La Opinión
Las Historias de Sunara: Tradición y sangre, los orígenes de Gigi Datome
Iván Fernández  | 07.07.2023 - 18:29h.
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Hace apenas unas semanas, el séptimo partido entre la Olimpia Milán y la Virtus de Bolonia ponía fin a la temporada de clubes en Europa. Lo hacía con título para Milano, confirmando la mejora de los últimos meses y tras una serie sin victorias visitantes.


El fichaje de Napier, la recuperación de Shields y el que Voigtmann desplazara a Davies resultaban clave para sumar la segunda LEGA consecutiva, lo que desataba la euforia tras una serie de ambientazos continuados. No era para menos. Hacía 36 años que la Olimpia no lograba repetir título y para encontrar el anterior precedente habría que remontarse ya 56. Rubini, Peterson y ahora Messina. Historia... una historia que coronaba además a Luigi Datome como MVP de las finales tras un último partido extraordinario.



Ahora, pasados unos días y cuando el mercado comienza su ebullición, el propio Datome ha anunciado que tras la disputa del Mundial abandona la práctica del basket. Se cerrara así, esperemos que con una última muesca de grandeza en el citado Mundial, la carrera de uno de los tipos más especiales que ha dado el basket europeo en lo que va de siglo, dentro y fuera de la pista. Valgan como recuerdo las líneas que le dediqué antes de la disputa de la Final four de 2021 como pálido homenaje a quien tanto me hizo disfrutar.


TRADICIÓN Y SANGRE, LOS ORÍGENES DE GIGI


Poco más de treinta mil habitantes conforman hoy Montebelluna, una comuna situada en la provincia de Treviso. Pese a esa modestia, la pequeña ciudad del Veneto ha sido la cuna de grandes deportistas como Aldo Serena o Luca Badoer. Allí llegaba al mundo a finales de noviembre de 1987 Luigi Datome, el segundo hijo de Sergio y Antonella. El padre, modesto jugador de baloncesto y de familia íntimamente ligada a este bendito deporte, de ascendencia veneta pero sangre sarda, a donde muy pronto habrían de trasladarse. Concretamente a Olbia, Terranoa en el idioma local, en la provincia de Sassari.


Allí, y tomando el nombre de una de las plazas más emblemáticas de la ciudad, Sergio Datome, su hermano Roberto y otros tres amigos habían fundado el Santa Croce Olbia, actualmente en la Serie C1 pero que en su día llegó a pasar por la B1. Unos años después, Roberto, el tío de Luigi, fallecía en un accidente de trafico y su nombre pasaba a ser el del pabellón.


Allí, entre paredes cargadas de historia, comenzaba a dar sus primeros pasos Luigi a la estela de su hermano mayor, más alto pero sin la mirada del pequeño. De una precocidad inaudita, con tan solo 15 años Gigi debuta en el primer equipo, entonces en la B2, y se da el lujo de compartir pista con su hermano. Es la antesala del momento más importante de la historia del modesto club. Y es que en julio de 2002, la Santa Croce protagonizaba una hazaña impensable y se colaba en la fase final del campeonato nacional cadete a disputarse en Bormio. Así, el 9 de julio el club firma la página más lustrosa de su historia llevándose el torneo de las manos de un alero delgado, desgarbado pero fino en el tiro, el más alto del equipo pero jugando de todo y siendo decisivo en la final. Es Luigi Datome, campeón en Bormio y MVP del torneo, como Kukoc 15 años antes cuando Antonella apuraba su embarazo. A su lado, crecen jugadores que nunca llegaran a tocar otro cielo igual. Entre ellos, Gigi Riccardo Fois, hoy perteneciente al staff de los Suns de Phoenix y con una meteórica carrera de asistente que con 33 años ya le ha llevado a pasar por Gonzaga o la Nazionale.



