente las tres ante equipos ACB.

Tras caer el año anterior en las semifinales de la propia Recopa ante el Knorr de Bolonia, el PAOK alcanzaba la final del 91 tras deshacerse del Dinamo Moscú en las semifinales. Su rival era un CAI Zaragoza con el que ya había compartido grupo en la liguilla previa, donde pese a vencer en Salónica por un espectacular 112-102, el PAOK no pasaba del segundo puesto ya que caía en su visita a a Zaragoza e Israel.

La final sería de muy distinto signo, y tras un partido de clara iniciativa maña (65-57 a falta de ocho minutos), los acontecimientos extradeportivos que habían marcado toda la final (llegó a estar parada por el penoso comportamiento de la afición helena) derivó en un cambio de rumbo en el que los 31 puntos de Prelevic acabaron por ser decisivos. Un año más tarde, el PAOK perdería la final ante el Real Madrid por un ajustado 65-63 con el por siempre famoso robo de Ricky Brown sobre el saque de Fassoulas que ponía el colofón a un duelo de pistoleros entre Mark Simpson (ex jugador del PAOK) y un Prelevic que se iba hasta los 29 tantos.

En 1996, el Taugrés lograba ante su público una final que se le había escapado los dos años anteriores ante Olimpija Ljubljana y Benetton. Tras un mal inicio y pese a la baja de Kenny Green, los baskonistas superaban a un PAOK donde Prelevic se iba hasta los 34 tantos y un joven Stojakovic aportaba 20.

Al margen de la Recopa, otros dos hitos marcaron el paso del PAOK por las competiciones europeas, de tal manera que en 1993 alcanzaban la Final Four de la Euroliga cayendo en semifinales por un ajustado 79-77 ante la Benetton de un Toni Kukoc que coqueteaba con el triple doble (15 puntos, 10 asistencias y 8 rebotes). Por parte griega, el máximo anotador era, cómo no, Prelevic con 21 tantos.

Un año después, el PAOK se hacía con la Copa Korac tras derrotar en la final al Stefanel de Tanjevic, Bodiroga y Fucka, que aún en Trieste comenzaba así su serie de tres derrotas consecutivas en la competición que llevaba el nombre del mítico ex jugador del OKK Beograd. En la ida, con Prelevic en los 29, el PAOK se llevaba el encuentro por 75-66 que parecía dejar la final abierta… pero una vez en Trieste, los hombres de Markopoulos (que había sustituido a Ivkovic) sentenciaban con otros 30 tantos del ex de Estrella Roja y 24 de Walter Berry, dejando como insuficientes los 24 de Bodiroga y los 23 de Gentile.


- El Panathinaikos en los 90

Pero volvamos al Panathinaikos. Llegados los años 90, el club ateniense se rearma económicamente y en el verano de 1992 da el que parece el gran zarpazo contratando a Nikos Gallis, que une a la antigua pareja del Zadar Arijan Komazec - Stojan Vrankovic. Dirigidos por un doble campeón de Europa (86 con Cibona y 91 con Pop 84) como Pavlicevic, los verdes se llevan el título copero pero en liga, y en protesta por lo que consideran unos arbitrajes partidistas, se niegan a disputar el quinto encuentro de la final dejando en bandeja el título al Olympiacos de un excepcional Zarko Paspalj.

Con la salida de un Komazec cuyos buenos promedios anotadores tapan un montón de problemas personales (de nuevo recomendable acudir a “Sueños robados. El baloncesto yugoslavo” en busca de más detalles), el Panathinaikos sigue apostando fuerte y contrata a Aleksander Volkov. De nuevo la temporada parece bien encaminada, pero tras derrotar en los cuartos de final al Limoges y alcanzar la primera Final Four de su historia, el Panathinaikos cae ante un Olympiacos sin que los 32 puntos de Volkov puedan con la pareja Paspalj-Tarpley. A la desilusión europea se aúna la doméstica, donde esta vez el techo son las semifinales antes de que para mayor escarnio el equipo del Pireo sume otro nuevo entorchado liguero.

