Sábado, 16 de octubre de 2021
06.05.2011 - 16:43h. [ Comenta la noticia ]
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Guía Final Four 2011: Análisis del Real Madrid, por Iván Fernández




- Palmarés del Real Madrid

Campeón de Europa: 8 (1963-64, 65, 67, 68, 74, 78, 80 y 95)

Subcampeón de Europa: 6 (1962-63, 63, 69, 74, 76 y 85)

Final Four: 4ª (1993, 95, 96 y 2011)

Otros títulos europeos: 4 Recopas (84, 89, 92 y 97), 1 Korac (88), 1 ULEB (2007)

Ligas: 26
Copas: 22


- Esta temporada

Fase regular: 2º Grupo B (6-4)
Top 16: 1º Grupo G (5-1)
Playoff: 3-2 a Power Electronics Valencia
Total: 14-7


Quince años después de su última presencia, el Real Madrid regresa a una Final Four tras haber completado una Euroliga de altibajos, pero donde el equipo ha respondido en los momentos cruciales.

Permanentemente cuestionado desde la durísima derrota en la final de la Supercopa, el club blanco ha ido sobreviviendo aferrado a una enorme fe en sus posibilidades y un muy buen rendimiento defensivo, que le han llevado a permanecer, desde un segundo plano, siempre en el grupo de candidatos. Muy irregulares fuera de casa y ciclotímicos en el tiro exterior, los madridistas encarrilaban su pase a la cita barcelonesa con un arranque de Top 16 espectacular donde la remontada en la pista del Siena marcaba el punto álgido. Un Siena que en la última jornada, y ya sin nada en juego, provocaba la enésima crisis blanca y la consiguiente dimisión de un Ettore Messina que, pese a dar la sensación de disponer de un equipo más a la medida que la temporada pasada y de sacarle un enorme rendimiento, presentaba su dimisión.

Finalmente, pese a la zozobra inicial, la línea de continuidad de Molin unida a un punto de mayor tranquilidad y naturalidad en relación con la plantilla completaban el viaje de un equipo un tanto desestructurado formalmente (desequilibrio juego interior-exterior en la confección de la plantilla), poco dado a las alegrías ofensivas pero muy duro de roer y que, pese a su irregularidad manifiesta, se presenta en la cita del Sant Jordi con una aparente falta de presión que bien pudiera hacerles sumar su novena Copa de Europa.


- La plantilla

En uno de sus mejores momentos de los últimos años, Pablo Prigioni llega a su quinta Final Four como claro referente del juego madridista. A gran nivel tras superar su lesión, lejos de acusar la baja de Sergio Rodríguez el argentino subió sus prestaciones recuperando sus buenas sensaciones como director de juego. Cómodo en el pausado ritmo blanco, Prigioni esta prodigándose algo más en el tiro exterior. Defensivamente ha sido utilizado puntualmente, en especial con Messina, para defender a escoltas y, si bien mantiene su intuición para los robos, cada vez le cuesta más defender a bases rápidos o tiradores.

Al margen de su lesión, Sergio Rodríguez está viviendo una temporada complicada en su vuelta a la ACB. Su falta de acierto en el tiro y la poca tendencia del Real Madrid al juego de transición le están pasando factura, aunque no es menos cierto que el canario ha tenido momentos brillantes siendo clave en partidos como el de Olympiacos o en la remontada en la pista del Siena. Activo en los momentos finales, mejora sus prestaciones si puede lanzar a media distancia apoyándose en el bote, pero necesita controlar sus perdidas. Fresco tras la lesión, sigue siendo el jugador madridista más clarividente en campo abierto.

