Lunes, 19 de noviembre de 2018
La Opinión


23.04.10 | Luis Blanco (1416 lecturas) [ Comenta el artículo ]
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CAI Zaragoza: objetivo cumplido, pero...


El viernes 6 de abril el CAI regresó a la ACB. Lo hizo como transitó por la temporada: jugando de forma muy gris, aburriendo y basándose en la calidad individual de su plantilla en una de las peores competiciones de la LEB que se recuerdan. Pero eso era lo de menos. La catarsis con la afición volvió a producirse, con menor intensidad que hace dos años, eso sí. Llega el tiempo de los análisis, de los recuentos y de las expectativas de futuro.


Y si empezamos por las últimas, están ya hipotecadas. La continuidad de Abós como entrenador, premio por otra parte lógico al conseguir el ascenso directo, genera muchas dudas en un equipo que espera asegurar la permanencia en la ACB con un proyecto ilusionante que genere raíces en la máxima categoría del baloncesto español. El preparador zaragozano ha dirigido de forma poco brillante al equipo, que parecía escasamente trabajado, sin esquemas de ataque, muy rígido ofensivamente y demasiado basado en los bloqueos directos para Quinteros o la velocidad en las transiciones para la anotación de DP. En la LEB esta estructura puede funcionar, pero en la ACB debe innovar y mostrarse mucho más creativo.


Tampoco su gestión desde el banquillo ha sido muy destacable, adoptando decisiones extemporáneas y reaccionando bastante tarde cuando el desarrollo de los partidos lo exigía, en ocasiones sobrepasado y sin criterios claros de reacción desde la banda. Ha utilizado en demasía el recurso de culpabilizar a los jugadores de las derrotas, creando en determina dos momentos una sensación de frialdad y tensión en sus relaciones con ellos. Su apuesta por pívots teóricamente rápidos condicionaba tanto el rebote que muchas veces se vio obligado a jugar con dos cuatros para paliar estas carencias con la velocidad. En defensa, pese a su intento de exigir intensidad y compromiso, dejaba en manos de una zona no excesivamente presionante y en la posibilidad del fallo del rival las opciones de victoria. Una temporada llena de claroscuros coronada por el éxito del ascenso, que no debería eclipsar las carencias técnicas y tácticas del preparador zaragozano


La directiva ha demostrado capacidad de reacción en los fichajes pero ha tenido dos lagunas considerables: la eterna nacionalización de Lescano y la actuación en el caso de Hettsheimer. La primera lleva camino de convertirse en un auténtico culebrón, sin que se sepan las causas de la tardanza en resolver una situación que otros equipos (mención sobresaliente para el Caja Laboral) es capaz de solventar con mucha velocidad, mientras que en la segunda, si bien las intenciones del club eran buenas cediendo a un jugador convaleciente, no administró con la misma inteligencia su regreso ante la negativa inicial del propio jugador, que se debía contractualmente al club, y sobre todo relegó a la grada a un jugador en crecimiento constante y muy integrado en el equipo como el nigeriano Elonu, un portento físico e intimidador por pulir. Mención aparte merece el caso de Kieffer. Fichado con una lesión agravada en el transcurso de la competición, fue cortado tras una temporada anodina para recalar en el Tarragona, donde se convirtió en un referente tanto en ataque como en defensa.


En cuanto a los jugadores, los bases han cumplido alternando partidos buenos con otros más espesos. Rivero se ha mostrado cerebral e inteligente, pero con menos capacidad anotadora a pesar de disponer de buena mano, mientras que Edu Sánchez ha sido en ocasiones la espoleta que ha dinamizado al equipo saliendo del banquillo. Atravesó un espectacular racha de acierto en el tiro de tres, pero tiene más dificultades para leer los partidos. Quinteros ha sido uno de los jugadores más regulares del equipo. Ya no es el anotador compulsivo de su primera etapa, sino un jugador más de equipo, más defensor y muy implicado en el rol de asistente a los pívots. Lescano, pese a los problemas burocráticos, jugó primero por la lesión de Barlow y más tarde tras el corte de Kieffer, dando al equipo lo que se espera de él: intensidad y garra. Fran Robles dispuso de más minutos de los que se esperaba en un principio. Dotado de una interesante mecánica de tiro, se ganó la presencia en pista por su actitud. Guerra se lesionó gravemente, por lo que permaneció inédito gran parte de la temporada, aunque no es ni sombra de aquel jugador que destacaba en Gran Canaria. Se ha convertido prácticamente en un especialista defensivo. El australiano Barlow ha sido una de las sorpresas del curso. A pesar de su lesión, mantuvo un excelente nivel demostrando polivalencia y una especial predisposición para el rebote, aunque a veces se ofusca demasiado con cierta tendencia al individualismo.


En cuanto a los pívots, DP ha sido sin duda el elemento determinante en el ascenso. En los momentos de zozobra ha mantenido al equipo con sus canastas inverosímiles, y se ha revelado como un excelente anotador aprovechando su capacidad en el poste bajo. A pesar de su escasa aplicación defensiva, se ha ganado con creces el apoyo y aplauso del público, que tiene en él un referente. Nacho Martín, cedido por el Granada, ha estado muy irregular, alternando buenos partidos con otros en los que parecía ausente. En ocasiones ha demostrado acierto ante el aro, pero también cierta alergia a la zona que disminuye su rendimiento. Kiefer no fue capaz de adaptarse al equipo, y su presencia fue más testimonial que otra cosa, aportando poco al conjunto. Tras recuperarse de su lesión, en los últimos partidos parecía especialmente aturdido y poco participativo. Lloreda, panameño fichado para suplir a Kiefer, arrastraba una lesión que al final le obligó a rescindir su contrato. Pasado de peso, en los pocos partidos que disputó mostró una gran sapiencia y conocimiento del juego.


El nigeriano Elonu, pese a sus evidentes dificultades técnicas y tácticas, fue pieza importante en el resurgir del equipo tras unos comienzos dubitativos. Sus rebotes e intimidación permitieron al equipo jugar con gran velocidad. Excesivamente castigado por las personales, es una interesante apuesta de futuro. El brasileño Hettssheimer regresó de la ACB para mostrarnos sus enormes cualidades en pequeñas dosis. Buen reboteador, dispone de buenos movimientos en la zona y un notable tiro a media distancia, además de leer con facilidad el pick and roll. Pero en determinados momentos parecía poderle la ansiedad, el deseo de agradar, y cometía errores de principiante. Con todo, es una garantía si es que cuaja el acuerdo verbal que mantiene con el club.


Algunas incógnitas despertaba el fichaje de Junyent para apuntalar el juego interior. Tras su experiencia en la ACB este mismo año en las filas del Blancos de Rueda Valladolid y el Xacobeo, su incorporación, motivada por el deseo de que Lescano ocupara la plaza de extracomunitario, pronto disipó las reservas, puesto que ayudó considerablemente tanto en puntos como en rebotes, integrándose muy rápidamente a la labor de conjunto.


En definitiva, una temporada en la que se logró el ansiado objetivo del ascenso, pero que deja demasiados interrogantes para la próxima en ACB. El deseo del club de mantener la base del equipo LEB puede ser o no un acierto, pero el nivel de juego demostrado no augura buenos resultados. Ojalá me equivoque.






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