Miércoles, 22 de mayo de 2019
El blog del scouting


22.05.11 | Alejandro González [ Comenta el artículo ]
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El Blog del Scout: Barcelona



Sé que la canción elegida, y por lo tanto título de esta entrada del blog, no viene de un arranque de originalidad sin precedentes, pero no hacen falta muchos motivos para recuperar esta magnífica pieza canción, de una de mis voces favoritas.


Han pasado ya dos semanas desde que la Final Four de la Euroliga 2010/11 finalizase de forma oficial con Zeljko Obradovic levantando su octavo máximo trofeo continental. Pero mi Final Four particular acabó bastantes días después. Los torneos a los que acudo como scout siempre se prolongan unos días, cuando no toca cuantificar en semanas, para mí. En esta labor de scouting, un tanto peculiar en mi caso por la naturaleza del servicio que prestamos y el tipo de clientes para los que trabajamos, podríamos diferencia una parte de “trabajo de campo” y otra de “trabajo de oficina”. Una división que también se realiza en los calendarios y jornadas laborales de otros tipos de scouts, pero que en mi caso encuentra matices diferentes en cuanto al tiempo dedicado y los detalles que tratar y desarrollar.


En eso que he descrito como trabajo de campo (que siempre me sonará a David Attenborough libreta en mano, tonterías de uno…) encontramos la primera gran diferencia con respecto a otros compañeros. Un scout NBA se fija, no exclusivamente pero si de forma principal, en los jugadores con potencial (claro o escondido) para llegar algún día a ser parte de la liga estadounidense. Un scout de una universidad NCAA busca posibles futuros jugadores para su equipo concreto, eliminando de su atención principal a aquellos que por situación contractual o nivel físico/técnico no forman parte de su lista de candidatos. Un scout de un equipo europeo hace algo parecido, aunque el nivel competitivo de cada equipo, su tradición, política de fichajes o el sistema de cantera y producción de talentos introducen diversas modificaciones. Yo tengo que seguir, analizar e intentar evaluar (sigo sin encontrar un equivalente verdaderamente válido en español a lo que el verbo scout significa en inglés) prácticamente a la totalidad de jugadores que participan en cada partido de cada torneo. Nosotros ofrecemos una base de datos de jugadores para equipos de NBA, NCAA (división I, II y III), Junior College, NAIA y baloncesto FIBA de muy diversos niveles. Es por ello que cualquier tipo de jugador se convierte en objetivo de nuestra atención.


Esto conlleva estar atento al rendimiento (con sus detalles tácticos, técnicos, físicos, de lenguaje corporal, etc.) de diez jugadores simultáneamente. Una misión relativamente compleja para la que uno debe prepararse concienzuda y pacientemente, intentando acostumbrarse a la “multifocalidad” (si alguno se queda con la duda… sí, me acabo de inventar la palabra, o al menos el corrector de Word no la reconoce) con el paso de los partidos y torneos. Es muy importante preparar el torneo antes del viaje para llegar con ciertas ideas y esquemas predeterminados. Repasar las plantillas (nombres, posición, información básica) si están disponibles, buscar números y estadísticas a modo de (simple y nada determinante, aunque haya quien se las tome demasiado en serio) orientación o noción previa (y sólo previa), etc. El trabajo previo ayuda muchísimo, sobre todo cuando toca ir a ver equipos (o un gran número de jugadores) por primera vez. Manejar ya nombres, posiciones y ciertas ideas previas de cada jugador es fundamental para no perderse en la marea de datos que llega en cuanto dan comienzo los partidos de los torneos. En mi caso, rara vez tomo notas en el primer partido que veo de un equipo o un jugador y cuando lo hago suelen ser asuntos físicos, no tácticos o técnicos. El flujo de apuntes y notas llega ya en el segundo/tercer partido, escribiendo los primeros rasgos importantes y añadiendo (siempre lo hago entre paréntesis) anotaciones al lado de algunos jugadores en modo interrogativo como recordatorio de algún detalle concreto del que espero confirmar si es (o no) un patrón repetido y propio del jugador. Esta fase final del NIJT 2011 de Barcelona ha sido una gran, y agradecida, excepción, ya que el seguimiento a los tres torneos clasificatorios (Roma, Hospitalet y Belgrado) me había presentado a casi todos los participantes en el evento del pasado fin de semana. La selección china era el único equipo nuevo, pero tuve la ocasión de ver a la mayoría de sus jugadores en el mundial sub17 de Hamburgo del verano pasado. Un compañero, scout de un equipo de ACB, lo sintetizaba perfectamente: “aquí tenemos ya casi todo el trabajo hecho”.