Convertido en el termómetro del equipo, los problemas físicos de Sergio y de Prigioni han aumentado los minutos como base de un Sergio Llull que, no obstante, en principio oficiará como escolta. Dotado de un espectacular tren inferior, Llull es poco menos que imparable en campo abierto y muy agresivo en sus penetraciones, aunque en ocasiones su falta de pausa en el juego le lleve a hacer la guerra por su cuenta. Tirador de sensaciones, ha anotado varios triples de gran valor psicológico en finales de cuarto, lo que ha realzado su condición de puente anímico entre el grupo y su afición. Intenso defensivamente en el marcaje individual, le cuesta más interpretar las defensas colectivas donde sus despistes y su tendencia a pasar los bloqueos por detrás terminan en ocasiones complicando a los interiores blancos.

Experto en estas lides, Sergi Vidal vuelve a vivir una temporada con un rol muy limitado pese a que saliendo desde el banquillo puede aportar buena defensa, velocidad en la transición y cierta seguridad en los tiros abiertos.

Dado el escaso panorama puramente exterior, el papel de Clay Tucker cobra especial relevancia. Jugador de profundas rachas, tiene dificultades para crearse sus propios tiros, pero su dominio saliendo del bloqueo y su carácter pueden sacar al equipo de muchos atolladeros. De brazos largos y buena actitud, defensivamente cumple una muy buena labor, en especial cuando se mide a jugadores más pequeños.

Adaptado desde el primer día, Carlos Suárez ha sido una de las noticias más agradables del Real Madrid 10/11. Capaz de producir lejos de los focos, el alero madrileño resulta básico en el rebote, es capaz de postear con fuerza y esta cumpliendo en la faceta ofensiva. Con su mecánica de tiro definitivamente estabilizada, Suárez está prodigándose cada vez más como triplista y si bien ya en sus últimas temporadas en Estudiantes sus porcentajes eran más que correctos, este año ha dado un paso adelante en la velocidad de ejecución y, sobre todo, en su propia confianza. Con todo, resulta sorprendente la diferencia entre sus prestaciones en la ACB (56/120 para un 47%) y en la Euroliga (23/71 32%).

La cara opuesta la encarna un Novica Velickovic al que la inadaptación al puesto de alero le sigue costando cara. Tras un gran Mundial jugando como ‘4’, el serbio sigue sin encontrar su sitio en el puesto de ‘3’ desde donde tiene más dificultades para desarrollar su tiro y donde tiene menos incidencia en el juego. Su ventaja en el poste bajo tiende a desaparecer por la falta de confianza de sus compañeros, lo cual ha introducido a Velickovic en una espiral cuya salida se antoja complicada, más allá de la de buscar nuevos horizontes.

Sin la exuberancia física de años atrás, Felipe Reyes vive una temporada complicada donde pese a todo sigue mostrando su fuerte vocación reboteadora, en especial en la faceta ofensiva. Con recurrentes problemas de espalda, el cordobés alterna buenas actuaciones con partidos en los que necesita demasiado tiempo en pista para rendir. Con todo, su brega unida en su mejora en el tiro y su capacidad de contestar el rebote le hacen vital.

A su lado crece un Nikola Mirotic que devora etapas a un ritmo de vértigo. Tras una primera fase de tanteo, el montenegrino explotaba en el Top 16 con mención especial al increíble último cuarto que despachaba en la pista del Montepaschi Siena. De buena mano exterior y precisión en los tiros cortos, Mirotic posee un arsenal ofensivo jugando de cara al aro impropio de alguien de su edad y estatura a la vez que, sin ser un gran defensor, ha contribuido a dar un salto físico al juego interior en la parcela defensiva. De gran carácter, no le tiembla el pulso y acostumbra a aparecer en los momentos cruciales de los encuentros e incluso a empezado a dejar intuir ciertos progresos en el juego de espaldas al aro.

Señalado por el propio Molin como el jugador clave en los mejores momentos madridistas, Ante Tomic esta firmando una muy buena temporada confirmando las constantes de una carrera que siempre se ha caracterizado por avanzar con pasos cortos pero seguros. Aunque, para algunos, su excelente papel en la serie de cuartos ante el Barcelona del año pasado hacía presagiar una explosión más rutilante, revisar las actuaciones del pivot croata permite constatar su cada vez mayor impacto en el juego. Ubicado generalmente como ‘5’ puro, es cada vez menos frecuente verle distribuir desde el frontal del aro, pero a cambio ha ganado presencia ofensiva en el poste bajo. Lastrado por cierta falta de explosividad, a Tomic le falta cierta contundencia en la finalización y carece, al igual que Fischer, de condiciones naturales para jugar las continuaciones con Prigioni, pero a cambio ofrece un tacto único en los tiros cortos.

