Lakers & Knicks: Milagros, en Lourdes
Jordi Colomé Batlle  | 24.11.2014 - 01:23h.
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Los dos equipos más mediáticos de la NBA son los Lakers y los Knicks. La competición vive las primeras semanas y las hostias les llueven... con suavidad. Más de lo habitual. Que sí, que Jack Nicholson se duerme contra los Warriors y los abucheos ya han sonado en el Madison. Pero tanto la prensa como los aficionados son conscientes que como decía el mítico Manel Comas, milagros en Lourdes... y cada vez menos.


Empecemos por New York. Los agoreros y amargados de la vida varios ya avisamos hace unos meses que Phil Jackson puede hacer maravillas con una buena plantilla, pero falta ver su capacidad desde los despachos. Y con las manos atadas, poco qué hacer. Arrancó por lo básico, el banquillo, para poner a un alumno aventajado. Derek Fisher podía ser ese base que camino de los 40 aún se iba directo hacia el aro sin ver, a diferencia del resto de la humanidad, la falta en ataque que vendría. Eso no quita que siempre se hablara muy bien de su cerebro y su peso en el vestuario. No tiene una tarea fácil para empezar. Estamos hablando de un conjunto que en la mediocre conferencia Este quedó fuera de playoff. La perspectiva inmediata era preocupante porque el maestro Zhen poco podía hacer. Sin elección en el draft y con los diez contratos más elevados en vigor. ¿Cómo resolver el puzzle? Casi imposible. Librarse de Chandler y Felton es un ejercicio cuyo rendimiento se tendrá que ver en el futuro, así que el trabajo en verano fue retener a Carmelo Anthony, convenciéndole que en poco tiempo habrá opciones de aspirar a la gloria. Él vió un contrato máximo en el bolsillo y el saber que si la nave se hunde y una estrella se quiere ir... se va.


El curro en los despachos obligaba a un acto de fe sobre el futuro de los Knicks. El problema es el presente. Derrota tras derrota para arrancar y algunas actuaciones sonrojantes como la paliza en Minnesota. Hagamos un resumen rápido y un poco superficial. Un equipo encuentra la forma de rendir con un juego dinámico y Carmelo de falso cuatro. En el verano siguiente el movimiento es traer otro pivot que juega por fuera (Bargnani) y se le suma la recuperación (afirmado sin reirse) de Amare Stoudemire. ¿Qué pasa? La estrella pasa a ejercer de tres y se le suma que el base (Felton) se olvida de jugar. La novedad ahora es que hemos visto de nuevo a Melo de falso cuatro y se intenta implantar el triángulo ofensivo. Sí, se puede criticar el sistema, pero más complicado es intentar que Spike Lee no asesine a nadie cuando ve (y ha pasado) a Prigioni, Cole Aldrich y Jason Smith intentando hacer el triángulo. Sin éxito, obviamente. ¿Y lo otro? Pues que puedes poner al ex-Syracuse de ala-pívot si tienes el físico de Chandler al lado para las ayudas y cerrar el rebote, pero si lo intentas con Jason Smith o Stoudemire... ¿Pero no está Dalembert? En serio.


El único consuelo del aficionado de los Knicks es pensar en un futuro mejor. Como en las últimas casi cinco décadas. Y que no serán el peor del Este ni de la Altántico. De eso se encargan los 76ers. Pues pasemos al otro gigante mediático y de mayor éxito reciente, cosa que tampoco era muy difícil. “¿Me rebajé el sueldo? Sí. ¿Me lo rebajé tanto como los aficionados querían? No. ¿Lo suficiente para tener espacio en el límite salarial? Sí”. Kobe Bryant responde así a las críticas por no aceptar un recorte al estilo Nowitzki o Duncan. Pero el ego del crack no es el principal problema. Las grandes estrellas se mueven por dinero y por proyecto. Los Lakers el pasado verano ofrecían lo primero, pero nadie les compraba que con Nash después de un año parado, Kobe después de dos en blanco y la opción de renovar a Pau Gasol se armaba un campeón. Ni con todos sanos y Dwight Howard se estuvo cerca, como para pensar en una versión más decrépita triunfando. Mitch Kupchak hizo dos intentos de reconstrucción para acompañar los últimos años de Kobe Bryant. El primero era con Chris Paul-Howard y se lo cargó David Stern, las presiones de los rivales y sus basketball reasons. El segundo fue a corto plazo, con Nash y Howard. Había riesgo, pero ni el fan más acérrimo de los Celtics habría soñado con el base, que venía de jugarlo casi todo en los Suns, rompiéndose una pierna en el segundo partido para no recuperarse jamás. La gerencia hizo el resto al apostar por un entrenador como Mike D'Antoni. “Le decepcionamos. Vió que se construyó un equipo alrededor de Nash y no de sus habilidades”. No seré yo quien lleve la contraria a Jeanie Buss, que lo siguió más de cerca. Cuando Superman se fue a Houston, se murió el proyecto y el margen de maniobra. Que el pivot tampoco es una base fiable sobre la que construir? Seguramente, pero eso nunca lo sabremos. A partir de aquí, mínimo de un par de años de desierto.


Como antes con los Knicks, pasemos del despacho a la pista. Milagros en Lourdes. Los aficionados del Staples vieron recientemente como su equipo iniciaba el último cuarto con Ronnie Price, Clarkson, Wayne Ellington, Ed Davis y Sacre. Para llorar. Mucho. En el draft no hubo suerte al caer hasta la séptima elección, pero los astros fueron más crueles con la lesión de Julius Randle en el debut. Adiós a la temporada. Así, Byron Scott intenta introducir cambios respecto los últimos tiempos. Ataques más lentos, menos triples, pero con tics del pasado difíciles de arreglar. Lin se siente cómodo amasando mucho balón, pero la mayoría de los ataques empiezan con Kobe subiéndola. Encima la estrella cuando no está a gusto con lo que ve, decide intentar arreglarlo por su cuenta. Los compañeros no se sienten involucrados y para decirlo suavemente... sudan. Nada que no se haya vivido antes. El peor inicio de la historia de la franquicia sí es una novedad. Bueno, y esperpentos como este cuando él no está a pista, también. Complicado ver menos mobilidad y reacciones menos fructíferas.





Con el regreso de Nick Young los resultado han mejorado, pero lo mejor que podría pasar es seguir acumulando frustración para mantener la elección del draft de los Suns. Para eso se necesita elegir entre los cinco primeros. Y el paso previo es ser muy malo. La defensa? Pues Scott puede tener la mejor de las predisposiciones, que un cinco con Lin, Boozer (está haciendo buena la defensa de Gasol) y Kobe en modo espectador sólo puede llevarle a la frustración. Como está pasando y pasará. Es el sino de Knicks y Lakers. Si es tu equipo, paciencia. La necesitarás.




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Artículo publicado por Jordi Colomé Batlle

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