Los movimientos no cesan, y tras un cambio de cromos con el Olympiacos Paspalj-Volkov, el Panathinaikos adquiere también al otro gran icono heleno, un Panagiotis Giannakis que llega al equipo en el momento en el que, por la puerta de atrás, sale su antiguo compañero Nikos Gallis. A esta base se le une la posibilidad de contar en Europa con la presencia de Miroslav Mylonas, quien no es otro que el antiguo campeón del mundo junior Miroslav Peckarski, que superados ya los años de rigor como nacionalizado ya puede ocupar esa condición también en el ámbito europeo.

Aunque ya comentada en diversas ocasiones, la movida de las nacionalizaciones en aquella época dio lugar a situaciones realmente extravagantes, como la ya relatada en su día en BasketMe, que reproducimos en estas líneas…


- Aquellas nacionalizaciones ‘express’…

Fenómeno global, pero especialmente acusado en Grecia, a mediados de los años 90, la Europa pre-Bosman vivió una auténtica fiebre de nacionalizaciones que en muchas ocasiones dieron lugar a polémicas de lo más dispares y también, por qué no decirlo, a simpáticas confusiones. Sin ir más lejos, jugadores como Petar Naumoski alcanzaron hasta tres pasaportes, y con ellos otros tantos nombres (Polat en Turquía y Pezza en Italia), aunque el fenómeno fue especialmente relevante en los jugadores balcánicos. De esta guisa los Tarlac, Gurovic, Stojakovic o Nesterovic pasaron a ser, respectivamente, Konstantinidis, Malatras, Kinis o Makris, y si bien la lista podría ser interminable (Tsakalidis, Winslow, Tomic o más actuales como Turkcan o Papadopoulos), pocos casos son tan curiosos como los protagonizados por los estonios Tiit Sook y Aivar Kuusma.


- Baloncesto en rojo

Hablar hoy en día del CSKA de Moscú conlleva referirse probablemente al equipo más potente del viejo continente, atestiguándolo sus dos Euroligas en tres años y su presencia en las últimas seis Final Four. Con una estructura altamente profesionalizada y un poderío económico casi sin parangón, el actual equipo moscovita poco tiene ya que ver con lo que fue en sus orígenes. Sin embargo, el histórico TSKA también logró dominar Europa, logrando cuatro títulos europeos entre 1963 y 1971 que bien podrían haber sido más de no mediar un par de decisiones políticas: Por un lado las autoridades soviéticas daban absoluta prioridad al baloncesto olímpico y cada cuatro años sus equipos no participaban en competición internacional alguna. La otra, más dañina para los intereses del TSKA, llega en 1966. Buscando dar mayor protagonismo a los jóvenes valores, la Federación soviética decide limitar la presencia de los mayores de 25 años por lo que, de un plumazo, los moscovitas se ven obligados a prescindir De Zubkov, Korneev y Borodin. ¿Tenía razón el TSKA para quejarse? Evidentemente no, pues si alguien había favorecido la legislación era al equipo del ejército.


- Draft soviético

El TSKA de Moscú era oficialmente el equipo del ejército, por lo que apoyándose en esa condición comenzó a realizar su particular draft. Desde 1954 y hasta 1987, los técnicos del TSKA reclutaban a los mejores jugadores del país para que realizaran su servicio militar en el equipo rojo. De Semenov en 1954 a Goborov en 1987, y exceptuando a Sabonis y Marciulionis, todas las grandes estrellas de la URSS pasaron por el TSKA mediante este procedimiento (Belov, Volnov, Edeshko, Tarakanov, Kurtinaitis...), labrando una hegemonía local tan brutal, que entre 1960 y 1984, los moscovitas sólo dejaran de ganar el torneo en dos ocasiones (en el 68 ante el Dinamo de Tbilisi y en 1975 ante el Spartak de Leningrado de Alexander Belov). En 1984, por primera vez el reclutado es un jugador de la capital estonia, el líder del Kalev Tallin, Kheino Enden. Clave en la consecución de un nuevo título, los gestores moscovitas deciden apostar por otro de los jóvenes valores del Kalev: Tiit Sokk, aunque éste permanece un último año en la disciplina del Kalev. Base con capacidad para jugar de escolta, de fuerte carácter y gran facilidad para anotar, Sokk ya había destacado anteriormente en las categorías inferiores.


