Viernes, 22 de octubre de 2021
06.05.2011 - 16:49h. [ Comenta la noticia ]
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Guía Final Four 2011: El perfil de... D'Or Fischer, por Jorge Díez




EL TAPÓN Y LA SONRISA

En ocasiones una persona muestra distintas caras según el ambiente o situación. Es un hecho habitual en el ámbito deportivo donde la competitividad está al máximo. Es lo que sucede con un jugador como D’Or Fischer, una persona simpática y afable fuera de la cancha, que dentro de ella es inmisericorde con los rivales, a base de colocarles tapones y de profanar su canasta con poderosos mates. Y eso que Fischer no estaba predestinado para ganarse la vida en una cancha de baloncesto, o al menos eso pensaba él en su juventud.

Fischer nació en Philadelphia, la ciudad del amor fraterno, con seguridad una de las cinco ciudades más importantes de Estados Unidos. También en el baloncesto. Pero no era el basket lo que llamaba su atención, y por eso apenas jugó en el instituto. Una etapa, la de high school, con muchos cambios, pues debido al trabajo de sus padres tuvo que deambular de un instituto a otro sin terminar las temporadas. Así, no jugó en su temporada freshman cuando residía en Maryland, brevemente como sophomore ya de vuelta a Philadelphia y sí integró los equipos en sus temporadas junior y senior en sus dos últimos institutos.

Con este bagaje, de cambios, y escaso interés por el baloncesto, es normal que no llamase la atención de ninguna universidad. Más aún cuando no llegó a ser titular en ningún partido de instituto. Lo que si conseguía por entonces, era provocar las risas en sus compañeros y transmitir esa aura amigable que posee. No es casualidad que, a pesar de haber llegado sólo 5 meses antes a su último instituto, fuera elegido “la persona con más posibilidad de éxito en el futuro” y “payaso de la clase.” Premios de carácter positivo y simpático ambos, que ya hablaban de lo que era Fischer fuera de la cancha.

Por tanto, cuando se graduó en 1999 en su última escuela, Upper Darby, no comenzó la universidad (o la escuela preparatoria para ella) como la amplia mayoría de los profesionales del baloncesto estadounidenses. Él se fue a vivir con su hermana, con la que estaba muy unido siendo los dos únicos hijos de la familia, a Columbus, en Mississippi.

Pero el destino le tenía previsto otro futuro, y estando en un campus, fue descubierto por un entrenador de Northwestern State, que le ofreció una beca para jugar y estudiar, impresionado por su altura y físico. Los Demons son una universidad del área de Lousiana, más conocida por el football y el béisbol que por su programa de baloncesto, que antes de la llegada de Fischer no había entrado nunca al Torneo Final. En NSU jugó Mike Brey, el actual entrenador del programa de baloncesto de Notre Dame.

Tras no dar importancia al baloncesto en el instituto y pasar un año en blanco, no fue fácil su primer año a nivel universitario, pero sus condiciones naturales estaban ahí (no sólo físicas sino también una cierta habilidad en el tiro de media distancia), y ayudó al equipo en apenas 13 minutos de juego con 5 puntos 4 rebotes y 2,2 tapones. Ya en su primer partido avisó de su potencial con 12 puntos, 10 rebotes y 6 tapones en 17 minutos de juego, aunque su universidad fue barrida de la cancha. Pero cuando se le vio nítidamente fue cuando logró un triple doble con 11 puntos, 14 rebotes y 12 tapones en 29 minutos de juego. Era su decimocuarto partido en la NCAA, pero ya se vislumbraba un taponador nato que sembraría el terror en las pinturas.

La temporada acabó de manera similar a la anterior (19-13), pero sin embargo lograron hacerse con el campeonato de la Southland, lo que les dio derecho a disputar el Torneo NCAA por primera vez en su historia. Primera temporada de baloncesto serio, y Fischer ya saboreaba las mieles del éxito. Fueron el equipo elegido para enfrentarse a Winthrop en el partido inaugural para reducir los clasificados de 65 a 64, cuadrando así las eliminatorias. En ese partido, Fischer se mostró a la nación y a punto estuvo de cosechar su segundo triple doble, pues acabó con 10 puntos 11 rebotes y 9 tapones.

La victoria estaba en el bolsillo, y el premio fue enfrentarse a un seed 1 como Illinois, universidad en la que entonces jugaba Robert Archibald (ahora en las filas de Unicaja). Este segundo partido fue menos idílico y Fischer apenas pudo sumar 3 puntos, 3 rebotes y 3 tapones en 20 minutos de juego. El marcador era claro: 96-54, el sueño terminaba, pero era el mayor hito del programa en su historia (logro que en 2006 sería superado al pasar a segunda ronda tras vencer a Iowa, universidad que contaba en sus filas con Greg Brunner, Benetton). La siguiente temporada, con las graduaciones de algunos compañeros, Fischer adquirió más importancia en el juego, pero el equipo se resintió cosechando un récord negativo (10-16). Aún así, Fischer había promediado 10 puntos 7 rebotes y 4,5 tapones logrando otro triple doble por el camino (22-15-12) y ganando una mención honorífica en los quintetos de la conferencia.

Viendo que sus capacidades eran apreciadas por programas mayores, y que con Northwestern State probablemente ya había tocado techo en su primera campaña, Fischer decidió pedir el transfer. Dejaba el equipo, pero lo dejaba convertido en el máximo taponador de su historia (récord que otra bestia taponadora como William Mosley le ha arrebatado este año en su 3ª temporada).

