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RetroNBA: Clemon Johnson, Titular
Máximo Tobías  | 15.02.2013 - 12:32h.
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Máximo Tobías  | 15.02.2013 - 12:32h.



“Me sorprendería que Seattle termine en cualquier posición que no sea la última.” (Red Auerbach, octubre de 1986)





No le faltaban motivos. En el verano de 1986 los Seattle SuperSonics venían de completar una temporada mediocre de apenas 31 victorias, se acababan de deshacer del último recuerdo del campeonato de 1978 (el pívot Jack Sikma), y no disponían de ninguna elección de primera ronda del draft, traspasada un año antes por el decepcionante Gerald Henderson. Xavier McDaniel y Tom Chambers sumaban puntos y rebotes con facilidad, pero sin defensa ni dirección de juego el equipo no iba a ninguna parte. Las incorporaciones más destacadas eran un base elegido en segunda ronda del draft (Nate McMillan), un pívot joven y buen taponador pero negado de cara a canasta (Alton Lister), y un pufo del draft que apenas había jugado en su equipo anterior (Dale Ellis). Es fácil entender el razonamiento de Red Auerbach.


Sin embargo, el joven técnico Bernie Bickerstaff decidió hacer correr a su equipo y los Sonics se convirtieron en una de las mayores sorpresas de la temporada 1986-87. Dale Ellis se reveló como un tirador excelso y un anotador de primera magnitud, y junto a Chambers y McDaniel se convirtieron en el primer trío de jugadores que promediaban 20 ppg cada uno en el mismo equipo en toda la historia de la NBA. Atrás, el empeño de Lister y McMillan servía para aguantar la defensa, con la ayuda de Kevin Williams y el veterano Maurice Lucas desde el banquillo. A pesar de no alcanzar el 50% de victorias, Seattle se clasificó para playoffs después de terminar la fase regular con una balsámica victoria sobre Lakers. Ese año se había celebrado el All Star en la ciudad, y el triunfo de Tom Chambers como MVP del partido de las estrellas aumentó el entusiasmo de los aficionados.


A pesar de ello, la percepción generalizada era que habían llegado hasta donde podían llegar. Su eliminatoria de primera ronda sería contra los poderosos Dallas Mavericks de Mark Aguirre, Rolando Blackman y Sam Perkins, que se habían proclamado campeones de la Midwest Division. Los SuperSonics habían perdido sus cinco encuentros contra los Mavs por una media de casi 19 puntos cada uno, y para colmo afrontaban la serie con la baja segura de Alton Lister debido a una fractura en el pie. Nadie daba un duro por ellos, y el primer partido ratificó esos negros augurios con una brutal paliza de Dallas por 151-129. Sin prórrogas. Nueve jugadores locales en dobles dígitos, y un porcentaje global de casi el 60% en tiros de campo. La diferencia fue tal que se permitieron jugar el último cuarto casi entero con el inmortal Dennis Nutt en pista.





Quince años después, Xavier McDaniel elegiría el segundo partido de la serie como su partido más memorable (“The Game I’ll Never Forget”) para la revista Basketball Digest. Los Sonics decidieron cambiar la defensa sobre Aguirre, que había fracasado en el primer encuentro debido a la lentitud de Tom Chambers para acudir a la ayuda sobre la estrella de los Mavericks. En vez de eso, Chambers sería su defensor principal y Xavier McDaniel acudiría a la ayuda aprovechando su mayor velocidad. También usarían a McDaniel como “point forward” para superar la presión defensiva de Derek Harper sobre Nate McMillan, y en ataque apostarían por las ansias de Dale Ellis de reivindicarse delante del entrenador que lo había tenido tres años enterrado en el banquillo. El resultado fue un partido vibrante de poder a poder en el que los Seattle SuperSonics se alzaron con la victoria liderados por Ellis (32 puntos, 6 rebotes, 6 asistencias) gracias a su control del rebote ofensivo. Pero quizás el factor inesperado que decantó la balanza fue la aportación de un pívot suplente llamado Clemon Johnson.