- En el lugar equivocado

El Kalev Tallin realiza una temporada discreta, pero la atención baloncestistica en la URSS esta en otra de las republicas bálticas, concretamente en Lituania, donde el joven Sabonis, excelentemente rodeado de grandes tiradores (Homicius, Kurtinaitis, Iovaisha), guía al Zalgiris al título liguero. De esta manera Sokk llega al TSKA en un momento delicado en el que el equipo del ejército vive con la obsesión de recuperar el trono. Pero la fuerza del zar lituano es imparable y durante dos años más el TSKA tiene que conformarse con el subcampeonato liguero. Pese a la decepción en el torneo doméstico, el rendimiento de Tiik es excelso, lo que le abre las puertas de la selección. Con una función más secundaria que en su equipo, Sokk se cuelga la plata en el Mundial de España. En 1987 raya a gran nivel, y es una pieza clave para que el TSKA alcance los semifinales de la Recopa, donde caen derrotados ante el Scavolini de Pesaro, pero sin embargo queda fuera de la convocatoria de la selección.

1988 es sin duda el año clave en la carrera de Sokk, que mejorado en su condición física muestra su mejor nivel como jugador y contribuye a la recuperación del título para el TSKA, favorecida por la lesión de Sabonis. Pero lo mejor está por llegar y el estonio es seleccionado para acudir a los Juegos de Seúl, donde se cuelga la medalla de oro, y además, con una presencia relevante (35 minutos en la final). Posteriormente aún conseguiría otras dos medallas (bronce en el EuroBasket de Zagreb y plata en el Mundial de Argentina).


- Vuelta a Tallin

Tras cerrar su etapa moscovita, Sokk vuelve al Kalev Tallin dispuesto a liderarlo a cotas más altas y, si bien la primera temporada los resultados no son los esperados, lo conseguiría con creces. Junto a Sokk el Kalev logra reunir a Pehka, base sobrio y excelente defensor, al pivot Sergei Babenko, plata con la URSS en el EuroBasket 87, y al joven Pert Kullamae. Sin embargo, el gran impulso llega de la mano de un jugador que habría de ligar su carrera a la de nuestro protagonista: Aivar Kuusma, escolta de físico un tanto endeble, pero con una capacidad de tiro espectacular.

Kuusma se había formado en el Tallin, pero a finales del año 90 había dado el salto al Youngstown Pride, equipo de la WBL, donde formando pareja exterior con Mario Elie (que posteriormente ganaría tres anillos de la NBA), logra hacerse con el título. Con su reincorporación el Kalev gana en amenaza exterior y poco a poco va creciendo en su juego, logrando encarar los play-off en una forma envidiable. Una vez en las eliminatorias el equipo sigue su ascensión y en una final vibrante, derrotan al Spartak de San Petersburgo y dan a Estonia el primet titulo de su historia.

El año siguiente el Kalev debuta en la Liga Europea, y si bien su participación termina en la liguilla, los estonios dejan la impronta de un equipo alegre y de marcado carácter ofensivo, endosándole al Maccabi 118 puntos o superando por dos veces los 110 ante el Antibes. Sokk y Kuusma cierran su participación en la máxima competición continental promediando más de veinte puntos por partido y despertando el interés de las potencias europeas.


- Él vino en un barco…

Capital de Estonia, Tallin pasa por ser uno de los puertos marítimos más importantes del Báltico, lo cual iba a tener unas consecuencias inesperadas en la carrera de Sokk y Kuusma.
Acabada la temporada 91/92, Sokk finaliza su contrato, y recibe ofertas de multitud de equipos europeos, aunque de todos ellos la más potente es sin duda la del Panathinaikos, aunque sin duda es la más pintoresca. El club ateniense, alejado del título desde 1984, buscaba desesperadamente recuperar su status en la liga griega y para ello no duda en reparar en gastos y logra el gran golpe de efecto del verano al contratar a Nikos Gallis. Tras el astro heleno, llegan los croatas Komazec y Vrankovic, por lo que sólo necesita un base para cerrar una plantilla que aspire a todo. El elegido es Tiik Sokk, pero hay un inconveniente, necesitan que se nacionalice.