Una vez de vuelta a casa comienza el trabajo de oficina. Aunque esta labor suele iniciarse ya en el avión (o autobús, tren, coche particular, taxi… mientras haya espacio para abrir el netbook y aquello no se tambalee demasiado ya vale) de camino a casa. Ansioso que es uno. Actualización de estadísticas, información básica y resumen en los profiles de los jugadores (parte del Digest que enviamos a los equipos cada tres meses); redacción o actualización de informes de scouting completos, modificación y actualización de listados de jugadores, edición de video (del que yo grabo o de los videos ofrecidos por la organización), etc, etc. Una parte muy importante es la evaluación y clasificación de los jugadores. Se recoge toda la información recopilada sobre él, se escribe el informe completo, se repasan videos y detalles y, finalmente, se determina su potencial, otorgándole un “ranking” (no en el sentido de clasificación estilo top), tipo de competición, expectativas de crecimiento técnico o físico, etc. Un indicador que sirve para situarle en diversos listados o agrupaciones, de ser necesarias. Una vez finalizado un jugador, su informe va al ya inmenso archivo que manejamos. Intento ser ordenado así que tengo a los jugadores clasificados por año de nacimiento, país y posición. Y si os lo preguntáis… sí, es guard-forward-center, que al fin y al cabo trabajo para una agencia del otro lado del charco.


En esta ocasión he tardado bastante menos en procesar el torneo (asuntos personales han copado gran parte de la semana y han prolongado el proceso) ya que había mucho que actualizar pero no demasiado (o casi nada, más bien) que escribir desde cero.


Este viaje a Barcelona ha sido diferente y especial por varios motivos. Primero, a mi labor de scout se ha unido la de periodista improvisado. Nacho Doña, compañero de BasketMe, no pudo acudir a la Final Four de la Euroliga y servidor fue su sustituto. Era la tercera Final Four que vivía desde la tribuna de prensa y ya me manejaba bien entre bambalinas, aunque ha sido la primera ocasión en la que he escrito crónicas de partidos (algo que también he hecho muchas veces en NCAA, competición de selecciones, Estudiantes y Unicaja) al mismo tiempo que se jugaba el encuentro. Una misión nada fácil y, la verdad, algo incómoda, que puede justificar la falta de análisis en las crónicas que solemos ver en periódicos y páginas web casi a diario. La inmediatez por encima de la profundidad, supongo. Aunque sigo pensando que puede explicarlo sólo en cierto modo pues leer el partido sigue siendo posible, y si acaso lo más complicado es poder contarlo con la mayor corrección y detalle posible por lo limitado del tiempo y lo diversos y numerosos de los focos de atención a tu alrededor. Y evidentemente no justifica de ninguna manera el pobre nivel general que nos ofrecen habitualmente y la falta de análisis de calidad a posteriori. Pero bueno, esto ya sería meternos en otro tema muy diferente, y aquí en mi blog, por lo que me han dicho, tengo que venir a hablar de mi libro.


En segundo lugar (que hablábamos de aspectos que han hecho especial este viaje de trabajo), la compañía. Generalmente suelo acudir a los torneos en solitario, aunque ya allí encuentro a compañeros de excursiones (al final siempre solemos estar los mismos en los torneos más importantes) con los que compartir charlas e impresiones, tanto laborales como de temáticas de lo más variopintas. En esta ocasión he podido compartir todo el fin de semana con un grupo de amigos y conocidos, todos ellos con un altísimo y maravilloso grado de frikez baloncestítisca, Las tertulias fueron numerosas y tremendamente valiosas. Momentos de complicidad, puesta en común de historias y anécdotas, risas y mucho, mucho baloncesto. La localización también ayuda mucho, con la montaña de Montjuic como excelente escenario para el torneo. Siempre me quedará como gran espina clavada el hecho de no haber podido disfrutar de aquellas olimpiadas del 92 en vivo y en directo. Juegos Olímpicos cuya sintonía es además la canción que da título a esta entrada. Otra razón para escogerla.


La próxima parada del tour será mi querida Suecia. Un lugar, ya sabéis los que me conocéis, muy especial para mí, por lo que este viaje adquirirá toques muy personales. Acudo a presenciar (de nuevo echo de menos una palabra equivalente a scout en español) la Nordic Cup 2011, una competición sub 18 y sub 16, masculina y femenina, en la que participan Suecia, Finlandia, Dinamarca, Noruega e Islandia, y de nuevo organizada por los Solna Vikings en la localidad de Solna, a las afueras de Estocolmo. Muchos partidos, reuniones ya concertadas y, con un poco de suerte, algo de tiempo para volver a disfrutar de las calles de la que fue mi casa hace ya casi tres años. Llevo avisando medio en broma varias semanas: como la nostalgia me pegue muy fuerte, igual ni vuelvo a Málaga…


Vi ses!






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