Por su parte D´Or Fischer ha ido de menos a más a lo largo de la temporada, llegado al momento clave en buena disposición para aportar un juego que gravita principalmente en su capacidad de intimidación (maximo taponador de la euroliga) y su papel en el cierre del rebote. Ofensivamente, vive de las terminaciones en las cercanías del aro y de un interesante tiro de media distancia, aunque debe cuidar su tendencia a cargarse de faltas, en especial las cometidas en los bloqueos. Poco propenso a los errores ha sido el jugador madridista con mas valoración en la Euroliga.

La nómina de pivots se completa con un Mirza Begic llegado para sustituir a Jorge Garbajosa, tras un buen comienzo de año en el Zalgiris. Muy mejorado en el aspecto ofensivo donde a su facilidad matadora ha añadido un interesante semigancho, el bosnio-esloveno sigue teniendo problemas de dureza defensiva y de manos así como en la lucha por el rebote.


- El entrenador

Con apenas cinco partidos dirigidos en la Euroliga y tan sólo unos meses como entrenador principal, el caso de Emanuele Molin es uno de los más atípicos de la historia de la Final Four. Pese a ello, hablar de inexperiencia puede resultar tremendamente injusto por que si algo tiene la carrera de Molin es bagaje.

Natural de la veneciana Mestre, Molin comienza a trabajar desde temprana edad en la órbita del club de la ciudad asumiendo labores de asistente en categorías inferiores. Mientras por la primera plantilla del Superga pasan diversos entrenadores, entre ellos brevemente Moncho Monsalve, Molin va asentando su trabajo en la base en los mejores años de un club que incluso, de la mano principalmente del ex de los Bulls y del Xerox Milano Chuck Jura llega a disputar dos temporadas en la A1 italiana. Paralelamente, y durante dos años, al equipo junior llega desde Venecia Ettore Messina, hombre al que posteriormente la carrera de Molin se vera enormemente ligada.

Tras siete años en Mestre, el hoy técnico blanco da el salto a la Benetton Treviso donde, tras tres años en las categorías inferiores, accede a la primera plantilla como ayudante de un Ricardo Sales que es cesado en los estertores de la temporada 89/90.

VÍDEO: SUPERGA MESTRE – CARRERA VENEZIA
http://youtu.be/Im7-fY8fdr8
Con el club verde inmerso en el play-out, la segunda derrota consecutiva, ante el Annabella Pavia de Atruia y Montenegro significa el fin de la etapa de Sales, dejando la labor de reflote al debutante Molin… con muy buenos resultados. El técnico de Mestre debuta venciendo en Venecia al Hitachi (Radovanovic, Jeff Lamp…) por 76-98 en un encuentro donde Kyle Macy resulta decisivo gracias a sus 31 puntos. De esta manera Molin abre un balance que se cierra con 6 victorias en ocho partidos y una primera toma de contacto que incluye un duelo con un histórico de los banquillos como Mirko Novosel, por entonces dirigiendo a un Napoli donde sobresalían las andanzas anotadoras de Walter Berry. Pese al éxito, Molin vuelve a su papel de ayudante, en este caso de un Petar Skansi que llega para dirigir un proyecto mucho más ambicioso. Skansi, que había llevado al Scavolini a una final liguera y al título de la Recopa a principios de los 80, se apoya en Vinnie Del negro para dar forma a un equipo que toca la gloria un año después con la llegada de Toni Kukoc.