Clemon Johnson Jr había aprendido a jugar en Monticello (Florida) a finales de los sesenta, cuando aún estaba en vigor la segregación racial. Jugaba en el equipo de su calle compuesto por sus hermanos, y luego se colaba a jugar en las pistas del instituto para blancos y de la comisaría de policía a pesar del riesgo. Su talento como gran taponador se hizo evidente durante su etapa en el instituto, y le permitió dar el salto a la Florida A&M University (FAMU) en Tallaahhaassee, que apenas estaba a media hora en coche. En esa pequeña universidad negra el deporte rey era el fútbol (el otro fútbol), pero Clemon Johnson se convirtió en su primera gran estrella del baloncesto al llevar a los Rattlers a dos campeonatos consecutivos de conferencia en la Southern Intercollegiate Athletic Conference. Aún hoy sigue siendo el máximo anotador en la historia de la universidad, y unos promedios de 17.5 puntos y 15.2 rebotes como senior despertaron el interés de la NBA.


Los Portland Trail Blazers estaban en caída libre desde su campeonato de 1977 debido al “caso Bill Walton”. A las lesiones y denuncias de Walton había que sumar el rápido declive físico del ala-pívot Lloyd Neal, por lo que necesitaban refuerzos interiores con urgencia. Los Blazers no sabían nada de Clemon Johnson, así que se pusieron en contacto con John Chaney de Temple, que lo había tenido a sus órdenes en un combinado “all stars” universitario. Chaney recabó la opinión de un entrenador de la zona, Hugh Durham de Florida State University, y la respuesta de éste fue tajante: “Hugh Durham le dijo que si hubiera tenido a Clemon Johnson en su equipo, habrían ganado el campeonato nacional. Cada vez que lo veo, le estrecho la mano y le doy las gracias.”


Los Blazers escogieron a Clemon Johnson con la última elección de segunda ronda del draft de 1978, y el novato se convirtió en el cuarto pívot de la rotación y en el aprendiz de Maurice Lucas, que lo acogió bajo su ala. Sin embargo, en el verano siguiente llegaron al equipo los pívots Kermit Washington, Kevin Kunnert y Jim Brewer, y Clemon Johnson se quedó sin sitio. Su destino fueron los Indiana Pacers, que buscaban un suplente para James Edwards, y allí pasó tres años y medio. Su mejor temporada fue la 1981-82, cuando Edwards se marchó del equipo como agente libre. Los Pacers ficharon al veterano Tom Owens como pívot titular, pero Clemon Johnson consiguió arrebatarle el puesto a media temporada y terminar con unos promedios de 9.5 puntos y 7.2 rebotes. Johnson era uno de los mejores interiores de su equipo, pero los Pacers de la temporada 82-83 no estaban interesados en buenos jugadores. Su objetivo era caer a las últimas posiciones e intentar conseguir el número uno del draft para poder escoger a Ralph Sampson, y para eso tenían que perder todos los partidos que pudieran. Mientras, los Philadelphia 76ers buscaban un pívot suplente mejor que Mark McNamara, y recordaban a Clemon Johnson de un partido de playoffs años atrás, cuando tuvo que jugar en lugar de Edwards y ofreció un rendimiento más que aceptable. El traspaso se consumó el 15 de febrero de 1983, y fue la mayor alegría para un jugador que pasó de uno de los peores equipos de la liga a los grandes favoritos para el título.








En Philadelphia fue campeón de la NBA y pasó sus mejores años. Especializado en rebotes e intimidación, Clemon Johnson era el suplente perfecto para Moses Malone, y cuando tenía que jugar minutos por algún motivo (lesiones, faltas) cumplía sobradamente. Como suele suceder con los jugadores de rotación de los equipos campeones, su valor parecía superior al real ya que era fácil ignorar sus malos encuentros y fijarse solamente en los días que daba la sorpresa con una gran aportación. A pesar de ello, en sus últimas temporadas se fue distanciando de la franquicia conforme se reducían sus minutos de juego debido a sus problemas de espalda. Quería jugar más mientras que el club no quería ofrecerle un contrato más largo, y el resultado fue que formó parte de la profunda remodelación del juego interior del equipo el verano de 1986. Los Sixers querían rejuvenecer su plantilla mientras que los Sonics buscaban suplentes veteranos que compensaran la juventud de su quinteto titular, y consumaron el traspaso de Clemon Johnson más una primera ronda del draft a cambio del pívot Tim McCormick y del alero Danny Vranes.