Entre las interesadas por contar con sus servicios estaban West Virginia, Providence y la opción del hogar, de regresar a Philadelphia: St. Joseph´s. Allí hubiera compartido equipo con Jameer Nelson y Delonte West, pero decidió acudir a la llamada del entrenador Beilein y firmar por West Virginia.

Debido a las reglas NCAA, se tuvo que pasar toda la temporada 2002-03 en blanco, por lo que comenzó su temporada junior ya con 22 años. En su año en blanco el equipo tuvo una temporada negativa (14-15), con lo que la presencia de Fischer en la pintura tenía mucho que solucionar. Con él en cancha el récord fue de 15-13 en esa temporada, a pesar de que el máximo anotador Drew Schifino había pedido el transfer. Esa campaña les valió para acceder al NIT, donde alcanzaron la segunda ronda tras vencer a Kent State y Rhode Island, pero donde caerían ante la Rutgers de Quincy Douby.

D´or Fischer ya generaba las comidillas de los scouts debido a su capacidad física y de intimidación, y quién sabe si hubiera salido elegido tras aquella campaña. Sin embargo, decidió volver a West Virginia para su quinta temporada, que sería más exitosa en lo colectivo, pero con menor brillo en lo individual.

Al equipo llegó Mike Gansey (Isla de Tenerife Socas Canarias, LEB Oro), mientras que la importancia de Pittsnogle creció, por lo que disminuyó el tiempo en cancha de Fischer, a pesar de que tenían perfiles completamente opuestos. Con todo, eso no supuso un problema, pues Fischer se define a sí mismo como un jugador de equipo, y su esfuerzo fue máximo por ayudar a lograr el magnífico récord de 21-10 que consiguió el equipo.

West Virginia alcanzó así el Torneo NCAA, donde fueron una de las sensaciones y sorpresas, pues avanzaron hasta Elite Eight, eliminando a Chris Paul (Wake Forest) por el camino. Allí fueron frenados por la Louisville de Francisco Garcia (Kings), Tello Palacios (UB La Palma, LEB Oro) y Taquan Dean (ex-Unicaja, Murcia y Baskonia)

El éxito de West Virginia era manifiesto, pero los focos alumbraron a otros jugadores, y a pesar de que tenía posibilidades de ser segunda ronda y que había terminado su carrera entre los 25 mayores taponadores de la historia de la competición, no fue elegido en el Draft 2005. Ni siquiera en las Ligas de Verano. Tendría que ganarse la vida en el baloncesto en otro sitio, pero siempre con la sonrisa en la cara, buscando otra oportunidad como la de aquel campus. Y aunque fue elegido en diversos drafts de ligas menores americanas, el dinero y la competitividad estaban en Europa.

La primera oportunidad le llegó en Polonia, en el Anwil, pero el choque cultural y de adaptación le hizo aguantar sólo un mes y acabar la temporada en la NBDL. La temporada 06-07 supondría su definitivo desembarco en Europa, jugando para el Oldenburg alemán. Allí coincidió con Dan Grunfeld (CB Valladolid) y Doron Perkins, que también sería compañero suyo al año siguiente en el Euphony Bree belga, al que Fischer se trasladó, y un par de años después en el Maccabi. En ambos años, Fischer fue el máximo taponador de la liga alemana (en ésta incluso All Star) y belga, en la cual conseguiría hacerse con el MVP de la liga regular, como parte de un equipo que culminaría la temporada como subcampeón.

Tras tanto reconocimiento en ligas y equipos medios de Europa, le llegaba el siguiente gran paso en su carrera: fichar por un equipo Euroliga. Más aún, en uno de nivel Final Four: Maccabi, aunque ya no fuese tan poderoso como antaño. Así que dicho y hecho, en 2008, fichó por el equipo israelí, donde se daría a conocer definitivamente a toda Europa. Sin embargo, Maccabi no pasó del Top 16, donde se encontró encuadrado con Barcelona y Real Madrid, a pesar de los más de 16 puntos de media de Fischer. Para resarcirse, ganaron la liga israelí, algo que se da por supuesto.

Sin embargo no conviene darlo como tan seguro, pues la temporada siguiente no conseguirían el objetivo al perder la final. Una decepción que se unió a la de caer en cuartos de final de Euroliga ante el Partizan de Vujosevic y Bo McCalebb. Además de estos fracasos, su etapa en el club israelí se vio empañada por el ataque que sufrió a la salida de un pub en marzo de 2009, en el que recibió cortes en la cara con una botella, por los que se temió que pudiera perder parte de la visión e incluso la capacidad de sonreír. Pero eso es algo que le acompañará siempre.

Tras dos temporadas, el máximo tiempo que ha jugado en equipo alguno, Fischer dejó el Maccabi para poner rumbo al Real Madrid de Messina, con el que al fin ha logrado saborear la presencia en la Final Four de la Euroliga, aunque sin el preparador italiano en el banquillo. En el Real Madrid no tiene la misma importancia que en otros equipos, y le ha costado un poco adaptarse (hecho que no ha sido óbice para volver a ser máximo taponador de la competición), pero poco a poco está logrando un gran rendimiento, y puede llegar a la Final Four con muchas ganas de repartir tapones. Pero como siempre… sin perder la sonrisa.


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Noticia publicada por Jorge Diez

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