Foto de los campeones


La Federación toma nota y en agosto de 2002 Datome debuta con la Italia cadete que afronta la primera parte del clasificatorio para el Europeo del año siguiente. Cuatro partidos ante Inglaterra, Finlandia, Islandia e Irlanda a celebrarse en Dublin. Cuatro victorias claras, recuerdos más ligados a noches rockeras y un debut con 29 puntos (11/17 en tiros) 12 rebotes y 6 asistencias ante la Inglaterra de Daniel Clark y tan solo 150 privilegiados espectadores. 37 se llevará Islandia apenas dos días después... y clasificados para la segunda fase a celebrar en Croacia. El arranque no es bueno, cayendo ante Macedonia pero cuatro triunfos consecutivos dan plaza a los italianos para el Europeo de Rivas en verano. En las noches clave ante los anfitriones con Ante Tomic a la cabeza, Gigi firma 15 puntos y 11 rebotes y ante Lituania 25 y 11.


Ya en verano el torneo es para la Yugoslavia de Nemanja Alekjsandrov, el unicornio que no pudo ser, con un Teodosic aún secundario pero ya con destellos de genialidad. Italia no está a ese nivel, pero Datome sale del torneo como máximo anotador con más de 21 puntos por tarde. Ya no hay vuelta atrás; espigado, delgado, con pelucón pero conformando un jugador total. Media Italia se lo rifa pero Carlo Recalcati, presente en la grada un año antes en Bormio, se lleva el gato al agua. Leyenda como jugador en Cantú y campeón liguero como entrenador en Varese y Fortitudo, acaba de llegar a Siena para sustituir a Ataman. Un Ataman que a su vez ya había recomendado el fichaje del chaval al club.


Datome llega para jugar con el equipo junior, pero en el segundo partido de liga, ante Scavolini y con Lamonica pitando, aún sin cumplir los 17 años debuta ya con el primer equipo disputando un simbólico minuto sustituyendo a David Vanterpool. Llegaran pocos partidos más, pero oficialmente forma parte del equipo que se lleva la primera liga de la historia de la entidad toscana. En verano toca volver a ser parte de la selección italiana, esta vez ya con la junior. Una selección que tiene a Marco Bellineli como líder y que acaba cayendo en las semifinales ante España. Gigi anota 13 puntos en la derrota; enfrente, en la victoria, Sergio Rodríguez se va a los 17.



En ese punto la carrera de Gigi sufre un cierto parón. Llega el debut en Euroliga ante el Asvel, pero los minutos en Siena son caros y el año no va como quisiera. En verano, en cambio, las cosas van mejor y en el Europeo junior, tras caer ante los triples de Teodosic ya bajo la denominación de Serbia & Montenegro en semifinales, Datome secunda a un espectacular Gallinari e Italia se lleva el bronce ante Italia. Gigi sale del torneo como quinto máximo anotador y miembro del quinteto ideal.


Todo parece indicar que la 2005/06 ha de ser la de la eclosión definitiva y los primeros partidos ligueros así parecen confirmarlo. 17 puntos a Biella en el segundo partido, 16 a Livorno un poco más adelante e incluso minutos de calidad en Euroliga. Pero en la segunda mitad de curso, la cosa comienza a complicarse y sus minutos caen. Tutelado por un Stonerook del que con los años aún conserva tics defensivos y el pase en saque de fondo como sorpresa, Gigi aguanta e incluso cuando tiene minutos responde como con los 27 tantos a Avellino. El verano trae de vuelta su papel con la selección, en este caso la U20, teniendo en las semifinales de nuevo el tope. Cayendo en ellas tras una doble prórroga ante Serbia para luego perder el bronce ante una Eslovenia en la que Emir Preldzic se va a los 29 tantos.