Lejos de la apariencia longilínea de sus primeras temporadas, Clemon Johnson explotaba en Seattle su corpachón para aportar rebotes y tapones como suplente de Alton Lister. Pero Lister se lesionó un pie al final de la temporada, y los Sonics tuvieron que afrontar los playoffs con Clemon Johnson como pívot, con el único respaldo del “italiano” Russ Schoene. El primer partido de la serie contra Dallas fue un desastre, 0 puntos y 2 rebotes en 19 minutos mientras su equipo era apalizado sin misericordia. Pero en el segundo encuentro, cuando Tom Chambers falló en ataque (5/13 en tiros) fue Clemon Johnson el que se sumó a Dale Ellis y Xavier McDaniel para plantar cara a los Mavericks. Aprovechando las molestias en la pierna de James Donaldson (que al final se revelarían como una fractura por stress en la tibia), Clem anotó 9 de sus 13 lanzamientos para terminar con 20 puntos, 7 rebotes y 2 tapones, proporcionando la presencia interior que necesitaban los Sonics y ayudando a dominar el rebote de ataque.


El final del partido no fue apto para cardíacos. Una canasta de Dale Ellis puso el empate a 110 en el marcador a falta de minuto y medio, y a partir de ahí se sucedieron los errores. El penúltimo fue un lanzamiento fallado por el propio Ellis a falta de cuatro segundos, que permitió a los Mavs asegurar el rebote y pedir tiempo para una última jugada. En el peor de los casos tenían la prórroga asegurada, y con suerte aún podrían llevarse el partido en el último tiro. Sin embargo, el base Derek Harper volvió a cometer un error incomprensible en los instantes finales de un partido de playoffs: si el año anterior contra Lakers dejó consumirse los últimos segundos creyendo erróneamente que iban por delante en el marcador, en este caso fueron unos pasos en el saque de banda que devolvieron la posesión a los Sonics. El balón fue una vez más a Dale Ellis, sobre el que cayeron tres rivales, y sus dos tiros libres pusieron el definitivo 110-112 en el marcador antes de que el triple a la desesperada de Brad Davis se estrellara en el aro. Después del partido, Ellis reconoció que no deberían haberle concedido los tiros libres ya que no se encontraba en acción de tiro: su intención original había sido pasarle el balón a un compañero desmarcado, precisamente a Clemon Johnson.


El resto de la serie tuvo poca historia. Con Donaldson de baja y Aguirre maniatado por la defensa de los Sonics, los Mavs se derrumbaron dejando el camino de la final de conferencia (y una plaza en el juego Lakers vs Celtics) expedito para los de Seattle. Dale Ellis culminó su venganza con 43 puntos y 14 rebotes en el tercer partido, y Dick Motta dimitió como entrenador de los Dallas Mavericks. Al año siguiente, los Sonics llegaron a las 44 victorias con Clemon Johnson alternándose con Alton Lister como pívot titular.








Sin embargo, la llegada de Olden Polynice y los 32 años de Clemon Johnson recomendaban seguir la ruta natural de los pívots NBA ochenteros rumbo a Italia. Johnson firmó por la Knorr de Bolonia en 1988 y les ayudó a ganar la Recopa de 1990 (frente a un Real Madrid desestructurado por la muerte de Fernando Martín), y posteriormente fue pieza clave en el ascenso del Montecatini. Se retiró en 1993, con 37 años, y se volvió a Tallaahhaassee a dar clases y entrenar en un instituto. De ahí dio el salto a la University of Alaska – Fairbanks, y recientemente ha vuelto a la Florida A&M University para hacerse cargo de su equipo. No séra fácil reverdecer los laureles de los FAMU Rattlers, pero si en algo tiene experiencia Clemon Johnson Jr es en superar expectativas.







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Artículo publicado por Máximo Tobías

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