Tras el título liguero del 92, Molin deja de oficiar como asistente en el primer equipo, aunque sigue trabajando con los pivots, para hacerse cargo de las categorías inferiores del club durante tres temporadas. A principios de la 95/96 retoma su papel de ayudante pasando a formar parte del equipo de Mike D’Ántoni y posteriormente de un Zeljko Obradovic al lado del cual Molin conoce su primera Final Four. En el año 2000, Ettore Messina le reclama para su proyecto en Bolonia, iniciando un periplo de más de una década por la ciudad de los soportales, Treviso, Moscú y Madrid que se cortaba de raíz hace tan sólo unos meses con la sorprendente dimisión del técnico de Catania. De todo este bagaje, que incluye la consecución de 3 Euroligas, Molin es reconocido especialmente en el título de 2008 donde la enfermedad del hijo de Messina en vísperas de la Final Four de Madrid, hace la preparación de la misma caiga en manos casi exclusiva del de Mestre junto a Evgeny Pashutin.

Ahora, ya sin ninguna sombra a su alrededor, el modesto Molin sigue afirmando que el mérito de la presencia blanca en la Final Four es atribuible a Messina, y si bien es cierto que la línea de juego del equipo esboza una franca continuidad, no lo es menos que la figura del nuevo técnico ha ido ganando consideración aportando dosis de tranquilidad y sosiego a un club que rayaba en el histerismo.


- Los números

Puntos: 74´0 (Llull 11´5, Tomic 9´7, Tucker 9´3)
Rebotes: 38´5 (Ficher 6´1,Tomic 5´2, Felipe 5´2)
Asistencias: 15´0 (Rodríguez 3´3, Prigioni 3´3, Llull 3´1)

T/2 %: 48´4
T/3 %: 32´6
Tiros libres: 78´7
Valoración: 85´1 (Fischer 11´2, Llull 10´7, Tomic 10´4)


- El juego: ataque

Ritmo: Pese a que en las últimas semanas el Madrid ha tenido algún chispazo de velocidad, el juego 5x5 y el ritmo controlado siguen siendo la base del juego de los blancos. Las acciones de Llull o Sergio Rodríguez suponen un oasis en un ritmo lento que favorece la presencia de un juego interior muy protagonista.

Tiro exterior: Auténticamente ciclotímico, el Madrid presenta un pobre 32´6% en el tiro de tres puntos… pero aún así ha acabado por ser un factor diferencial en bastantes partidos con rachas realmente notables. Si Suárez aparece en su versión ACB y Tucker tiene el día, las opciones blancas crecen como la espuma.

Rebote ofensivo: El mejor equipo de la Euroliga en un factor que al margen bonus de posesiones ganadas añade un factor psicológico de primer nivel.

Paciencia: Pese a los apagones ofensivos que suelen aparecer en cada partido, el Madrid de esta temporada se caracteriza por no perder la paciencia y seguir a su ritmo, lo que le ha permitido reengancharse a partidos que se le presentaban muy cuesta arriba.


- El juego: defensa

Sobriedad: Ni excesivamente agresiva, sin grandes alardes tácticos… pero en cualquier caso la defensa del Madrid ha ido subiendo a lo largo de la temporada hasta el punto de convertirse en todo un seguro.

Presencia interior-Intimidación: Quizás el gran salto respecto a la temporada anterior. A la intimidación de Fischer se le unen los centímetros de un Mirotic que pese a no ser un gran defensor eleva la talla en el puesto de 4, configurando una auténtica pared para el rival.

Alternativas: Dado los problemas exteriores del Maccabi, no parece descabellado en pensar que el Madrid pueda dibujar algún tipo de defensa zonal. Por otro lado, tampoco sería de extrañar que los duelos no fuesen directos con Llull ocupándose de Pargo, liberando un poco a Prigioni.

La primera línea: Quizás uno de los puntos más flacos, a Prigioni le cuesta aguantar a los bases que tiran o juegan el pick’n’roll central, Llull sufre al pasar los bloqueos y en general ante equipos con cuatro abiertos hay problemas para tapar el lado débil.


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Noticia publicada por Iván Fernández

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