La 2006/07 marcará ya para siempre la carrera de Datome. Siena es ya una máquina que aspira a algo más que dominar en Italia y donde no hay tiempo para esperar a nadie. Sin minutos de calidad y con vistas a medio plazo, los toscanos deciden ceder a Gigi a Scafati a cambio de los derechos de Rodolfo Rombaldoni. Allí, en el sur, en la provincia de Salerno, donde la Ricotta con Pera alcanza la consideración de arte, Datome aterriza a las órdenes de Marco Calvani, con el que llegará la explosión. No será a las primeras de cambio, pero ya desde los primeros partidos el cambio es notable. Ese verano llega una nueva medalla, de bronce en el Europeo U20 tras caer de nuevo en semis ante la Serbia de Milos y superando en la consolación a la Rusia de Shved y Vorontsevich con 26 tantos de Gigi y una enorme defensa de Hackett a Alexey. No será la única alegría de ese verano ya que ese mismo mes de junio debuta en Bari con la Nazionale. Un año antes de que Gianrico Carofiglio publique “Né qui né altrove. Una notte a Bari”, Gigi debuta anotando 5 puntos a Croacia. Ese mismo verano entrara en la selección que disputa el EuroBasket. La primera de muchas noches, tantas como 175 hasta la fecha, algunas tan especiales como la de un año después en su Montebelluna natal ante Ucrania, las de Bormio en 2009 ante Senegal y República Checa o las celebradas en tierras sardas, como los torneos de Cagliari... incluyendo su icónico mate ante Turquía.



Tras un segundo año de eclosión definitiva en Scafati, Siena no se decide a conservar sus derechos y lo cede primero y traspasa después a la Roma. El resto es historia, pasando por el reencuentro con el propio Calvani, siendo elegido mejor joven de la LEGA en 2009 y rematando con el subcampeonato del 2013 en la que era tan solo la tercera final de la historia del club capitalino. Un 2013 que le coronaba como MVP de la LEGA, completando la metamorfosis que le había llevado a ser un todoterreno letal. Después la NBA y Zeljko, la frustración en USA y el éxito en Estambul.


En el inicio del ocaso, tocó a la LEGA para devolverle oropel. No necesita ruido ni demasiados minutos, por momentos parece que su tiempo ha pasado... pero a la hora de la verdad vuelve a aparecer. Como ya hizo en la Coppa, sumando un nuevo MVP, como había sido en las dos últimas finales coperas con Fenerbahçe o como había sido de la final de liga en 2016 o de la Copa President solo un año después. Ahora el reto es el más mayúsculo por eso quizás el más atractivo. El corazón sardo de Gigi, el calor canario de Sergio y el origen siciliano de Ettore. Insularidad para un asalto.


Fue en verano, al confirmarse su fichaje, cuando tuvimos la suerte de leer otro prisma sobre su fichaje. Llegaba a cargo de Imanol Martinez Otxoa, la persona que más conoce y más ama al pallacanestro por estos pagos. Porque al pallacanestro, como a Italia, no se la puede entender y su conocimiento llega desde la pasión por ella. Siempre certero, siempre con la historia en la cabeza, el alma y la pluma, escribía lo siguiente:



Ettore Messina ha estado más de una década alejado del pallacanestro. Luigi Datome siete años. La Olimpia, y los dineros de Armani, han logrado devolver a ambos a un baloncesto italiano en crecimiento estas dos últimas temporadas. Aún quedan viejos hábitos y la organización de la liga deja mucho que desear, pero se está trabajando bien en muchos clubes, y esto se ve reflejado en que deportistas de tanto lustre quieran volver a Italia. Durante estos capítulos hemos podido comprobar cómo la Olimpia ha procurado siempre contar con los jugadores nacionales más importantes. D´Antoni/Montecchi, Riva/Romanutti, Sylvester/Riminucci, Datome/Stefanini, Meneghin/Ferracini conforman un extraño roster a través del cual se explican todos los diferentes momentos a través de la trayectoria de la Olimpia Milano. Junto a Messina y Datome esperan rescatar antiguas leyendas y volver al lugar que históricamente les pertenece. Cuando uno pasa por Olbia puede observar que el pabellón se nombra PalaDatome, en honor a un tío de Luigi muerto en accidente de tráfico. Cuando uno entra dentro, la primera imagen que aparece expuesta en el vestíbulo de acceso es una con el título de campeones nacionales cadetes de 2002, con Gigione al mando. Eso ficha la Olimpia. Tradición y sangre. Un físico desgarbado, de ojos hundidos, espalda ancha y hombros caídos. Un atleta de clase y talento. Una betulla. Otra.”


* Betulla: Abedul en castellano, sobrenombre que se le dio a Cosic en Bolonia por su aspecto desgarbado.



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Artículo publicado por Iván Fernández

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