En un principio Sokk rechaza la oferta, pero los atenienses duplican su oferta con la condición de que adopte la nacionalidad griega. La apuesta es arriesgada y enfocada sólo a la liga griega, ya que por aquel entonces los nacionalizados debían esperar tres años para disputar partidos internacionales, pero Sokk acepta y alega ser descendiente de griegos. Pero la Federación helena desconfía. Y es aquí donde la historia toma el cariz de sainete. En un último giro brillante, la madre de Tiik comparece ante la justicia griega y firma una declaración jurada en la que afirma que su hijo es fruto de una relación extramatrimonial con un marinero griego que había atracado en el puerto de Tallin. Pese a lo rocambolesco del asunto, Sokk recibe el pasaporte griego y adopta su nuevo nombre heleno, Tout Giannopoulos. El Panathinaikos logra el titulo copero, pero se queda a las puertas del título y ya prepara una nueva inversión millonaria.

Mientras, Kuusma sigue rayando a gran nivel y lidera al Kalev, que se alza con el título en la recién creada liga estonia. Al acabar la temporada, Aivar lidera a la selección que abre el EuroBasket de Alemania, derrotando a los anfitriones por un concluyente 113-103 (30 de Kuusma) y termina en un meritorio sexto puesto. La cotización de Kuusma se dispara y el Panathinaikos, que busca a un tirador pues ha sustituido a Komazec por Volkov, decide repetir la operación. Al igual que Sokk, la madre de Kuusma comparece y también asegura haber concebido a Aivar tras una relación con otro marinero. Pero esta vez la situación se complica y la Federación exige la acreditación del padre griego de la criatura. Cuando todo parece empantanado, el Panathinaikos localiza al padre y ambos acuden a firmar los papeles y dejan otro momento para el recuerdo: Kuusma, de 1´90, extremadamente pálido, de ojos claros y cabellera rubia junto a su redescubierto padre, un estibador del puerto del Pireo, y afirmando con cierto rubor “Bueno, en realidad me parezco mucho más a mi madre..”.

Sokk y Kuusma compartieron vestuario durante tres años más, en los que el Panathinaikos no logró el anhelado título liguero y se tuvo que conformar con una Copa y una Euroliga, que Sokk y Kuusma tuvieron que ver desde la barrera. En 1997 ambos volvieron a Estonia, aunque posteriormente Sokk aún volvería a la tierra de sus antepasados para ganar una nueva Copa con el Aris de Salónica. En la actualidad ambos ejercen como entrenadores y se han encontrado en multitud de ocasiones.

Como ya se adelanta en la introducción histórica, el PAO vuelve a caer en las semifinales de la Final Four ante un Olympiacos que se lleva también la final liguera *

* Si alguien quiere ver la intrahistoria de la llegada de los del Pireo a aquella semifinal:

http://laesquinadesunara.blogspot.com/2009/01/olympiacos-cska-una-pelicula-de-espias.html


Es hora de mirar hacia otro lado y la siguiente apuesta es aún más fuerte. A los banquillos llega un Boza Maljkovic que el año anterior había colado al Limoges por segunda vez en la Final Four y a la pista toda una leyenda como Dominique Wilkins.

Los inicios son complicados con la ex estrella de los Hawks mostrando una actitud un tanto indolente, pero tras una reunión con Maljkovic el mítico 21 reacciona y resulta clave en el título copero derrotando en la final al Iraklis, que comanda otro antiguo NBA de prestigio como Xavier McDaniel.

Poco dado a los elogios, el técnico serbio llega a afirmar que Wilkins gana la Copa griega él solo. En liga en los últimos partidos pasa varias veces de los 30 puntos, en semis de Euroliga ante el CSKA se va hasta los 35, y en los cuartos para eliminar a la Benetton se marca tres partidazos: 32 puntos a la Cibona, 28 al Maccabi… Wilkins provoca un salto de calidad al club del trébol y es elegido MVP de una Final Four que supone, tapón de Vrankovic mediante, el primer entorchado continental de un club griego.

