De jugador a entrenador
Nenad Markovic  | 05.10.2012 - 16:46h.
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Saludos a todos, soy Nenad 'Neno' Markovic, y en esta primera entrega de mi blog me han pedido que escriba como presentación algo sobre mi vida ligada al baloncesto. Me ha parecido estupendo, porque así podré disfrutar y participar de la liga española de una manera diferente (¡además de practicar mi castellano!).

Os saludo desde Sarajevo (Bosnia & Herzegovina), lugar que algunos conoceréis por varios motivos. Es la ciudad donde, por ejemplo, Gavrilo Princip acabó de un disparo con la vida del Archiduque Francisco Fernando el 28 de junio de 1914, dando paso a la Primera Guerra Mundial. Pero también es la cuna de un gran equipo como el BOSNA de Mirza Delibasic, figura muy conocida en España y que ganó la Copa de Campeones, el primer título europeo, en Grenoble frente a la Emerson de Dino Meneghin en el año 1979. Otros quizá recordaréis los Juegos Olímpicos de invierno en 1984... y desgraciadamente también a Sarajevo como centro del conflicto balcánico y su asedio durante 44 meses por parte de las tropas serbobosnias, en el que murieron 11.500 personas: bosnios, croatas, serbios, simplemente ciudadanos de Sarajevo... Pues bien, aquí es donde vivo con mi familia y donde me enamoré del baloncesto por culpa de un grande como Mirza Delibasic, quien más tarde se convertiría en mi entrenador.

Muchos me conoceréis por mi paso por la mejor liga europea: la española. Realmente la echo mucho de menos y no hay un día en el que no recuerde el Palacio de los Deportes, la Fonteta, el Palau Blaugrana y el resto de canchas en las que jugué aquellos partidos con mis equipos: Ferrys Lliria, Joventut Badalona, Pamesa Valencia, Estudiantes y Murcia. Así que lo primero que quiero hacer es mandar un gran abrazo a todos mis ex-compañeros, a los empleados de los clubes donde milité, a mis entrenadores y, por supuesto, a todos los aficionados y la gente de baloncesto con la que traté en mi paso por España. Estoy muy agradecido de haber tenido esa oportunidad, y por eso España es y será mi casa para siempre.




Tras retirarme en 2006 me ofrecieron la oportunidad de entrenar a la selección de Bosnia & Herzegovina, y aunque en los últimos años me estuve preparando para afrontar el reto de convertirme en entrenador admito que las cosas no fueron como esperaba porque no estaba listo aún para dar el salto. Aquel año no nos pudimos clasificar para el EuroBasket de España 2007, para el cual llegamos a disputar el torneo clasificatorio previo en Menorca pero en el que no tuvimos éxito finalmente. Desde luego estaba decepcionado, pero también con ganas de mejorar y asumir un nuevo reto en mi carrera. Precisamente entonces fue cuando mi gran amigo Neven Spahija, que por entonces entrenaba al TAU, me llamó para pasar un tiempo con él y ver de cerca cómo trabajaba con su equipo. No me lo pensé dos veces, porque además de ser una gran oportunidad para mi estar con mi amigo podría ver a un gran equipo trabajar a diario e intercambiar ideas sobre baloncesto... y por supuesto pasar tiempo en España viendo fantásticos partidos. Ya en Vitoria, recibí una llamada de Nacho Azofra en la que me proponía asistir al partido de su despedida como jugador. ¡Cómo iba a perdérmelo! Sólo de pensar en un Magariños a tope se me pone la piel de gallina...

Después de trabajar dos semanas junto a Neven volví a Sarajevo, y pocos días después llegó la primera oferta europea, en este caso del Panionios, un club en el que jugué tras mi salida del Estudiantes. Me encontré con un equipo joven en una liga dura pero conocida para mí, con gente difícil, campos muy 'calientes'... pero en definitiva un año maravilloso y una experencia fundamental en mi carrera. Finalizamos el año en tercer lugar al ganar 'la final pequeña' (como llaman a la serie por el tercer y cuarto puesto en Grecia), consiguiendo un billete directo para la Euroliga al superar por 3-2 al Maroussi remontando un 0-2 en contra. Dos jugadores de aquella plantilla militan actualmente en la liga española: Levon Kendall (Obradoiro) y Brad Newley (Gran Canaria), y juntos conseguimos el mejor resultado del club en los últimos 11 años de su historia. Lo raro fue que no me ofrecieron renovar el contrato, suponiendo para mí una gran decepción porque creo que merecía continuar aquel proyecto... pero a veces en el baloncesto europeo no basta con que tu equipo juegue bien y gane para mantener el trabajo.

Para no marearos mucho más con la historia de los griegos, ese año fue muy duro para mí porque rechacé algunas ofertas que me llegaron esperando algo más sólido y de mejor proyección, pero finalmente se convertiría en un año sin trabajo. En la siguiente temporada volví al Panionios, pero la directiva era diferente y el club no tenía sponsors, por lo que todo era mucho más difícil. Mantuvimos el tipo hasta el final a pesar de estar seis meses sin cobrar y entramos en los playoffs como octavos de la liga. La directiva volvió a renovarse y tomó el mando el anterior Presidente, con el que nos habíamos clasificado para la Euroliga; todo pintaba mejor y yo continué con un equipo muy joven y sólo dos extranjeros... pero otra vez caímos en la trampa y regresaron los impagos, por lo que ante una situación así hablé con el club y decidí marcharme. Me supo fatal tener que dejar Grecia, porque mi hija mayor nació en Atenas y nos encanta la ciudad, hicimos muchos amigos... pero aquello se acabó.




Una vez más tuve que estar parte del año sin trabajar, hasta que de nuevo recibí la llamada de la Federación de Bosnia, que me ofreció dirigir a la selección U18 que tenía que disputar en verano el Europeo de la División B en Sarajevo. Normalmente en nuestro país la Federación no se solía preocupar por las selecciones de cadetes y juniors debido a la falta de presupuesto; los entrenadores llegaban al cargo sólo dos semanas antes de los campeonatos y en algunas ocasiones el último día se les comunicaba que no podían viajar por falta de dinero u otros motivos. Una historia larga y difícil de explicar. Pero en esta ocasión me decían que el proyecto era serio y que los jugadores tenían calidad y ganas de que toda esta historia cambiara. En principio tenía mis dudas porque seguía sin haber dinero, pero al ver estas ganas de cambiar las cosas elaboré un programa consistente en un campus de 4-5 entrenamientos al mes para poder ver de cerca a todos los jugadores bosnios de 16, 17 y 18 años y así poder tener una idea sobre cómo hacer un equipo competitivo de cara al verano, ya que la temporada anterior sólo contábamos con cadetes y U20 pero no con U18 y el equipo tendría que formarse por primera vez. La experiencia resultó redonda porque ganamos el campeonato con un récord de 7-1 venciendo en la final a la República Checa. Fue algo maravilloso poder ver a toda aquella gente joven procedente de todas las ciudades de Bosnia festejando una medalla histórica para su país. Allí se reunían talentos como Nedim Buza, Jusuf Nurkic, Adin Vrabac y otros jugadores que muy pronto serán conocidos en Europa... y ahora tenemos por delante un nuevo reto: el Europeo de División A del próximo verano.

Este ha sido un resumen rápido de mis últimos años; ya entraremos en más detalles y hablaremos sobre otros temas más adelante. Por ahora creo que es suficiente y me marcho a la cama, porque mis dos hijas no me dejan dormir demasiado por las mañanas. ¡Un abrazo grande y hasta la próxima!




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Artículo publicado por Nenad Markovic

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