Sin embargo la historia se obceca en ser caprichosa, y con Wilkins ausente por problemas en un tobillo, el Panathinaikos cae en el quinto partido de la final en uno de los mayores ridículos de la historia (73-38 final). Acusaciones a Wilkins de borrarse en la cita decisiva, problemas internos… todo apunta a un nuevo golpe de timón.

Aprovechando la nueva coyuntura del mercado comunitario el Panathinaikos firma a jugadores como Michael Koch, Marcelo Nicola, Hugo Sconochini o Ferrán Martínez, a los que rodea con otro sonoro nombre NBA el del dos veces campeón con los Pistons John Salley. Lejos de funcionar, el equipo nunca acaba de encontrar su sitio y en los cuartos de final de la Euroliga cae, pese a tener la ventaja de campo (49-69 en el primer partido), ante un Olympiacos que tras haber comenzado de forma dubitativa la temporada acaba por firmar un triplete histórico… mientras que el hundimiento del Panathinaikos llega a unos extremos tales que el club se queda fuera de la siguiente edición de la liga europea.

Maljkovic sale del club sustituido por Subotic, y al Panathinaikos llegan Byron Scott y Dino Radja. El croata, pese a sus problemas de rodilla y a haber adoptado un rol más interior, a gran nivel durante todo el año se convierte en el líder del equipo pero en las semifinales de la Copa Saporta llega la primer desilusión. Tras vencer por 19 puntos en la ida con 28 puntos de Alvertis y 19 (mas 14 rebotes de Radja), el Panathinaikos naufraga en la vuelta, cayendo en Milán por un claro 86-61. Los 25 puntos de Gentile y los 21 con 14 rebotes de Kidd dan el paso a la final a un Stefanel que, una vez en ella, nada puede hacer para frenar a un Zalgiris en estado de gracia. Los de Kaunas se llevaban finalmente el título por 82-67 con 35 puntos de un Saulius Stombergas que raya lo excelso.

Fuera de la final copera, el Panathinaikos afronta la final liguera ante el PAOK lleno de presión, pero en la segunda parte del quinto partido emerge al fin la figura de Byron Scott con 19 puntos en ese periodo para reconquistar el título. Pese a ello, el que fuera punta de lanza del contraataque laker, sale del equipo dejando el hueco a Dejan Bodiroga, en el que se supone el paso definitivo para reinar también en Europa. Pero de nuevo la historia se repite, y el Panathinaikos, tras dominar las dos primeras fases con el mejor balance de la Euroliga (14-2) cae en la eliminatoria de octavos ante la Fortitudo de los Carlton Myers, Fucka, Mulaomerovic o Karnisovas.

Fuera de nuevo de la final copera, el PAO llega a la final de liga sin gozar de la ventaja de pista... aunque en el momento más complicado, la calidad de la pareja Bodiroga-Radja emerge con toda su fuerza venciendo en el quinto partido en la cancha del Olympiacos por 53-62, convirtiéndose en el primer equipo que logra el título sin gozar del factor pista.

Pese al éxito, Subotic y Radja abandonan el equipo y de Treviso llegan dos Zeljkos, Obradovic y Rebraca. En Salónica, frente al Maccabi, llega el segundo título continental y un par de meses después se ratifica con un título liguero. Si bien la Copa habría de esperar a 2003, de nuevo se podía decir que el Panathinaikos era (es) el gran dominador del basket heleno sin por ello perder jerarquía continental.


Compartir noticia:  Facebook |  Twitter |  Menéame |  Digg |  Del.icio.us |  Technorati |  Yahoo! My Web   


Noticia publicada por Iván Fernández

0 comentarios
Danos tu opinión
Danos tu opinión
Nick:


Comentario:


Código de seguridad: 3505

Por favor, necesitamos que reescribas el código de seguridad para asegurarnos que no se trata de un robot:


Patrocinadores: Federación Española de Baloncesto           Marina Esports           Basket Málaga

© BasketMe, 2006-2011   RSS   |   Live scores   |   Aviso legal   |   Contacto   |   Colabora con nosotros   |   Créditos